Cómo ayudarle a gatear

Cómo ayudarle a gatear
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Las tablas de crecimiento y desarrollo que muestran la edad a la que un bebé adquiere determinadas habilidades (gatear, andar, sujetar, hablar, etc.) en ocasiones preocupan a los padres primerizos quienes observan angustiados cómo su hijo no cumple con lo que le correspondería a su edad ¿Le pasará algo? ¿Debo estimularle? ¿Por qué no gatea si tiene 9 meses? ¿Conseguirá andar?

Para alivio de muchos conviene saber que estas tablas suelen basarse en medias estadísticas, lo que significa que habrá muchos niños que habrán logrado ciertas destrezas por debajo de esa edad pero otros muchos lo habrán hecho más tarde.


En lo relativo al gateo se suele marcar la edad en la que empiezan a ser capaces de desplazarse a cuatro patas alrededor de los 6 meses. Aunque muchos lo hacen meses después y algunos nunca, sin que ello suponga ningún problema para su desarrollo. Cada niño progresa a un ritmo y gateará cuando esté preparado. Además se trata de un proceso gradual y relativamente largo, que puede durar varios meses antes de que empiece a andar.


Asimismo, el gateo requiere haber superado una serie de aptitudes previas. El bebé para gatear, tendrá que ser capaz de girar tumbado sobre sí mismo, de levantar la parte superior de su tronco y cabeza ejerciendo fuerza con las manos en el suelo, de mantenerse sentado sin ayuda, etc. A partir de ahí, su propia curiosidad le empujará a trasladarse para alcanzar todo aquello que llama su atención, y tarde o temprano aprenderá la forma de desplazarse. Primero seguramente lo hará empleando sus antebrazos para tirar de su cuerpo y arrastrándose estilo comando, luego subirá las rodillas hacia la barriga cuando está boca abajo, y sentado erguido se inclinará hacia delante para coger cosas. Estos movimientos le servirán de entrenamiento para arrancarse a gatear.


Los beneficios del gateo


Por naturaleza los bebés tienden a examinar todo aquello que encuentran. Al principio sus propias limitaciones frenarán su curiosidad, pero la evolución de sus movimientos les permitirá alcanzar cada vez objetos más lejanos que descubrir. Esta exploración es fundamental para un desarrollo sano del bebé, y la etapa del gateo sin duda contribuye a ello.

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Entre sus múltiples beneficios destacan que:


- Favorece la coordinación mano-ojo. Útil para la adquisición de habilidades futuras.

- Ayuda a la integración sensorial y a la madurez del sistema nervioso.

- Tonifica el cuerpo y fortalece los músculos.

- Estimula la psicomotricidad y el equilibrio, ya que el niño tiene que coordinar el movimiento simultáneo de brazo y pierna.

- Potencia el sentido del tacto.

- Desarrolla la visión, pues con la postura adoptada para gatear cambia la perspectiva de su visión.

- El niño aprende a adaptarse a su entorno, a orientarse, a desplazarse, tomando consciencia del espacio, las distancias, los tamaños, etc.


Ejercicios para estimular el gateo


Hagas lo que hagas el niño acabará gateando a una edad u otra. O tal vez, no lo haga nunca y pase a andar directamente. Pero como padres, si creéis que muestra deseos de hacerlo podéis ayudarle con unos sencillos ejercicios: 


- Dejadle solo sentado rodeado de juguetes. Sitúa algunos cerca de él y otros más alejados para que tenga que desplazarse a cogerlos.


- Ofrécele cosas para que las coja, pero de forma que tenga que moverse para alcanzarlo.


- Coge una toalla y enróllala formando un rulo; colócala en el suelo y pon al bebé sobre ella. La toalla debe quedar a la altura de su barriguita. Ahora coge la toalla por los extremos y elévala suavemente, para que el niño quede a cuatro patas. Si se anima a andar acompaña su marcha sujetándole el cuerpo con la toalla.


- Juega a la carretilla con el pequeño. Si ya tiene fuerza suficiente en los brazos para sostener y levantar su tronco, cógele de los muslos y deja que camine con las manos haciendo la carretilla.


- Coloca obstáculos en su espacio de juegos para que tenga que sortearlos. Utiliza cojines, rulos de espuma, peluches, etc. Esto estimulará su agilidad.


- Juega con él sentándote a su altura, gatea para desplazarte. Llegará el momento que quiera imitarte.


Evitar el peligro


Cuando un bebé comienza a gatear, su mundo cambia totalmente. Hasta ahora solo podía explorar todo lo que estaba a su alcance o lo que le habían dado. Ahora es autónomo, tiene libertad para decidir qué coge y hacia dónde dirigirse y cualquier rincón de la casa u objeto aparentemente inaccesible es una tentación para él. Obviamente el pequeño no sabe que no todo es seguro. Es el momento de estar más alerta que nunca.


Cuando empieza a moverse no podrás evitar que el niño quiera jugar con algo inadecuado. Pero la única forma de que aprenda a moverse bien, es enfrentándose a esos retos, que muchas veces suponen un verdadero riesgo. Pero en lugar de prohibirle explorar, mantente cerca cuando lo haga. Si se lanza a por algo peligroso, un cable, un cuchillo, unos escalones… apártale de ello y díselo. Así aprenderá que existen cosas peligrosas y los límites que está empezando a conocer serán el principio de una lección para el resto de su vida.


Ahora bien, esto no quita que te asegures de que la zona donde gatee está despejada y libre de peligros potenciales.


Por último recuerda que, a pesar de que el gateo es muy beneficioso para su desarrollo, no debes obligar a un bebé a gatear si no quiere. Sé paciente y permanece atenta a las señales que indican que está preparado y desea hacerlo. En ese momento y no antes, podrás realizar con él algunos ejercicios que le sirvan de estimulación, pero siempre desde la óptica del juego y la diversión. En ningún caso estos ejercicios u otros deben ser tomados como una imposición. Pues la estimulación no adecuada a la edad podría perjudicarle.


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