Me duele separarme de mi hijo

Me duele separarme de mi hijo
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Las rupturas, separaciones y divorcios pueden favorecer, en la mayoría de las ocasiones, tanto a uno como a ambos miembros de la pareja. El amor se acaba, la relación ya no es como antes y probablemente sea la mejor opción. Sin embargo, cuando la pareja tiene hijos una separación o un divorcio no se vive nunca de la misma manera. De hecho, será algo muy difícil para el padre o la madre que no pueda estar con los niños todo el tiempo que desea.

Es cada vez más común que la gente se divorcie, pues la sociedad ha cambiado mucho y las cosas ya no son como antes. Sin embargo, lo que también suele ser habitual es que existan algunas parejas o algunos matrimonios que deseen hacerlo, pero no se atrevan por miedo a que sus hijos sufran. Lo cierto es que es cierto que los niños son probablemente quienes más sufren el proceso de divorcio de sus padres, pero no por ello estos tienen que dejar a un lado la separación como si nada solamente por el bien de los más pequeños.

 

Una pareja o un matrimonio no puede pensar solamente en que sus hijos sean felices por completo y por ello seguir con una persona de la que uno ya no está enamorado, tanto si es la madre la que se quiere separar, pero no puede, como si es el padre porque todo el mundo tiene derecho a buscar su felicidad, y si, por suerte o por desgracia, no se ha logrado encontrar con el padre o la madre de esos niños que tenéis en común, no ocurre nada. Pero lo que hay que tener claro siempre, sobre todo en este caso, es que nunca hay que permanecer con alguien solo porque sea el padre o la madre de nuestros hijos, y mucho menos si la situación puede llegar a ser tormentosa.

8 estrategias para fortalecer el carácter de mi  hijo

8 estrategias para fortalecer el carácter de mi hijo

Como padres de familia, una de nuestras mayores preocupaciones es fortalecer el carácter de nuestros hijos. Queremos que sean amables, honestos, generosos, responsables, humildes,  en fin, la lista de virtudes es interminable. Tanto, que nos podemos sentir abrumados por “todo el trabajo” que tenemos que hacer, sobre todo en los primeros años de sus vidas.

 

Además, el hecho de que ningún miembro de la pareja sea capaz de llevar una buena y apropiada conducta de una difícil situación delante de sus hijos, al menos hasta que llegue a trámite el divorcio (si finalmente se produce), puede hacer que los hijos sufran más. Especialmente ellos, los niños más pequeños, son seres completamente indefensos que, ante las peleas o discusiones de sus padres, pueden llegar a sufrir algunos problemas de estrés, pero también estos enfrentamientos pueden llegar a afectar a su comportamiento y a su desarrollo cerebral y cognitivo.

 

Y sí, es común que las parejas discutan, de hecho, muchas veces es completamente necesario que lo hagan. El problema viene cuando se trata de discusiones más conflictivas, sobre todo cuando son muy frecuentes en el día a día, y las que, por supuesto, dejan una huella bastante desfavorable en los hijos. En el caso, por tanto, de que seáis una pareja o matrimonio que tenéis a diario muchos problemas que resolver, debéis tener en cuenta que lo más importante aquí es intentar resolverlas en un lugar apropiado y evitar que los niños estén delante pues estos se sienten culpables y frustrados ante la imposibilidad de hacer algo.

 

Lo más beneficioso en estos casos, y también lo más saludable, es poder dar ejemplo a los hijos a través de las diferencias y conflictos que se presenten en la relación. ¿Cómo conseguirlo? Resolviendo todo de manera adecuada con valores como el respeto, la comprensión, la asertividad... que además siempre tendrán la oportunidad de utilizarse dentro de una discusión para dar ejemplo a los hijos de cómo se han de solucionar los conflictos y de cómo se pueden alcanzar soluciones desde el cariño, la confianza, el respeto y el amor.

 

Pero eso sí, cuando un divorcio llega lo que se ha de tener claro es que, o uno se queda en la casa con los niños o se marcha, teniendo en cuenta, por supuesto, el régimen de visitas para ver a los niños. El régimen de visitas no es un derecho como tal, pero sí es un complejo de derecho-deber o derecho-función que tiene como finalidad no satisfacer los deseos o derechos de los progenitores sino cubrir las necesidades afectivas y educacionales de los menores.

 

Está claro que con un régimen de visitas no podrás ver a tu hijo todo lo que te gustaría y, por supuesto, esa separación con él va a ser más dura de lo que creías. Por eso, es importante tener en cuenta algunos consejos para lograr una mejor comunicación con ellos:

 

- Apaga el teléfono durante el tiempo que estéis juntos.

 

- Valora sus pequeños detalles y regalos.

 

- Motívales y comparte sus juegos.

 

- Muéstrales tu cariño.

 

- Y, sobre todo, sonríeles siempre.

 

Además, tras el divorcio es importante que los padres y las madres también asuman una serie de cosas. Por eso, es fundamental que sigan algunas recomendaciones para evitar después, en la medida de lo posible, que el divorcio les afecte:

 

Los hijos no son culpables ni de los conflictos de sus padres ni tampoco del divorcio por lo que no deben pagar los errores de los adultos que no han sabido gestionarlo adecuadamente.

 

- Siempre que sea posible se deberá mantener el bienestar, la seguridad y la salud de los hijos para dejar de lado el odio, los rencores o la venganza. Siempre será mejor para los hijos que sus padres, al menos, mantengan un trato cordial o amistoso (en algunos casos).

 

- Finalmente, y quizás el consejo más importante para los padres y las madres que están preocupados por esa separación con sus hijos, es tener claro que, a pesar de la distancia, ellos, como padres y madres, siempre tendrán el cariño de sus hijos y a la inversa.

 

Ningún exmarido ni exmujer puede privarte de ver a tu hijo, salvo que un juez lo haya impedido por determinadas circunstancias que hayan podido darse, pero tanto el padre como la madre debe y puede ver a sus hijos. Por eso, aunque la separación al principio siempre duela es algo que el papá o la mamá deberá aceptar siempre, pero recordando, por supuesto, que siempre será su hijo y que no por ello dejarán nunca de quererse.  


Fuente: Divorcio conflictivo y consecuencias en los hijos: implicaciones para las recomendaciones de guarda y custodia http://www.redalyc.org/pdf/778/77813509004.pdf

 

Redacción: Ana Ruiz

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