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¿Cómo regañar a un niño de manera constructiva?

¿Cómo regañar a un niño de manera constructiva?

Todos los padres del mundo reñimos a nuestros hijos ya sea porque tienen una rabieta, porque han hecho algo mal o porque no se comportan como deben (o cómo queremos nosotros que se comporten). 

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Indice

 

¿Cómo corregir la conducta de un niño de manera positiva?

Nunca me he topado con ningún padre que me haya dicho que no riñen a sus hijos, más bien todo lo contrario, me han pedido estrategias para reñir mejor o para hacer algo para que al menos surja efecto.  Pero, ¿cómo se debe reñir a un hijo para que tenga efectos positivos?

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Con 4 años los niños adquieren mayor autonomía y ya son muchas las cosas que pueden hacer ellos solos, como vestirse o comer. Su grupo de amigos se afianza y su lenguaje es mucho más desarrollado. Todavía le cuesta controlar sus emociones, por lo que es normal que recurra muchas veces a los empujones, golpes o llantos. También es habitual que desobedezca o rete a sus padres, pero ya comprende los razonamientos, por lo que puedes hacerle ver las ventajas de portarse bien y explicarle el porqué de las normas. Estos años son fundamentales para establecer su posterior comportamiento.

Y tambien:

Reñir a un niño no es algo malo si se hace constructivamente, además de que puede ayudar a los pequeños a que entiendan su conducta y poder cambiar su comportamiento. Si se acompaña con gritos y malos modos, entonces estamos hablando de faltar el respeto a los hijos, algo que además de que debe evitarse a toda costa es inaceptable.

 

El aprendizaje es continuo y gradual

Los niños y niñas desde que nacen están en un proceso continuo de aprendizaje y por este motivo el deber de los padres es guiarles por el camino correcto porque además esto hará que los pequeños se sientan seguros de hacer las cosas bien y sus conductas sean las adecuadas.

Pero enseñar buenas conductas no es sinónimo de gritar ni de emplear la violencia. Cuando se educa a un hijo y se debe utilizar la regañina debe hacerse siempre en un tono calmado, con tranquilidad, con comprensión, con ejemplo y sin prisas pero sin pausa.

 

“Pero me siento culpable”

Esta frase la he escuchado más de una y dos veces: “Pero me siento culpable”. Cuando se riñe a un hijo de forma constructiva el sentimiento de culpabilidad no debe existir porque es la única manera de poder educar adecuadamente a los niños, además ellos lo necesitan para poder diferencia qué comportamientos son  adecuados de los inadecuados.

Otra cosa muy diferente es cuando esa regañina viene acompañada de malos modos, entonces ese sentimiento de culpabilidad es casi inevitable y además debe haberlo para que los padres sientan que esa forma de educar no es la correcta. Educando en base al miedo sólo están enseñando a sus hijos malos modos y en ningún momento existirá un cambio de conducta positiva o una relación sana, más bien todo lo contrario.

 

Incitar a la reflexión

Lo que realmente importa al reñir a un hijo es que pueda reflexionar sobre su conducta y de este modo que el cambio de conducta no sea impuesto sino que salga de dentro de él mismo.

Si existen imposiciones en la educación de los hijos difícilmente existirá un cambio de conducta positivo y si lo hace será únicamente de forma temporal y con el tiempo podrán empezar las conductas rebeldes donde el niño quiera reflejar su identidad y su propio pensamiento. Esto no es algo en absoluto negativo pero  debe ser guiado por los padres mucho antes para evitar situaciones conflictivas en el futuro.

 

¿Cómo afrontar esta tarea?

Cuando riñes a tu hijo seguramente querrás cambiar su conducta y si quieres conseguirlo no deberás usar la imposición puesto que esto sólo causa miedo. El miedo no educa, la única estrategia que sí lo hace es usar la calma y la comprensión.

Cuando se emplea la regañina también se quiere que los pequeños hagan caso a los adultos buscando una obediencia casi ciega sin prestar atención a su opinión. ¿Por qué no? Su opinión también es importante, lo adecuado es llegar a acuerdos o al menos decirle por qué queremos que haga algo (no para excusarnos ni mucho menos, únicamente para que entienda que tiene lógica y por eso debe ser así).

Además con las regañinas los pequeños deben aprender a expresar sus emociones y no a reprimirlas, por este motivo que aprendan a expresar sus opiniones resulta tan importante.

Para conseguirlo otro paso fundamental es fomentar el diálogo y la buena comunicación en la familia porque de este modo se mejorará su conducta y además ellos se sentirán más motivados en su buen comportamiento, favoreciendo de este modo su maduración.

 

Regañar de manera constructiva

Para que la regañina sea constructiva la base fundamental es el cariño, la comprensión y el respeto mutuo. Se debe entender la actitud del pequeño acorde a su desarrollo evolutivo y tener el papel del adulto todo el tiempo con serenidad y buenas maneras. Evitando a toda costa conductas inapropiadas como gritos, zarandeos y mucho menos agresiones físicas, ya que las consecuencias en el pequeño serían horribles puesto que se convertirán en heridas emocionales imposibles o muy difíciles de sanar.

Además es importante que si se riñe a un hijo en una situación determinada, se debe ser constante y coherente con lo que se dice por lo que se deberá reñir una misma conducta en contextos diferentes, advirtiendo de las posibles consecuencias para darle al pequeño la oportunidad de cambiar su conducta saliendo de él mismo.

 

Reñir con criterio

Por supuesto hay que saber qué tipo de conductas se deben reñir y cuáles no. Es totalmente contraproducente reñir conductas o tomar reprimendas por conductas que realmente no deben ser reñidas, porque es injusto hacerlo o sólo para exteriorizar la frustración de los padres.

Por este motivo apuesto por educar regañando sí, pero siempre de forma constructiva con cariño, respeto, confianza, buena comunicación y sobre todo con objetivos claros.


Fecha de actualización: 17-06-2020

Redacción: María José Roldán

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