¿El estrés de la madre afecta al bebé?

¿El estrés de la madre afecta al bebé?
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No es poco habitual que, durante el embarazo, las madres se sientan algo estresadas antes de que nazca su bebé. El estado físico de la futura madre es importante, pero no por ello hay que dejar de prestar atención al aspecto más emocional. El estrés es el estado de cansancio mental provocado, principalmente, por la exigencia de un rendimiento bastante superior al normal. Cuando las mujeres padecen estrés se lo transmiten al bebé, pero ¿de qué manera?

Está claro que el embarazo es una época de muchos cambios: tanto en el cuerpo de la mujer como en sus emociones y en sus relaciones. A menudo, estos cambios también pueden representar un mayor estrés. Las inquietudes, los miedos, las exigencias físicas o la larga continuidad en el trabajo durante el embarazo son algunos de ellos. Al igual que el estrés puede afectar y ser perjudicial para cualquier persona, también lo es para el feto de la mamá embarazada. De hecho, varios estudios han sido los que han demostrado que el estrés crónico o severo que sufre la madre se transmite al bebé cuando todavía está en su vientre, afectando de manera perjudicial a ambos.


En el caso de que, por ejemplo, la madre padezca estrés en niveles muy altos durante la gestación sí podrá afectar al desarrollo cerebral del bebé. El exceso de cortisol, que al igual que en el caso de la hormona de la adrenalina se ve elevado por el estrés crónico, afecta al desarrollo del cerebro fetal y a la manera en que los circuitos cerebrales se conectan, determinando la manera en que el niño reaccionará ante al estrés al crecer.

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Las mujeres más ansiosas y, por consiguiente, más estresadas, reducen el flujo sanguíneo que llega al bebé. Cuanto más alto es el nivel de cortisol en el líquido amniótico que envuelve al bebé, más bajo podrá ser el nivel de coeficiente intelectual del bebé después. El cerebro del bebé, así como su aprendizaje, podrían ser afectados. De hecho, el nivel de ansiedad de la madre podría multiplicar por dos el nivel de hiperactividad del niño y tener un efecto a largo plazo sobre su desarrollo.


Además, según algunos investigadores, los bebés y los niños de madres que sufrieron o sufren altos niveles de estrés en el embarazo manifiestan más problemas de ansiedad, de falta de atención, de hiperactividad, pero también problemas mentales y de conducta. Estos niños son, por tanto, más vulnerables a sufrir dichas enfermedades o trastornos, como es el caso del Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).


El TDAH es un trastorno neurobiológico originado en la infancia que implica un patrón de déficit de atención, hiperactividad y/o impulsividad, y que en muchas ocasiones está asociado con otros trastornos comórbidos. Este trastorno es, además, uno de los más comunes en la infancia y del que es algo complicado dar cifras exactas porque son muchas las veces en las que no se llega a diagnosticar nunca, aunque lo cierto es que, según un último informe publicado en 2017, la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (FEAADAH) afirmaba que los casos de niños que sufren TDHA aumentaron en España. Entre un 5 y un 7% de los pequeños y adolescentes padecían dicho trastorno, algo que supuso un aumento notable en la última década de nuestro país.


Como decíamos, el estrés es un factor muy importante para tener en cuenta cuando se trata, sobre todo, de una mamá embarazada, pues se ha demostrado incluso que también un elevado estrés puede provocar un parto prematuro, causando la liberación de una hormona llamada hormona liberadora de corticotropina (CRH), una sustancia producida por el cerebro y por la placenta que se encuentra estrechamente relacionada con el parto. El parto prematuro se da antes de la semana 37 de gestación y conlleva numerosas complicaciones que varían en su complejidad dependiendo del tiempo en que el niño se haya adelantado a la fecha prevista de parto de la mamá. Algunas de las más comunes son la inmadurez de los pulmones, la dificultad respiratoria o la taquipnea respiratoria (respiración rápida y superficial).


El estrés severo o prolongado también puede interferir con el funcionamiento normal del sistema inmunológico, lo cual puede hacer que la mujer embarazada sea más propensa a infecciones que afectan al útero, que además son una causa importante también de parto prematuro, especialmente las infecciones que se producen antes de la semana 28 de embarazo.


¿Cómo evitarlo durante el embarazo?


1. Dale al play. Elige la música que más te guste, que más te relaje o la que te haga mover la cabeza a su ritmo. Pararse a escuchar música nos hace desconectar un poco del mundo que nos rodea. Da igual el estilo que sea, pero fíjate en la hora si tienes vecinos, no vaya a ser…


2. Un buen masaje nunca viene mal. Ir a que te den un masaje nunca es mala idea durante el embarazo. De hecho, es la manera ideal para descargar tensiones, relajarse y dormir mejor.


3. ¡Date un baño y relájate! Lo cierto es que, sin duda, lo más habitual es darse todos los días una ducha rápida que además viene genial si estamos en verano, pero ¿qué hay de esos baños relajantes con espuma que te dejan como nueva? Eso sí, utiliza un jabón neutro suave para que tu piel no se vea perjudicada.


4. Pasea un rato, ve al cine o lee algún libro. Descarga una película graciosa en Netflix, lee el libro que te prestó tu hermana hace años o da una vuelta por pleno centro de la ciudad. Recuerda que caminar es una actividad muy relajante, pero también muy beneficiosa para la mamá y el bebé.


5. Mueve esas piernas. Si tu médico no te ha contraindicado el ejercicio en el embarazo ¡no tienes excusa! Además, realizar ejercicio moderado durante el embarazo es bueno para ti, pero también para tu bebé porque reduce los niveles de estrés y proporciona bienestar físico y mental. Puedes practicar yoga o pilates o ir a alguna clase de natación.


6. Ponte guapa. Nada de dejarse durante el embarazo, ¡todo lo contrario! Maquíllate, haz un cambio de look o hazte la manicura. No hay nada mejor que sentirse guapa durante el embarazo para tener mayor seguridad y optimismo cada día.


7. ¡Y disfruta del sexo! Aunque son muchas las mujeres (y también los hombres) que tienen miedo de practicar sexo durante el embarazo, lo cierto es que no existe ningún riesgo (siempre que no esté contraindicado por embarazo de riesgo), pues además proporciona muchos beneficios. La relación con tu pareja se ve fortalecida, tienes una mejor calidad de sueño y descanso, etc.


Como no todas las mujeres son iguales y cada una tiene unas preferencias determinadas, lo ideal es elegir entre alguna de estas opciones (¡o todas!) para poder sentirte mejor durante esta fase tan bonita y acabar con el estrés.

 

 


Fuente:

West, Zita (2007), El cuidado del bebé antes del nacimiento, Madrid, Pearson educación. 

Redacción: Ana Ruiz

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