¿La mamitis es real?

¿La mamitis es real?
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Todos los niños pasan por una etapa de gran dependencia hacia su madre, algo totalmente normal en su desarrollo que, sin embargo, muchas personas critican hablando de que el niño está mimado, muy consentido o enmadrado. ¿Debemos hacer caso de esas opiniones o disfrutar de esa relación especial que, por otra parte, es pasajera?

El vínculo afectivo entre una madre y su recién nacido es muy fuerte, mucho más que con el padre en los primeros meses de vida. Si lo pensamos, tiene todo el sentido del mundo porque no solo la madre es la persona que alimenta y cuida del bebé prácticamente todo el tiempo en estas primeras semanas, sino que, además, el vínculo que se creó en el útero sigue vigente.


Además, en torno a los 9 meses los bebés pasan por una etapa que se llama de “angustia por la separación”, que se produce cuando se dan cuenta de que su madre y él son dos personas diferentes, por lo que, cuando le separas de ella, sienten ansiedad y miedo y pueden llorar y quejarse durante un rato.


Esta etapa, en mayor o menor grado según la edad del pequeño, dura hasta los 3 años. Durante todo este tiempo, aunque el niño adore a su padre, estará más apegado a su madre y le costará más separarse de ella. E incluso pasada esta etapa, es normal que los niños recurran a sus madres si están enfermos o se hacen daño. Es algo instintivo que no nos debe preocupar.

Siempre pegado a las faldas de mamá

Siempre pegado a las faldas de mamá

Todos los niños tienen una edad en la que son incapaces de separarse de su madre. La siguen a todas partes y cada vez que ésta tiene que irse a algún sitio, se pillan un berrinche tremendo. La etapa de la “mamitis” es normal, aunque a ti te resulte agotador tener a tu hijo pegado a ti las 24 horas del día


No obstante, parece que mucha gente no entiende esto y, seguro que has tenido que oír muchas veces, cuando intentas dejar a tu hijo con un familiar o conocido porque tienes que hacer algo: “Qué mamitis tiene este niño” o “Este niño está muy enmadrado”, mientras te miran con cara acusadora como si tú estuvieras haciendo algo especial para que tu hijo solo te quisiera a ti. O como si fueras la única madre del mundo a la que le pasa eso.


La gente parece olvidar que eso es lo que hacen todos los niños que tienen una relación sana y normal con su madre basada en el apego seguro.  Efectivamente la relación entre un niño y su madre es especial, pero eso es bueno, no algo malo que haya que cambiar.


De hecho, todos los expertos en educación y psicología infantil están de acuerdo en que el apego seguro no es excesivo, sino que es el tipo de apego que hace que un niño se desarrolle con normalidad y sin carencias afectivas. El vínculo primario que se crea con la madre es una necesidad instintiva que nos ayuda a subsistir, no es algo cultural.


Por eso, no es cierto que los bebés tengan mamitis o, para ser exactos, sí es verdad que pasan por una etapa de mamitis, pero eso no es algo malo, es una etapa normal en su desarrollo que se acabando a medida que el niño crece y desarrolla su personalidad y su autonomía (es capaz de andar, hablar, hacer cosas por sí mismo, etc.).


Por lo tanto, no hagas caso de los que te dicen que tu hijo tiene mamitis. No debes hacer nada para cambiar eso, solo respetar su maduración y estar ahí para él siempre que lo necesite porque, en una relación normal, el niño poco a poco se irá independizando de ti.


Si el problema es que tu pareja se siente celoso, hazle ver que es una etapa que pasará y que los roles de ambos son diferentes. Así, seguro que cuando sea mayor entra en otra fase en la que solo quiera estar con su padre. No obstante, es bueno siempre que potenciéis la relación entre ambos, que hagan cosas juntos y que el padre también se encargue de cuidarlo, darle de comer, acostarlo o curarle una herida, que el niño vea que su padre también cuida de él. 


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