Los mejores ejercicios de estimulación conforme a la edad del bebé

Los mejores ejercicios de estimulación conforme a la edad del bebé
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La estimulación temprana ayuda a fortalecer el cuerpo, desarrollar emociones y la inteligencia de los niños, por lo que se aconseja integrar estas actividades a sus juegos diarios ya que la repetición de estas los motivarán a buscar nuevos retos, favoreciendo su psicomotricidad, sus habilidades cognitivas, sensoriales y del lenguaje.

Cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo y no se debe presionar ni comparar con otro, la intención es ofrecer actividades que el niño esté preparado para superar y así elevar su autoestima.


En las actividades deben participar ambos padres, realizándolas diariamente o por lo menos tres veces por semana en repeticiones de tres a cinco veces y si la acompañan con música, canciones, rimas o juegos, será más divertido y tendremos más avances en su desarrollo. El momento ideal para estimularles es cuando estén despiertos y tranquilos, durante el baño y mientras lo vistes o cuando lo cambias de pañal.


Abrazarlo, felicitarlo, sonreírle, hablarle y decirle cuánto se les quiere también contribuirá al desarrollo pleno de su autonomía e independencia.


Los pequeños de un mes tienden a llevarse todo a la boca, por lo que podremos tocar sus labios con diferentes objetos como tu dedo chupón, esponjas, etc., esto hará que se presente el reflejo de succión.


A los dos meses trabajaremos el olfato, y para diferenciar los olores (agradables o desagradables, dulces o agrios), podremos acercarles diferentes cosas como frutas, flores o perfumes. El oído lo estimularemos presentándole diferentes objetos sonoros y coloridos, moviéndolos suavemente de un lado a otro, arriba y debajo de manera que trate de buscar los sonidos; también podremos mantenerlos atentos llamándolos por su nombre cada cierto tiempo o leerles algún cuento corto. El tacto lo estimularemos para que diferencie temperaturas frías o calientes pasando por su cuerpo una esponja húmeda con agua a temperatura ambiente o tibia, y diferentes texturas como áspero, rugoso o suaves. Con estos ejercicios estaremos trabajando sus sentidos, mandándole modelos táctiles y alertando su sistema inmunológico ante las diferentes sensaciones proporcionadas.

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Decorando la habitación del bebé

Decorando la habitación del bebé

¿Te queda un mes para salir de cuentas y aún no tienes ni la más remota idea de cómo decorar la habitación del nuevo huésped que está a punto de llegar? Tener un bebé puede ser uno de los momentos más fascinantes de tu vida pero preparar su habitación puede convertirse en una de las tareas más desalentadoras, especialmente si lo dejas para el último momento. Hay mucho que hacer antes de la llegada del pequeño, pero con una buena predisposición, un poco de organización y estos consejos seguro que ahora lo ves con otros ojos


A los tres meses, cuando lo estés alimentando, es importante hablarle con cariño y mantener contacto visual, esto hará que el momento de la comida sea agradable y divertido. También puedes jugar con la voz, haciendo sonidos de diferentes animales, timbres, tonos graves y agudos, sonidos de instrumentos, etc., mostrándole los objetos y diciendo su nombre para que los conozca, nunca utilizando diminutivos (pelotita, perrito). Cuando el pequeño localice el objeto que emite el sonido, se reirá y querrá seguir con la actividad. Dormirlo con canciones de cuna será fantástico, esto lo relajará y hará que su sueño sea placentero. Todo esto reforzará su lenguaje y ampliará su vocabulario.


A los cuatro meses ya estará familiarizado con los sonidos más comunes e importantes y puedes seguir reforzándolos con pequeñas canciones o rimas con sonidos comunes y poco complicados para que el pequeño trate de repetirlos y si cambias los tonos de voz será mas divertido por lo que tratará de imitarte. Evita los gritos.  Con estos ejercicios el pequeño iniciará a pronunciar monosílabos y a través de su repetición pronunciará palabras completas. Felicítalo y motívalo a que lo repita, puedes mostrarle o señalar lo objetos y decirle el nombre completo.


