Miedo a la separación

Miedo a la separación
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Cuando nace tu bebé se establece un vínculo afectivo entre él y tú muy poderoso e importante para su desarrollo. Para él, es una cuestión de supervivencia:la presencia y el cuidado constantes de sus papás o de otra persona importante son imprescindibles. Se establecen fuertes lazos con mamá, sobre todo por parte del niño que tienen que ir disminuyendo a medida que va creciendo, preparándose para lograr un funcionamiento autónomo.

Durante los primeros meses de vida, tu hijo aún no ha aprendido a almacenar en su mente la imagen de los objetos y personas que ve. Por eso cuando no los ve, le parece que han desaparecido tal vez para siempre.

 

Esto te permite entenderla ansiedad que siente tu hijo cuando te alejas de él, debido a su dependencia y miedo a que desaparezcas de su vida. Esto se convierte entonces en un mecanismo protector. Afortunadamente, esta necesidad va disminuyendo al paso de los años hasta desaparecer.

 

Pero, ¿qué pasa si este proceso de despegarse de mamá o cualquier familiar importante no se desarrolla como debería? Seguro conoces casos de niños que no pueden soportar la idea de que papá y mamá se vayan de viaje o a una cena. En muchos otros casos puede negarse a ir a la escuela o a dormir solo.

 

Los miedos infantiles son muy frecuentes y pueden afectar hasta al 40-45% de los niños. Por esta razón pueden aparecer sin razones aparentes, tienen un ciclo evolutivo y desaparecen con el transcurso del tiempo.

 

Sin embargo, el conocimiento del mundo va acompañando por temores a la separación del refugio que le ofrecen mamá y papá.

 

Tu hijo puede tener diferentes miedos durante su desarrollo

 

De los 3 a 6 meses 

 

El separarse de mamá y papá momentáneamente para él significa ser abandonado; esta sensación de angustia lo hace llorar desesperadamente al grado de retener su respiración.

 

A partir de los 7 meses

 

En esta edad, el niño ya distingue los rostros familiares gracias a su memoria: ahora es probable que le asusten las personas extrañas. Aunque depende de su carácter, pues hay niños a los que les gusta estar con mucha gente.

 

De 1 a 3 años

 

El niño ya es consciente de lo que ocurre a su alrededor y tiene memoria. Por ejemplo puede asocia al doctor con visitas y vacunas que no son agradables, también escucha llorar a otros niños desde la sala de espera.

 

También puede tener miedo a dormir, ya que se siente separado de sus papás cuando estos lo dejan solo en su habitación.

 

A partir de los 3 años

 

Aparece el miedo a la separación más común: ¡No quiero ir a la escuela!

 

Desde edades muy tempranas en la vida de un niño, la escuela se convierte en su segundo hogar: es el lugar donde se experimentan vivencias que marcan su personalidad infantil e influyen de manera decisiva en su vida futura.

 

El niño que va por primera vez a la escuela se siente alejado de su familia que le da protección total y se encuentra con que tiene que convivir en un nuevo ambiente.

 

Vive estas experiencias como si se tratara de un juego, sin embargo, a lo largo del camino se encontrará con situaciones que lo harán tener sus primeros disgustos como parte de su papel en la sociedad. También empezará a relacionarse con compañeros, esto lo hará dejar de ser el protagonista y formar parte de un colectivo.

 

Es recomendable que la incorporación del niño de dos años o menos se haga de manera gradual y por tiempos cortos. Lo ideal es que los primeros contactos se produzcan en compañía de mamá por pequeños periodos, para después irlo dejando solo en intervalos más espaciados.
 

Hay que tener en cuenta que a edades de 1 y 2 años, el niño no tiene estructuras cognitivas suficientemente maduras como para interpretar que la separación de su madre en un entorno nuevo, es un hecho temporal. El hecho de que mamá se vaya es interpretada en un primer momento como una pérdida real e irreparable, es decir, no entiende que más tarde vendrá a recogerlo. Es entonces cuando los mecanismos innatos de supervivencia se ponen en marcha (llorar, patalear, etc.).

 

Es importante proporcionarle una cierta seguridad afectiva para que pueda construir su personalidad sobre una plataforma más sólida. Si tu hijo percibe, desde pequeño, que mamá y papá están a su lado, no para concederle todos los caprichos sino para ayudarle, crecerá con mayor seguridad y autonomía. 
 

¿Cómo conseguir una separación gradual? 

 

Propicia separaciones, primero breves y cada vez un poco más largas, explicando siempre que te vas y cuándo vas a regresar.

 

Juega con él al escondite o a taparte la cara con las manos. Este tipo de juegos les ayuda a vivir la separación en forma de juego, aprenden que cuando no ven una cosa no significa que haya desaparecido.

 

Ten paciencia, deja que tu hijo haga cosas solo. A veces es más cómodo ponerle los zapatos en dos minutos, que esperar media hora a que lo haga él. De esta forma lograrás que sea independiente.

 

Escucha y respeta los sentimientos de tu hijo, no te burles de sus miedos.

 

Es normal que se equivoque, no lo regañes, solamente conseguirás que se le quiten las ganas de aprender o que aprenda con miedo a equivocarse en vez de disfrutar su aprendizaje.

 

Sé empática y recuérdale que no pasó nada malo en la última separación.

 

Debes aprender a controlar tu ansiedad, recuerda que puedes contagiársela. Si lo proteges demasiado puedes generarle inseguridad y al contrario, lo harás más dependiente de ti.

 

Establece una rutina diaria y síguela.Tenerla le ofrece un sentimiento de seguridad. Si alguien más va a ir por él o vas a llegar tarde, platícalo con tu hijo.

 

Ponle límites. Es importante que lo apoyes para disminuir su miedo pero también deja claro que existen reglas que también debe seguir, por ejemplo, que no puede faltar a la escuela las veces que quiera.

 

Ayúdalo a integrarse a actividades  que lo hagan convivir de manera  saludable y que no dependa de tu presencia.  

 

Felicítalo por sus logros, por pequeños que sean.

 

Recuerda que los vínculos de apego no establecidos debidamente a su tiempo pueden repercutir en un futuro en la relación social y con sus papás. La confianza, la seguridad en uno mismo, el respeto al otro, empiezan a construirse antes de lo que creemos. 
 


Redacción: Magdalena Olivares. Directora de Desarrollo de Habilidades EnjoyLife

1 Comentarios

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  1. Anónimo

    " Mi  bebé tiene 5 meses y presenta evidencias muy claras de angustia de separación, es por eso que este tema para mi es hoy por hoy uno de los más importantes en mi vida, gracias por el ertículo. No debe tomarse a la ligera el proceso de separación, ya que hay secuelas que podrían quedar por el resto de la vida (como me paso a mi) por no haber atendido oportunamente el tema.

    ".

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