Tipos de apego infantil y consecuencias

Tipos de apego infantil y consecuencias
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El apego es el vínculo específico y especial que se forma entre madre/padre-bebé. Según diversos autores expertos en el tema, existen cuatro tipos fundamentales de apego, aunque solo uno de ellos es el más conveniente para el desarrollo del pequeño.

El vínculo de apego tiene varios elementos claves que lo definen: es una relación emocional perdurable con una persona en concreto; esta relación tiene que producir seguridad, sosiego, consuelo y placer; la pérdida o amenaza de esa persona hacia la que se tiene el apego provoca ansiedad.

 

Un apego saludable con la madre o padre se asocia con buenas relaciones con otras personas a lo largo de la vida, mientras que un pobre apego se relaciona con problemas emocionales y de conducta.

 

El tipo de apego se desarrolla desde que el bebé nace y lo normal es que se mantenga durante toda la vida. En base a cómo los individuos responden en relación a su figura de apego cuando están ansiosos, los psicólogos Ainsworth, Blewar, Waters y Wall, definieron los patrones más importantes de apego y las condiciones familiares que los promueven:

 

- Apego seguro: Es el apego que debe darse en relaciones funcionales. El niño explora su entorno en presencia de su figura de apego y en su ausencia ese afán decae y siente algún tipo de ansiedad ante la separación. Cuando vuelve a ver a su figura de apego muestra alegría. Siente seguridad ante su cuidador y tiene confianza en que siempre estará disponible y responderá si le pasa algo. Por su parte, esa figura de apego, que pueden ser varias, es sensible a sus necesidades y le muestra cariño, protección y disponibilidad, lo que le ayuda a desarrollar un concepto de sí mismo positivo y confianza.

Alergia a la proteína de leche de vaca en bebés

Alergia a la proteína de leche de vaca en bebés

La alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) es la alergia más común en lactantes y niños. Se produce cuando el sistema inmunológico de un niño identifica las proteínas contenidas en la leche de vaca como peligrosas, lo que desencadena una reacción alérgica. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con otros tipos de alergia, los niños afectados por la PLV pueden adquirir la tolerancia en los primeros años de vida.

 

En la parte interpersonal, las personas con apego seguro tienden a ser más cálidas, estables y con relaciones íntimas satisfactorias, y en la intrapersonal, tienden a ser más positivas, integradas y con perspectivas coherentes de sí mismas.

 

- Apego ansioso ambivalente: es un tipo de apego inseguro. Los niños apenas exploran su entorno ni siquiera en presencia de su figura de apego ya que están totalmente pendientes de ésta. La sensación de ansiedad cuando ésta se ausenta es muy alta, cuesta consolarles, pero cuando vuelve a verla se muestran ambivalente: buscan su cercanía pero al acercarse, la rechazan.

 

Este tipo de apego se da cuando el cuidador principal es inestable, a veces se muestra cariñoso pero tras, insensible, lo que genera inseguridad en el pequeño. Suele desembocar en una dependencia extrema entre ambos.

 

- Apego ansioso evitativo: También es un tipo de apego inseguro en el que, durante la exploración del entorno, el bebé no interacciona con su cuidador de ninguna manera, ni siquiera lo mira. Cuando éste se va no muestra ningún tipo de reacción y, cuando vuelve, le rechaza.

 

Este tipo de apego se da cuando los cuidadores se muestran insensibles a las necesidades de sus hijos y son poco pacientes. Estos niños no confían en su figura de apego y son inseguros, tienen miedo a la intimidad y rechazan a los demás.

 

- Apego ansioso desorganizado: Es una mezcla de los dos anteriores. El cuidador presenta respuestas desproporcionadas o inadecuadas ante las necesidades del niño.

 

Son niños inseguros que no saben muy bien cómo comportarse ante la separación con la figura de apego. Poseen un sentimiento ambivalente de necesidad de cariño pero también de temor. Se suele dar en víctimas de maltrato o negligencia.

 

Para lograr un apego seguro que beneficie el desarrollo del niño y le brinde seguridad y confianza, hay que estar atento a la señales del niño desde que nace: llantos, balbuceos, sonrisas… Ante estos estímulos hay que atenderles y darles amor y cariño. Así se establecerá una relación saludable y sólida con su figura de apego que le ayudará a tener el mismo tipo de relación con los demás.

 

John Bowlby, experto en la teoría del apego, expone que si el vínculo con la madre o el padre se rompe en los primeros 6 meses, puede traer graves consecuencias para el bebé. Su teoría se basa en que los niños están biológicamente diseñados para estar apegados a sus padres, no solo para que cubran sus necesidades físicas, sino también las de amor y cariño.


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