Para los cinco meses un ejercicio que le ayudará y le encantará será extender y flexionar sus piernas como si fuera en una bicicleta. Acompaña siempre el ejercicio con canciones y felicítalo por su esfuerzo, adquirirá fuerza y tono muscular. Para fortalecer fuerza en abdomen y torso, ruédalo de un lado a otro, motivándolo a que complete la vuelta; evita movimientos bruscos que solamente asustarán e inquietarán al niño.


Cumplidos los seis meses dale algunos juguetes para que los examine, si es una pelota o un coche, después de un rato rebota la pelota o ruédala al igual que el coche para que lo siga con la mirada hasta perderlos de vista (permanencia del objeto). Puedes colocar al pequeño sentado en el piso y acercarle una caja o frasco transparente (no cristal) y animarlo para que meta y saque los objetos y los manipule (coordinación mano-ojo-objeto). También puedes enseñarle cómo ensamblar objetos y permitirle que después lo haga él solo (ensayo-error, coordinación motriz fina). El jugar con títeres o muñecos nos ayudará a estimular su lenguaje (cuento, canciones, diferentes tonos de voz, lenguaje sencillo).



A los siete meses empezaremos a trabajar modelos táctiles con tipos de música variados, lentos y rápidos; a relacionar animales con los sonidos que emiten; el juego de escondidillas (permanencia del objeto) “¿dónde está?”; podremos reforzar su lenguaje y demostrarle lo complacidos que estamos con sus balbuceos y cuando logra formar palabras sencillas (ma-ma, pa-pa).



A los ocho meses ponle música y lleva el ritmo aplaudiendo (exageradamente) de manera que pueda imitarte. Mueve su mano de un lado a otro diciendo “adiós”, asociándolo con la acción para que pueda ir comprendiendo lo que significa y lo haga con gusto cada vez que se lo pidas. Deja que manipule sus alimentos y los lleve a su boca, le permitirá identificar consistencia y lo relacionará con el sabor. Es el momento de permitirle que explore táctilmente lo que le rodea, cuidando no lleve a su boca algo que pudiera ser peligroso, para que cuando empiece el gateo no se lleve todo a la boca por curiosidad, ya que con anterioridad se le permitió explorar su entorno.


A los nueve meses aproximadamente iniciará su desplazamiento tratando de tomar postura de gateo, primero se arrastrará y después se impulsará hacia atrás adquiriendo fuerza para posteriormente gatear correctamente. Empieza a manejarle pequeñas órdenes (dame, toma). Ayúdalo a socializar con otros niños y adultos ajenos a su entorno familiar, sin obligarlo.


A los diez meses, iniciaremos con ejercicios de coordinación motriz fina, ensamblar, apilar cubos, meter y sacar objetos en cajas o botes de boca chica, colocar objetos en fila, pedirle los objetos, guardar sus juguetes en un contenedor. Ayúdale a identificar a familiares, por ejemplo “llama a tu tía”. Cuando salgas a la calle háblale de lo que sucede a su alrededor “mira los coches, las casas”.


A los once meses puedes seguir reforzando el lenguaje con cuentos, canciones y rimas graduando la dificultad en las actividades.


A los doce meses empezará a identificarse con su nombre y responderá cuando lo llames. Al ver su imagen en el espejo se identificará con su persona y puedes iniciar frases más completas para el seguimiento de pequeñas instrucciones: “abraza a papá”, “patea la pelota”, “vamos a dormir”- También empezará con el equilibrio para ponerse de pie por propia fuerza, sosteniéndose de algunos muebles.


A medida que el pequeño crece y se desarrolla más su autonomía, será necesario aumentar el grado de complejidad de las actividades, y para que no pierda la motivación, no olvides divertirte con él y felicitarlo por sus logros.


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