Estoy amamantando, ¿puedo hacerme una radiografía?

Estoy amamantando, ¿puedo hacerme una radiografía?
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Cuando una mujer está amamantando le preocupa mucho que una alteración en su salud pueda afectar al bebé. Muy pocas enfermedades son las que pueden transmitirse a través de la lactancia, la principal es el sida.

Sin embargo, las infecciones comunes, las que no necesitan ingreso en el hospital como neumonías, diarreas, anginas, gripe, resfriados, entre otros, no se transmiten por la leche. Es más, en muchos casos se considera que la lactancia ayuda a proteger al bebé contra el contagio, pues en cuanto la madre enferma, aparecen en su leche anticuerpos contra el microbio en cuestión.

 

Realizarse una radiografía, resonancia, ecografía o mamografía

 

Las radiografías, resonancias magnéticas y ecografías no alteran la lactancia. Los rayos X no permanecen en el cuerpo, sino que lo atraviesan a la velocidad de la luz y tampoco alteran los niveles de prolactina.


Se puede hacer una o varias radiografías ya sea de tórax, una mamografía y se puede continuar dar pecho inmediatamente, sin esperar ni un día, ni una hora, ni un segundo.


También son plenamente compatibles con la lactancia los contrastes yodados o las papillas de bario que se usan en algunas radiografías, o el contraste de gadopentato que se usa a veces en la resonancia magnética.


Las mamografías no tienen riesgo para el bebé, pero durante la lactancia son un poco más difíciles de interpretar. Se debe procurar dar el pecho o sacar la leche justo antes de la prueba para que esté lo más vacío posible y se vea mejor el interior, y dar aviso al radiólogo de que te encuentras amamantando. Es conveniente no hacer
caso si te dicen que esperes a destetar para realizar la prueba; el pecho tarda semanas en volver a su estado habitual y durante los primeros días estará lleno de leche retenida.


Puede suceder que se llegue a indicar descartar la leche y esperar 24 horas, pero esta recomendación no tiene a su favor evidencias científicas y todos los expertos señalan que es posible mantener el amamantamiento normalmente.

 

Algunas otras cosas que se cree que pueden afectar al bebé

 

Tomar medicamentos


Hay muy pocos medicamentos que de verdad son incompatibles con la lactancia. Por desgracia, hay mucha ignorancia sobre el tema, y muchas veces se desaconseja dejar la lactancia o se deja a la madre sin el tratamiento que necesita sin ningún motivo.


Con la inmensa mayoría de los fármacos, la cantidad que pasa a la leche es extremadamente pequeña, cientos de veces menos que lo que toma la madre, y es imposible que tenga ningún efecto. Tan pequeña que normalmente no vale la pena hacer cálculos sobre si es mejor tomar la pastilla justo antes o justo después de dar el pecho.

Sobre todo, no hay que cometer la imprudencia de tomar menos dosis, o acortar el tratamiento.

 

Acudir al dentista y ponerte anestesia


La anestesia es plenamente compatible con la lactancia. La anestesia local, como su nombre lo indica, es local. Si te duermen la boca, se queda en la boca, no va al pecho. Y en caso de que fuera anestesia general se elimina del organismo antes de que te despiertes, y por tanto puedes dar el pecho sin temor.


Está muy extendido el mito de que durante la lactancia no hay que hacerse empastes. Es absurdo (y peligroso, por el riesgo de infección que conlleva no hacerlo). Si los empastes fueran tóxicos (que no lo son, pues para ello hay una legislación y un control) el problema no sería para el bebé que va a tomar el pecho durante unos meses, sino para la madre que va a tener ese empaste en la boca durante décadas.


Fuente: Guía de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría. 

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