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Bebés y ruidos fuertes, tratamiento de la ligirofobia en niños

Bebés y ruidos fuertes, tratamiento de la ligirofobia en niños

La ligirofobia es el miedo irracional, intenso y persistente ante la presencia o anticipación de ruidos fuertes, como las explosiones, los petardos o el estallido de un globo. Si bien es normal que los niños se asusten al escuchar un ruido fuerte, estamos ante un problema o fobia cuando el oír un ruido provoca ansiedad y distorsiona la vida del niño.

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Sobresaltarse al escuchar un ruido fuerte o llorar si se trata de un bebé al oír un petardo no es lo mismo que la ligirofobia. Esta última implica un miedo irracional y persistente que causa los siguientes síntomas:


1- Ansiedad al escuchar el ruido o al saber que va a suceder.


2- Miedo desproporcionado al escuchar ciertos ruidos fuertes.


3- Malestar o deterioro en otros ámbitos de la vida del niño a causa de este miedo.


4- En los niños este miedo se manifiesta mediante llanto, rabieta o inmovilidad total.


5- Las personas con este problema temen las fiestas en las que hay petardos o cohetes y pueden negarse incluso a asistir a ellas. Incluso pueden negarse a permanecer en una sala en la que haya globos por el miedo a que exploten.


6- Los síntomas físicos que acompañan al miedo son boca seca, respiración rápida, ritmo cardíaco acelerado, sudoración, náuseas o incapacidad temporal para hablar.


Los ruidos que normalmente causan este miedo en bebés (y adultos) son:

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- Globos: El ruido que hacen los globos hinchados al explotarse suele ser una de las principales causas de temor de estas personas, tanto, que se ponen nervioso solo con ver los globos hinchados.


- Petardos: Otro ruido bastante desagradable y molesto, excepto para aquellas personas a las que les gustan los petardos. En las personas con ligirofobia, el simple hecho de oír un petardo puede causar un ataque de ansiedad.

- Fuegos artificiales: Otra causa bastante frecuente de ligirofobia.


¿Por qué tiene miedo a los ruidos?


El miedo no es una emoción negativa en sí misma, sino que nos permite ponernos a salvo en situaciones peligrosas y, por lo tanto, es conveniente sentir cierto grado de miedo ante para favorecer nuestra supervivencia y evitar accidentes.


Sin embargo, lo que no es positivo es que el miedo se convierta en fobia ya que, en ese caso, nos impide vivir nuestra vida, o ciertos aspectos de ella, con normalidad. En este caso, por ejemplo, acudir a fiestas o cumpleaños.


El miedo a los ruidos fuertes es un miedo habitual en bebés. Pero, normalmente, este miedo va evolucionando y desaparece a medida que el niño entiende de dónde viene ese ruido y que no es peligroso, en torno a los 3 años. Otro caso es que se siga sobresaltando al oír un globo estallar, por ejemplo, pero no sentirá ansiedad ni pavor.


En aquellos niños que este miedo no desaparecer al crecer, sino que aumenta, se convierte en fobia.


Normalmente la ligirofobia surge tras una experiencia traumática relacionada con un ruido fuerte o con alguno de los objetos antes mencionados. También es posible que el niño sea más miedoso de por sí y que sienta miedo ante muchas otras situaciones.


¿Cómo ayudarle?


El papel de los padres es fundamental para evitar que un miedo evolutivo normal se convierta en fobia o para eliminarlo. Y es que la manera en la que los padres manejan los miedos infantiles es clave para evitar niños miedosos.


Por ejemplo, si las primeras veces que tu bebé se asusta ante algo, te pones nervioso y montas un drama, es posible que sus miedos aumenten. Mientras que si estalla un petardo cerca y le sonríes y le dices que no pasa nada, entenderá que no hay de qué temer y no desarrollará miedo ante ese objeto o ruido.


Además, es importante que nunca ridiculices los miedos de tu hijo y que siempre prestes atención a lo que te dice para que no se guarde sus sentimientos dentro, ya que eso puede hacer que aumente su sensación de miedo.


Debes hacerle ver, pero sin obligarle a tocar un globo o a estar cerca de un petardo, que no ocurre nada malo ni son peligrosos. Incluso puedes explotar un globo a cierta distancia suya para que vea que no te pasa nada malo.


Si os veis obligados a estar en alguna fiesta donde haya petardos o fuegos que le den miedo, dale la mano fuerte y quédate a su lado, lo más lejos posible de los ruidos, para evitar que le dé un ataque de ansiedad.


Si no hay forma de que este miedo a los ruidos fuertes vaya desapareciendo, acude a un especialista.
 


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Fecha de actualización: 07-12-2017

Redacción: Irene García

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