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¿A qué edad empiezan a balbucear los bebés?

¿A qué edad empiezan a balbucear los bebés?

Desde que el ser humano empieza a hacer uso de su conciencia, necesita comunicarse. El primer lenguaje que utilizarán –de forma instintiva– será el llanto. Recientemente se ha comprobado que incluso podemos saber qué quieren decirnos según el modo en el que lloran: si mantienen los ojos cerrados puede ser de algún dolor y si los mantienen abiertos es por petición o por enfado. Aunque el llanto pueda resultar frustrante es muy importante, ya que entre otras cosas les ayuda a ensayar sus primeras vocalizaciones. Pocas semanas después de nacer aprenden a hacer pompas y pedorretas con los labios y hacia los 2 o los 3 meses empiezan a producir sonidos como respuesta a las palabras de sus padres. Estos sonidos son conocidos como ‘balbuceos’.

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Índice

 

Desarrollo del balbuceo en el bebé

Desde el vientre de su madre, el feto –de seis meses– es capaz de detectar sonidos del mundo externo en el embarazo. En cuanto nazca tras el parto reconocerá la voz de su madre, igual que su olor. Eso les ayuda a tener un punto de referencia conocido ante un contexto que les resulta hostil. Y es ahí, justo en ese momento, donde inicia la comunicación: la primera vez que el bebé pone en marcha sus cuerdas vocales es en el momento del llanto, en sus primeros minutos de vida después del parto. Las primeras semanas será el único sonido que emitirá, aunque a medida que se desarrolle empezará a ser consciente de que dependiendo de cómo sea le servirán para decir una cosa u otra.

Del llanto al balbuceo hay un tránsito en el que la experimentación juega un papel muy importante. El llanto empieza a transformarse, y empieza a diferenciar entre ellos. Depende de la situación que se tercie balbuceará, podrá refunfuñar, maullar bajito, empezará a poder reír… Lo más interesante es que durante los primeros meses cualquier balbuceo de cualquier bebé del mundo se parece, independientemente del idioma de sus padres. A partir del segundo o tercer mes, empieza a emitir sonidos que provienen de la parte posterior de la boca, en respuesta a las demostraciones afectivas que le mostramos. Esta etapa se caracterizará por investigar lo que puede hacer con su boca más allá de chupar y babear. Le sorprenderá enrollar la lengua, resoplar, redondear los labios, extenderlos y que a través del aire y su garganta produzca sonidos. A muchos niños suele resultarles gracioso o sorprendente. No obstante, para que el bebé empiece a balbucear o hablar deberá tener completamente desarrollados los órganos involucrados en el habla: la laringe –ubicada en la parte superior del cuello que descenderá a medida que crezca–, las cuerdas vocales, y la lengua y los labios, que son los que proporcionan la calidad y la resonancia personal de cada voz.

En torno a los tres meses el balbuceo ya se hace sonoro y descubre su capacidad de producir sonidos. Al principio solo produce gruñidos y ruidos pero pronto empieza a pronunciar las primeras vocales “ooohh” “aaah”….

A los seis meses el balbuceo alcanza su máximo potencial y podrá pronunciar sonidos monosilábicos uniendo consonantes y vocales –aunque estos sonidos sean emisiones aún sin significado–. Lo importante es que suelen sorprenderse de sus propios sonidos, lo que les motiva para volver intentarlo, que será el primer paso para arrancar el proceso de habla.

A partir del sexto mes ya empieza a fijarse en sus gorgoritos y esto le estimula a experimentar nuevas vocalizaciones, empieza a repetir sílabas ma-ma, pa-pa, ta-ta, etc. La imitación de lo que el bebé oye y la observación de las reacciones que nosotros los padres tenemos, le ayudan a reemplazar los balbuceos por sonidos cada vez más parecidos a las palabras, sobre todo a medida que se aproxima a su primer año de vida. A los quince meses se estima que el bebé puede llegar a saber hasta 19 palabras y cerca de su segundo cumpleaños es capaz de pronunciar entre 200 y 300. Con esas palabras puede formar frases primarias utilizando verbos, pronombres y plurales. Todo depende del bebé, de su desarrollo y de su estimulación. Pero por lo general el lenguaje como tal no empezará hasta los dos años.

¿Y si mi hijo no balbucea?

Que no se comunique ni se exprese claramente nunca implica que no nos entienda. En el proceso de balbuceo muchas veces te responden con gestos a aquello que le estás pidiendo. Por ejemplo, señala los objetos o seres que le dices, te da un beso si se lo pides... Además, los primeros balbuceos suelen ir acompañados casi siempre de gestos que ayudan al bebé a expresar el mensaje que quiere transmitir, y son utilizados como símbolos que sustituyen a los objetos o a las intenciones. Y aunque parezca un simple gesto, es muy importante. Eso querrá decir que está empezando a asociar el sonido –las palabras– con el pensamiento. Sobre los ocho meses, el niño es capaz de relacionar las diferentes sensaciones visuales, táctiles y auditivas con el mundo de las palabras. Está empezando a construir su realidad, la forma de plasmar y reflejar el mundo. En ese momento estará preparado para empezar a utilizar el lenguaje, que será una respuesta ante los estímulos visuales, sonoros y táctiles del mundo que le rodea. 

A pesar de la línea general que siguen los bebés en su desarrollo del habla, no debemos obsesionarnos con que lo haga siguiendo las edades corrientes. Por ejemplo, según las estadísticas, las niñas aprenden a hablar antes y muestran más disposición para conversar que los chicos. Ellos necesitan un par de semanas más para pronunciar las primeras palabras de manera fluida. Y esto es una pauta que sigue en el desarrollo posterior. Las niñas no solo empiezan a hablar antes, sino que también tienen menos problemas en todo el desarrollo del habla.

Los bebés aprenden a hablar por imitación e intuición. Si emitimos sonidos similares a los balbuceos, podrán captar más rápido los ‘ejercicios’ que pueden hacer. Ellos empezarán a asociar las palabras con personas u objetos y a repetirlas para comunicarse. Lo que sí es importante es dejarles su espacio y su tiempo para evolucionar, y llegado el momento hablarles de forma normal, para que aprendan a hablar como tú.


Fuente:

AEP

Fecha de actualización: 24-08-2021

Redacción: María Segura

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