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¿A qué edad se puede regañar a un bebé?

¿A qué edad se puede regañar a un bebé?

Una de las principales preocupaciones de los padres es cuándo empezar a poner límites a sus hijos. Si se hace demasiado pronto puede que no los entiendan, pero si se hace tarde puede que cueste más. ¿Quieres saber cuándo es el momento idóneo?

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¿Cuándo puedo regañar a mi bebé?

Según la edad del bebé habrá que seguir unas pautas u otras, aunque los expertos coinciden que hasta los 3 años los niños no entienden esas regañinas.

 

-Mi hijo tiene entre 1 y 12 meses de edad: es la etapa donde los niños tienen que recibir todo el amor y atención posibles. Los expertos dicen que no hay que seguir las falsas creencias que dicen que hay que dejar llorar a los bebés hasta que se cansen. A estas edades si los bebés lloran es porque necesitan algo, aunque tú en ese momento no sepas exactamente qué es. Aunque creas que así estás haciendo que tu hijo sea independiente, es totalmente lo contrario. Darle a tu bebé todo el amor y atención ahora hará que se convierta después en una persona equilibrada.

-Mi hijo tiene entre 12 y 24 meses: cuando el niño empieza a saber lo que debe hacer y lo que no, es momento de enseñarle las consecuencias de sus actos. Si tira su comida al suelo habrá que limpiarla con él para enseñarle qué es lo que ocurre. Hay que comunicarse de una forma que el bebé entienda. La mayoría de los expertos recomiendan seguir un lenguaje del tipo prehistórico del tipo “tirar, no. Comida”. Aunque al principio pueda parecer raro, funciona.

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¿A qué edad se puede hacer la keratina?

¿A qué edad se puede hacer la keratina?

Hacerse un alisado de keratina es una decisión que hay que tomar tras pensárselo bien ya que dura bastantes meses. Cuando las niñas comienzan a tener contacto con el mundo de la moda, generalmente al entrar en la etapa de la adolescencia, aprenden de ropa, de zapatos, de belleza, de maquillaje y de peluquería. Esto conlleva a que quieran probar y hacerse mil cosas en la cara, en el cuerpo o en el pelo, pero ¿a qué edad pueden comenzar a hacerse la keratina?

Y tambien:

-Mi hijo tiene entre 24 y 36 meses: hay que controlar su coraje cuando tiene una rabieta. Antes de hablar con el bebé habrá que esperar a que se calme. No se debe tratar de explicarle las cosas hasta que esté calmado ya que no prestará atención. Cuando el niño diga que no, toma ese “no” en serio y así aprenderá el valor de la palabra. Esta es una forma de prevenir los incansables “no” de los más pequeños. Un ejemplo de esto es cuando te dice con el pañal sucio que no quiere que se lo cambies, a los 5 minutos vuelve a preguntarle “¿quieres que te cambie el pañal?” si vuelve a decir que no, espera un poco más, seguramente a la siguiente ya se haya cansado de estar con el pañal sucio.

 

¿Cómo empezar a poner límites a los niños?

Durante los tres primeros años de vida del niño, los límites se consiguen imponiendo rutinas a los niños. Si se acostumbra a los niños a seguir secuencias de acciones (baño, comida, hora de irse a dormir, etc.) será más fácil que los niños se involucren. Después, además, les resultará mucho más sencillo seguir secuencias algo más complejas. En estas rutinas es importante ser constantes, repetitivos, sobre todo cuanto más desorganizado sea el pequeño. Puede que no capte el mensaje que le estamos dando (verbalmente) pero sí captará nuestro tono de voz y el modo en la que nos encontramos (tristes, enfadados, orgullosos, etc.)

 

Hay que enseñarle al niño que todo el mundo tiene responsabilidades y que, sobre todo, en la familia hay que ayudarse entre sí. Enseñarle que es un miembro valioso para que la familia funcione.

 

En la etapa donde consiguen ponerse de pie es en la que se debe tener mayor cuidado. Es esta la etapa en la que deben aprender lo que no pueden tocar y lo que no pueden hacer. Está bien que en esa etapa se retiren las cosas delicadas de su alcance, pero no se debe retirar absolutamente todo ya que si no el niño no aprenderá. Esto es un aprendizaje importante para el niño. Cuando un niño sea insistente con un objeto se puede retirar momentáneamente, pero al día siguiente debe permanecer en su sitio. Es importante que se establezcan las normas claras y repetitivas, de este modo cuando al día siguiente el niño vuelva a ir a por el objeto, nos mirará para observar si se tiene la misma reacción. Habrá que recordar al niño que no puede tocar o hacer eso y ofrecer alguna alternativa.

 

También hay que enseñarle que no siempre la vida es justa, si los niños no pasan por situaciones que les frustran o dolorosas, no tendrán las herramientas psicológicas para desarrollar las habilidades psicológicas esenciales para su felicidad.

 

¿Cómo debería regañar a mi hijo?

Lo ideal es regañar a tu hijo con un tono que le haga reflexionar sobre lo que ha hecho mal, así interiorizará el comportamiento como algo malo y habrá menos posibilidades de que lo repita.

 

Uno se debe olvidar de dar voces y regañar al pequeño siempre de la forma más calmada posible. Si tu hijo ya entiende argumentaciones debes argumentarle la norma olvidándote de cualquier tipo de imposición o incoherencia. Es importante ser coherente y responsable, ya que los padres son un espejo de aprendizaje para sus hijos. Uno no puede exigir disciplina si después no se comporta de manera adecuada.

 

Tenemos que recordar que regañar al niño de manera violenta (tono de voz demasiado alto o gestos que puedan hacerle sentir amenazado puede influir, sin duda, de manera muy negativa en su estado emocional y repercutir en sus futuras relaciones con sus iguales. El objeto de regañar a un bebé no es crearle miedo, si no que no repita su acción y aprenda a rectificar la conducta por sí solo.

 

¿Por qué no debo gritar a mi hijo cuando le regaño?

-Hace que los niños no escuchen. Después de una interacción negativa nadie está dispuesto a escuchar con atención para aprender y mejorar. Para conseguir ese objetivo debe hacerse de maneras positiva.

-No ayuda a gestionar emociones.

-Hace que los niños sientan temor hacia la persona que grita, y temor no es respeto.

-Aleja a los niños de la persona que les grita.

-Cuantos más gritos, menos autoestima.

-Se le está enseñando a gestionar sus emociones de esa manera, después él también lo hará así.

 


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