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Mi hijo muerde a otros niños

Mi hijo muerde a otros niños

Esta actitud en los niños suele aparecer en el periodo que va del primer al tercer año. Las causas de los mordiscos son variadas, pero, sea como sea, no le debes permitir morder a nadie y debes enseñarle que eso no se hace.

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Índice

 

¿Por qué muerden los niños?

Casi todos los niños entre los 18 meses y los 3 años muerden a veces a sus amiguitos, hermanos o compañeros de la guarde. Incluso pueden mordernos a veces a nosotros, sus padres. Este comportamiento es habitual y suele desaparecer a medida que el bebé crece ya prende otras formas de comunicar su enfado, dolor, etc. No obstante, eso no significa que debas permitirla.

En cuanto a las causas de los mordiscos, estos se pueden dar por diversos motivos:

- Frustración o enfado: los bebés no saben controlar sus emociones, por lo que la rabia, la ira o la frustración los llenan y superan, no sabiendo cómo expresarlas y sacarlas fuera, lo que muchas veces hacen mediante mordiscos. Los niños pequeños son muy intensos, y de igual modo lo son sus emociones y expresiones. Incluso pueden morder si están muy alegres.

- Respuesta a otro mordisco: si un bebé les muerde, es probable que responda de la misma forma, ya que no tiene otras herramientas para expresar su dolor y rabia por el mordisco recibido.

- Cambios: mudanzas, empezar la guardería, la llegada de un hermanito… pueden hacer que se vuelvan más agresivos o muerdan más durante un tiempo.

- Salida de los dientes de leche: a veces muerden para aliviar el dolor de la salida de los dientes de leche. Y además, como se encuentran en la fase oral, es normal que se lleven todo a la boca.

En resumen, los bebés carecen de autodominio y actúan impulsivamente, por lo que los mordiscos son habituales en estas edades. Además, como aún no poseen un lenguaje ni tampoco las habilidades suficientes para comunicarse, morder es una manera de conseguir un juguete o llamar la atención.
 

¿Cómo evitar que un niño muerda?

Independientemente de la causa que provoque este comportamiento (ansiedad, disciplina excesiva, estar echando los dientes o su manera particular de conseguir atención) no debe permitirse, por lo que debemos actuar lo antes posible.

Toma nota de estas recomendaciones:

- No le muerdas para que “vea cómo se sienten los demás”. Esto no solo no evitará que continúe haciéndolo, sino que podrá aumentar su comportamiento agresivo.

- Si muerde a otros niños en tu presencia, deja de prestarle atención o jugar con él o retírale el juguete, durante un tiempo (5 minutos). Debe saber que con esa actitud no obtiene cosas agradables.

- Ten en cuenta siempre la edad del niño y adapta tu respuesta a sus años. A un niño de 3 años puedes explicarle las razones por las que no debe morder. A uno de un año no.

- Usa un tono firme y desaprobatorio de la conducta pero con calma y tranquilidad.

- No le castigues cuando muerda ni le grites, puede ser contraproducente y conseguir el efecto contrario. Sepárale del niño al que ha mordido, enséñale la herida y hazle ver que los mordiscos duelen.

- Averigua por qué y en qué ocasiones muerde. Así podrás saber si lo hace cuando está enfadado, frustrado, feliz o sin ningún motivo concreto. Eso te puede ayudar a evitar los mordiscos si evitas ciertas situaciones o te antecedes a ellas.

- Enséñale a acudir a ti o buscar ayuda de un adulto si otro niño le molesta o le muerde. Nunca le digas que responda de la misma manera.

- Explícale cómo resolver un problema de manera pacífica. Es importante que le des herramientas para expresar sus emociones y sentimientos sin recurrir a los mordiscos o patadas.

- Practica en casa situaciones similares. Puedes usar muñecos o marionetas para recrear situaciones parecidas y enseñarle a resolver los problemas sin mordiscos.

- Usa refuerzos positivos, son mucho más efectivos que los castigos o reprimendas. Cada vez que no muerda o se porte bien, dale un abrazo o un pequeño premio como elegir el postre o la película de la semana.

- Dale algo para que muerda. Si el problema es que le duelen los dientes por la erupción de los mismos, dale mordedores u objetos que pueda masticar y morder para aliviar el dolor sin recurrir a la mano de ningún amigo.

- Si a pesar de todo persiste en morder, consulta con un médico.

- Si el médico no encuentra causa orgánica acude a un psicólogo: nos ayudará a ver y corregir los posibles fallos en nuestro actuar y propondrá la mejor forma, adaptada a nuestro hijo, de solucionar el problema


Fuente: Domènech, Montse (2015), Edúcame bien, Ed. Plaza & Janés.

Fecha de actualización: 30-03-2021

Redacción: Irene García

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