¿Cuándo un bebé abre los ojos?

¿Cuándo un bebé abre los ojos?
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El desarrollo del órgano de la vista comienza a los 22 días de la gestación y, en torno a la semana 8, los párpados se cierran para cubrir el ojo mientras este se forma por completo. Por eso, permanecen cerrados hasta la semana 27, en la que se vuelven a abrir. Desde ese momento, el feto podrá cerrarlos o abrirlos según esté dormido o despierto, al igual que cuando nazca. Aunque es cierto que, al principio, pasará mucho más tiempo dormido.

El desarrollo de los ojos comienza en las primeras semanas de embarazo. Primero surgen unas pequeñas cavidades a los lados de la cabeza que, gradualmente, van juntándose y acercándose a su poción en el centro de la cara hasta que, en la semana 20, ya están situados en su posición normal. Los párpados, por su parte, crecen mucho y, en la semana 8 de embarazo, se cierran sobre los ojos tapando las cavidades oculares parea protegerlas mientras, dentro, se van formando las diversas estructuras que forman un ojo (córnea, iris, cristalino, retina, etc.).


Los párpados permanecen cerrados hasta la semana 27, momento en que tanto el ojo como estructura física, como el sentido de la vista (las conexiones con el cerebro que permiten visualizar y registrar las imágenes que el ojo capta) están lo suficientemente formados para que el feto comience a ver y vislumbrar fuentes de luz, cambios de luminosidad, lo que hay dentro del útero a su alrededor, etc. Mientras el feto está en el útero permanece la mayor parte del tiempo con los ojos cerrados, aunque los abre cuando está despierto.


Una vez nace, por lo tanto, el bebé puede abrir los ojos desde el primer momento de vida, pero es normal que nazca con ellos cerrados y que tarde un tiempo en abrirlos debido a las sustancias que cubren sus ojos y al cambio tan brusco de luminosidad. Piensa que, en el útero, estaba totalmente a oscuras, mientras que el mundo para él es muy luminoso, lo cual puede afectar a su vista y hacer que cierre los ojos por instinto mientras se va acostumbrando.

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Actualmente se deja a los bebés con la capa de vérnix caseosa con la que nacen ya que les protege y les ayuda a regular su temperatura, pero los ojitos sí se limpian para quitar las secreciones que pueda tener y se le aplica una pomada antibiótica para evitar la conjuntivitis que el pequeño podría desarrollar si, al salir por el canal de parto, se hubiera contagiado de alguna bacteria o microorganismo, como la gonorrea, que puede causarle ceguera. Por eso, no te extrañe si tu recién nacido tiene esta pomada en los ojitos y no se te ocurra quitársela, ya que es fundamental para evitar problemas en la vista.


Asimismo, muchos bebés nacen con un edema palpebral (hinchazón de los párpados) debido al esfuerzo de atravesar el canal de parto o con un desprendimiento de retina en uno o los dos ojos. No te preocupes porque ambas situaciones desaparecerán solas en unos días.


A medida que el pequeño se vaya costumbrando al mundo, irá abriendo los ojos más tiempo, aunque durante las primeras semanas de vida es normal que duerma entre 16 y 18 horas, por lo que lo normal será que le vea con sus ojitos cerrados. Pero eso no significa que no pueda ver, como decíamos, es capaz de ver desde el útero, por lo que, al nacer, su vista ya está desarrollada, aunque tiene que madurar.


Al principio solo puede distinguir objetos que están a unos 25 cm de su cara (justo la distancia que hay de sus ojos a los de su mamá mientras esta le da el pecho) y, además, no distingue colores. Solo es capaz de distinguir rostros, sobre todo el de su madre, aunque el movimiento o los colores brillantes también pueden captar su mirada.


Hacia los 3 meses comienza a distinguir colores y las imágenes van ganando en nitidez. También es capaz de ir viendo objetos que están más lejos. A los 4 meses puede ver en tres dimensiones, a los 5 coordina la vista con la mano (ya puede agarrar cosas intencionadamente) y a los 6 su vista es muy parecida a la de un adulto, aunque le falta ganar en profundidad y nitidez.


La vista es uno de los sentidos más importantes, por eso se le harán pruebas de visión nada más nacer para ver el color de la pupila, el tamaño, el brillo y la simetría de los ojos. Asimismo, en cada revisión el pediatra mirará sus ojos y comprobará que no hay señales de enfermedades congénitas como cataratas, glaucoma, ambliopía…


En cuanto al color de los ojos, muchos niños nacen con los ojos de un color indefinido entre gris y azulado, pero ese color no es el definitivo. A medida que pasen los meses, la melanina (el pigmento que da color a nuestros ojos, pelo y piel) se irá depositando y, hacia los 6 meses, podrá verse el color definitivo. No obstante, también hay niños que nacen con los ojos oscuros o marrones, de un color muy similar al que tendrán al crecer. O incluso con los ojos azules sin que este tono varíe mucho más adelante. Recuerda que el color de los ojos depende totalmente de la herencia genética, es decir, del color de ojos que tienen sus padres y sus abuelos.


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Fuentes:

Blott, Maggie (2015), Tu embarazo día a día, Barcelona, Ed. Planeta.

Silveira, Dr. Manuel (2011), 50 cosas que debes saber sobre un recién nacido, Barcelona, Libros Cúpula.

Redacción: Irene García

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