Aliviar los cólicos del lactante

Aliviar los cólicos del lactante
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Los bebés, como seres dependientes que son, necesitan de otra persona, su madre o cuidador, para que le procure sus necesidades. Cuando les falta alguna de ellas (comida, protección o calor) el único modo que tienen de manifestarlo es llorando para que se les atienda.

El problema ocurre cuando ese llanto se vuelve inconsolable y se prolonga a lo largo de los días. Son los llamados cólicos de lactante, un trastorno que, aunque benigno, puede poner a prueba la paciencia del padre más sereno.


Los cólicos se caracterizan por el llanto excesivo, repentino e incontrolable durante largos periodos de tiempo, especialmente por la tarde-noche.


Para identificarlos se suele seguir la regla de los 3 de Wessel: Ocurren durante los 3 primeros meses del bebé, y suelen durar alrededor de 3 horas con frecuencia de 3 días a la semana.


El bebé se enfurruña, estira y encoge las piernas, frunce el ceño y pone expresión de dolor. Si no se le consuela el llanto va en aumento.


¿Por qué ocurren?


No se conoce a ciencia cierta qué causa exactamente los cólicos ni una fórmula definitiva para acabar con ellos, pero sí se sabe que una de las formas más eficaces de prevenirlos es manteniendo el contacto físico con el bebé. Por esta razón muchos expertos asocian los episodios de cólicos con el estrés que acumula el lactante durante el día o la ansiedad por la separación de su madre; asegurando que el llanto no es más que una demanda de contacto o protección. Estos autores constatan su teoría al afirmar que se trata de un trastorno relativamente nuevo y propio de los países occidentales en los que se deja muy a menudo al niño solo en la cuna. Y por el contrario es prácticamente desconocido en otras culturas donde la forma de criar a los niños es más primitiva (Asia, África, América Latina…) y los bebés permanecen en continuo contacto con sus madres, quienes permanecen junto a ellos y les portean durante todo el día.  

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Otros expertos hablan de diferentes causas, relacionando su origen con la alimentación (alergia a proteína de la leche), con dolores abdominales, gases, etc. Si bien, nada ha sido confirmado científicamente. De hecho es más comprensible pensar que en el caso de los gases ocurra al contrario, y que estos sean consecuencia del llanto y no al revés.


¿Qué hacer? Algunos consejos


En primer lugar debemos descartar una posible enfermedad. Si las lágrimas no obedecen a una causa patológica, deberíamos evitar administrarle un medicamento o una infusión, ya que difícilmente podrán “curar” los cólicos.


Si el niño está sano y aparentemente no le duele nada, puedes probar ofreciéndole el pecho. Si mama es que tenía hambre; si se calma pero apenas succiona, probablemente lo que pedía era estar en brazos de mamá. Esta medida no malcría a los bebés y es la forma más eficaz para calmarles. Los bebés no lloran para manipular, el llanto es su forma de comunicar sus necesidades, y si en este momento no reclama alimento, tal vez necesite afecto, calor, o el cobijo de los brazos de su madre. Si estás cansada, sientes que no puedes con su peso, o has de hacer algo que requiera tus manos, una buena idea es utilizar un pañuelo portabebés, te permitirá cierta libertad de movimientos mientras tu pequeño sigue junto a ti.


Es preferible atender al pequeño en los primeros segundos, antes de que el llanto se vuelva inconsolable. En el momento en el que percibas las primeras señales (se agita, gime, se estira o se encoje, se muerde los puños, etc.) trata de atenderle. Si el llanto se vuelve intenso será más complicado calmarle más adelante.


Sin duda oír llorar a un bebé durante horas y días, sin saber cómo tranquilizarle puede poner los nervios de cualquiera a flor de piel. En estos casos se recomienda que lo coja y lo acune la persona que esté más sosegada. Mecerle en brazos, acurrucarlo contra el pecho, pasear con él, acariciarle la espalda… son maneras de aliviarle.


Aunque no se calme siempre es mejor que llore y libere su estrés en brazos de alguien que solo en la cuna.  


Afortunadamente son episodios que no indican ningún mal y tienen fecha de caducidad.


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Fecha de actualización: 15-04-2013

Redacción: Irene García

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