¿Cuándo un bebé comienza a ver?

¿Cuándo un bebé comienza a ver?
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La capacidad visual de un recién nacido va evolucionando durante sus primeros meses de vida, aunque al nacer tenga los ojos muy abiertos, lo normal es que pase la mayor parte del tiempo con estos cerrados.

¿Cómo se riñe a un bebé?

¿Cómo se riñe a un bebé?

Cuando un bebé es recién nacido no se le debe reñir jamás porque además de que no lo entiende está desarrollándose a pasos agigantados cada día y lo que hay que hacer es disfrutar de su presencia y de todo el amor que nos ofrece con su simple mirada.

Desde la semana 26 de gestación los ojos están desarrollados y listos para ver, pero dentro del útero no hay estímulos visuales. Al contrario de lo que piensan muchas personas, los recién nacidos ya nacen con la capacidad de ver. Sin embargo, la luz les será cegadora provocando que cierren sus párpados y su capacidad visual será limitada ya que la parte central de su retina no está completamente desarrollada. Su visión es borrosa y no consiguen enfocarla bien ni entender lo que ven. Con el tiempo el ojo irá adaptándose y aprenderá a recoger imágenes nítidas a la vez que el cerebro del niño comprenderá qué es lo que está viendo.

Un bebé recién nacido es capaz de percibir los cambios de luminosidad cuando desde la oscuridad total se enciende una luz, destellos, reflejos, etc. y distingue objetos a una distancia de entre 20-30 centímetros. En estos primeros días se podrá apreciar su reflejo fotomotor, es decir, cuando las pupilas se contraen al ser expuestas a la luz, y su reflejo de orientación, cuando el pequeño gira su cabeza hacia el punto desde el cual proviene esa luz, siempre y cuando no sea molesto.

Durante sus primeras semanas de vida el bebé empezará a ser capaz de distinguir algunos estímulos visuales, como interpretar el rostro de la madre, comenzando a asociar esa imagen a sensaciones positivas como la saciedad del hambre, el calor o las caricias. A partir de las 2 semanas tras el nacimiento comienza a mostrar interés por objetos que contrasten con el fondo, que se diferencien en color e iluminación, así como por cierta forma alargada, como puede ser el rostro humano. El niño se fijará mucho en las caras de las personas que lo rodean prestando especial atención a la zona de los ojos.

Además, se ha comprobado que los bebés son capaces de ver en color, pero no los ven todos correctamente. Los colores bien contrastados y diferenciados son capaces de distinguirlos, es decir, el negro del blanco o el amarillo del rojo, la dificultad radica cuando los colores provienen de la misma gama cromática haciendo que no le llamen la atención.

Durante este tiempo en el que el recién nacido empieza a fijarse en las cosas puede ser que en ocasiones puntuales parezca que sufre estrabismo. Al costarle enfocar y ver con claridad es normal que sus ojos se crucen momentáneamente. Esta bizquera se debe a que está entrenando su visión, fortaleciendo y controlando los músculos que rodean sus ojos y comenzando a tener estímulos visuales que durante los 9 meses que estuvo dentro del útero de su madre no tuvo. Esto se conoce como estrabismo transitorio.

A partir de los 2 meses los avances visuales del niño son bastante notables. Ya es capaz de seguir con la mirada objetos en lento movimiento a una distancia de unos 30-60 centímetros, lo que también demuestra que posee un mayor control de su cabeza al haber fortalecido los músculos. También puede distinguir los contornos de los objetos. Desde la décima semana el bebé distinguirá sus manos ya que comienza a percibir bastante bien los detalles más pequeños y casi puede enfocar a cualquier distancia.

Entre los 3 y 4 meses se desarrolla la visión del color permitiéndole distinguir objetos en fondos con poco contraste, pudiendo ser del mismo color. El aumento del control muscular de los ojos le permite seguir objetos en movimiento cada vez más rápidos. Ya a partir de los 7 meses su visión está muy desarrollada y es capaz de observar fijamente objetos pequeños, empieza a tener una percepción de profundidad y distingue a la perfección todos los colores.

Los padres tienen que forjar un vínculo muy íntimo con su bebé y el contacto visual es una de las mejores maneras de hacerlo. Además, estimular el cerebro del pequeño a través de la visión es una de las formas más fáciles de que aprenda. Cuando se establece contacto visual este reaccionará ante las acciones de la persona que está viendo y se diferenciará de ella. Por esto, muchas veces los pequeños imitan los gestos que ven o intentan sincronizar sus movimientos con los sonidos o gestos que emiten, sobre todo, los padres.

Un dato curioso es que la distancia a la que ven los recién nacidos durante sus primeras semanas es la misma a la que se encuentran cuando la madre lo amamanta o sostiene en brazos. Todo ello respalda la conexión emocional entre la madre y el hijo que se establece desde el mismo nacimiento y que se fortalece durante su crecimiento.


Redacción: Andrea Rivero

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