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¿Cómo controlar las rabietas?

¿Cómo controlar las rabietas?

Alrededor de los 2 años de edad, la mayoría de los niños tienen berrinches. Si tu hijo te monta alguna pataleta cuando no consigue lo que quiere no significa que sea un caprichoso o le hayas educado mal. Son pocos los niños que no han montado alguna rabieta en su vida.

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Indice

Las pataletas como un hito en el desarrollo del bebé

Los menores, a esta edad, comienzan a adquirir autonomía y son cada vez más independientes, sin embargo aún no tienen la suficiente madurez emocional para entender o expresar sus sentimientos, por lo que la forma más sencilla de manifestar un deseo o una frustración es montando un numerito.

Aunque no se trate de nada fuera de lo normal lo cierto es que es molesto y a veces, sobre todo si ocurre en público, muy embarazoso. Pero desde vuestra posición de padres podéis hacer muchas cosas para controlarlo. Esta edad es un excelente momento para imponer disciplina, estableciendo límites que enseñen a los pequeños a distinguir entre lo que está bien y lo que está mal. De este modo además de preparar al niño para el mundo adulto se reducirá el impacto de las rabietas.

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Cómo actuar ante las emociones infantiles

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Entre el primer y tercer año de edad los niños han adquirido sentido de su individualidad y de sus propios deseos. Como consecuencia suelen ser presa de cambios de humor repentinos que influyen en su comportamiento. Comprender qué les pasa nos permitirá saber cómo actuar en cada caso de la mejor forma posible. Descubre, a través de varios ejemplos concretos cómo puedes ayudarles sin coartar sus emociones

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¿Qué hacer cuando el bebé monta una pataleta?

Los expertos recomiendan, cuando comienza una rabieta, mantenerse firme. Si se cede, el niño aprenderá enseguida que con insistir un poco sólo será cuestión de tiempo ver cumplido su objetivo. Si por el contrario ve que las cosas no cambian, a pesar de su berrinche, comprobará que no sirve de nada ponerse así y tarde o temprano desistirá. Así que una vez que se ha tomado la decisión y le has dicho que no, debes mantener tu postura. Ahora bien, tampoco hay que ser extremadamente estrictos e inflexibles.

Los adultos somos nosotros y sabemos distinguir entre los asuntos importantes y otros temas más triviales. Lógicamente habrá situaciones en las que no se podrá negociar, especialmente las que pongan en riesgo su seguridad (jugar con cuchillos, cruzar sola la calle…) y otras en las no pasará nada por ceder a sus deseos a pesar de que, a priori, no estemos muy de acuerdo (dejarle elegir la ropa aunque se ponga los calcetines de distinto color, por ejemplo).

También es habitual a esta edad que los niños se muestren agresivos, especialmente con otros niños. Si están jugando y un amiguito le coge su juguete, no es de extrañar que le suelte un manotazo o le tire del pelo. Pese a mostrar este comportamiento el niño no tiene por qué tener una personalidad violenta. En estos casos es mejor hacer más caso a la víctima que al agresor, y evitar perder los nervios o gritarle. Debemos explicarles que esa conducta no es aceptable, pero obviamente sin recurrir a la violencia.

Recuerda que la mejor forma de controlar las rabietas es previniéndolas. Evita las tentaciones. Si no quieres que coma un helado antes de cenar, procura no pasar por delante de la heladería.

Asimismo conviene que los niños no se cansen demasiado o tengan mucha hambre. Estos dos factores aumentan las posibilidades de desencadenar una rabieta.

Ten paciencia. Este comportamiento es frecuente a esta edad. Con el tiempo aprenden a expresarse mejor, las rabietas serán menos habituales y terminarán por desaparecer.

Image: freedigitalphotos.net


Fecha de actualización: 01-04-2020

Redacción: Irene García

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