¿Cuándo un bebé empieza a sentarse?

¿Cuándo un bebé empieza a sentarse?
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Los primeros meses de vida de un bebé son vitales para su desarrollo y crecimiento y la mayoría de estos cambios surgen de manera natural conforme va pasando el tiempo. Al principio el recién nacido verá el mundo desde una única perspectiva ya que pasará la mayor parte del tiempo tumbado, pero poco a poco querrá curiosear y moverse para descubrir todo lo que le rodea.

¿Cuándo se sientan los bebés?

¿Cuándo se sientan los bebés?

Sentarse es uno de los hitos más importantes en el desarrollo de un bebé, ya que indica que a partir de entonces observará su entorno desde la misma perspectiva que el resto de personas. Hasta ahora la incapacidad de tu hijo para erguirse solamente le permitía ver el mundo tumbado sobre su espalda

El desarrollo psicomotor en los primeros meses de vida de un bebé es uno de los avances más notables. Cuando los papás y las mamás cogen al niño en brazos y este observa todo lo que le rodea le entrarán más ganas de poder hacerlo por sí mismo. Esto comienza cuando los músculos de su cuello cobran fuerza permitiéndole mover la cabeza.

 

A partir de los tres meses de vida el bebé querrá estar sentado e intentará por todos los medios que los adultos lo ayuden a colocarse en esa posición. Ya tiene fuerza suficiente para, con algo de esfuerzo, incorporarse, pero aún no posee el equilibrio necesario para mantenerse en esa posición. Es muy común que en esta etapa los bebés se coloquen en la denominada postura trípode, en la que el pequeño sigue apoyándose sobre sus manos para mantenerse.

 

Entre los cuatro y los siete meses desde su nacimiento es común que los niños ya intenten posicionarse sentados por sí mismos. Los músculos del cuello, la espalda y las piernas ya están bastante desarrollados lo que les permite mantener esa postura. Cada bebé tiene su propio ritmo de desarrollo por lo que algunos lo conseguirán en el quinto mes y a otros les costará más, pudiendo hacerlo mejor en el octavo mes. En esta etapa también son capaces de utilizar sus brazos y manos de una manera bastante libre pudiendo alcanzar objetos y jugar con sus juguetes.

 

El motor grueso es aquel que maneja el control de la postura. A los seis meses el bebé que lleve un ritmo de desarrollo medio ya debería ser capaz de mantenerse sentado con un mínimo de apoyo, colocar la espalda en una posición más recta lo cual le facilitaría girarse a ambos lados. También debería ser capaz de levantarse, si se le ofrece un dedo, desde una posición tumbada hasta mantenerse sentado. Sobre esta edad pueden cogerse los pies, analizarlos e, incluso, llevárselos a la boca.

 

En el periodo entre los siete y los nueve meses ya tienen la capacidad de mantenerse sentados durante algunos minutos. También comienza aquí otra etapa en la que el bebé empieza a gatear utilizando sus cuatro extremidades, este tan solo tendrá que inclinarse hacia delante mientras esté sentado, apoyar sus manos y mantener el equilibrio para poder hacerlo. Es importante tener en cuenta que no es obligatorio pasar por la fase del gateo para ponerse de pie ni para andar, hay bebés y niños que no lo hacen ya que no les resulta cómodo o, simplemente, no les gusta, pero ello no influye en su futuro desarrollo.

 

El desarrollo psicomotor tiene un ritmo muy marcado y establecido, cada avance deriva en otro encadenándolos. Por ejemplo, si el bebé no consigue mantenerse sentado no podrá o le costará un mayor esfuerzo comenzar a gatear. Se adquieren habilidades, las van perfeccionando y posteriormente aprenden algunas nuevas. Este desarrollo se relaciona con los dos o tres primeros años de vida que es cuando aprenden a controlar y a manejar su cuerpo. Las primeras habilidades que aprenden son:

 

- sujetar su cabeza de manera progresiva, sentarse, caminar, correr, subir escaleras, saltar con los pies juntos y dar patadas a pelotas.

- sujetar cosas, tirarlas, darlas, coger pequeños objetos con los dedos, manejar los cubiertos, hacer trazos y hacer torres cada vez más altas con juguetes.

- tomar consciencia de las personas que lo cuidan. Llorarán cuando estas no estén cerca y serán capaces de saludar, de abrazar y compartir juegos y juguetes con las personas de su alrededor.

- reconocer caras, colores y distintas imágenes en los libros.

- su lenguaje verbal cada vez será más estructurado y comprensible y también conseguirá desarrollar el lenguaje no verbal.

- reconocer voces, sonidos familiares y algunas canciones.

 

Todo el conjunto de habilidades y el desarrollo de los distintos grados que actúan para poder conseguirlas, es decir, el control postural, el motriz coordinado, el lenguaje y las diferentes habilidades sociales son indispensables para un correcto crecimiento. No solo es importante controlar sus avances físicos, sino también los psicológicos y cognitivos. Además, el apoyo de los progenitores en estas primeras etapas de vida es esencial.

 

Un niño sano y feliz crece y evoluciona al ritmo que le permite hacerlo de la manera más adecuada, la rapidez rara vez es buena. Además, cuando menos se lo esperan muchos de los progenitores ya sienten que sus pequeños han crecido demasiado rápido.


Fuentes:

Guía práctica para padres desde el nacimiento hasta los 3 años de la Asociación Española de Pediatría.

 

Redacción: Andrea Rivero

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