¿Puede un bebé comer cerezas?

¿Puede un bebé comer cerezas?
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Las frutas se pueden introducir en la dieta del bebé a partir de los 6 meses como comida complementaria a la lactancia. Una dieta sana y equilibrada debe incluir las frutas y verduras propias de cada temporada. Sin embargo, hay algunas que tienen riesgo de ser alérgenas, como las fresas, el melocotón, el albaricoque o las cerezas. Es por esto que se recomienda introducirlas cuando el niño es mayor, a partir de los 11 o 12 meses de edad.

Las cerezas son muy cómodas a la hora de comer porque no manchan, no hay que pelarlas y no es necesario usar cubiertos para comerlas, aunque solo podamos disfrutar de ellas en verano.

Son una de las frutas más sanas por sus múltiples propiedades y porque, a pesar de su sabor dulce, su contenido en azúcares naturales no es superior al de otras frutas como las manzanas o las mandarinas. Otras de sus propiedades son:

- Su alto contenido de antioxidantes como vitamina C y A. Esto ayuda a estimular la actividad del sistema inmunitario y regular el biorritmo de los niños, lo que les ayuda durante el día a tener energía y favorece el sueño durante la noche.

- Son uno de los frutos que menos grasas y calorías contienen, pero conservan su aporte genético al producir sustancias como seratonina o melatoninia.

- El azúcar que contienen es de fácil asimilación, esto las convierte en una buena opción para purés o papillas.

- Tienen un alto contenido en fibra, por lo que mejora el tránsito intestinal favoreciendo la digestión.

- Ayudan a controlar la inflamación y el dolor por su acción analgésica debido a su alto contenido en polifenoles.

- Como todas las frutas, contiene mucha agua, lo cual ayuda a mantener la hidratación de los niños.

- Debido a que contiene muchas sales, la cereza también es un buen tónico muscular.

- Contiene también flavonoides y ácido elágico, dos potentes antioxidantes y antisépticos.

A la hora de ofrecerle al niño este alimento, es importante eliminar el pedúnculo, retirar el hueso y cortarlas a trocitos para evitar que el pequeño pueda atragantarse al ingerirlas. Es importante que el niño comience a acostumbrarse a los sabores y las texturas diferentes, sobre todo a las texturas más sólidas. Aunque también se pueden convertir en zumos, sorbetes o batidos para tomarlas de forma más rápida y, además, debido a su color rojo intenso, suelen llamar la atención de los niños.

Son muy prácticas debido a que se pueden transportar fácilmente, por lo que los niños pueden tomarlas en la merienda del colegio, en el parque o en las excursiones, cuando hayan crecido lo suficiente.

A la hora de elegir las cerezas, su aspecto debe ser fresco; tener la piel lisa y brillante, que no estén rotas ni aplastadas, y que su parte exterior esté seca.

Una de las señales de que las cerezas están frescas y recién recogidas es que conserven su pedúnculo, es decir, el pequeño rabito de color verde que suele unirlas de dos en dos.

Son preferibles las variedades locales, aunque los frutos sean más pequeños, porque a menudo resultan más sabrosos que otros de mayor tamaño, los cuales suelen proceder de cultivos intensos en invernaderos.

Las cerezas pueden conservarse en la nevera como máximo una semana, y siempre intentando alejarlas de alimentos que desprendan un olor fuerte. También pueden congelarse, pero para hacer esto antes hay que lavarlas bien y dejarlas secar. Puedes meterlas o no en una bolsa de congelación.

Aunque se recomiende introducirlas más tarde por su riesgo de alergia, cada niño es un mundo, y puede que tu hijo te pida comer sólidos antes o después, por esto es importante ofrecérselos y ver cómo reacciona, observar si te pide comida cuando te ve a ti comiendo, o si no despierta ningún interés en él.

Puedes notar si el fruto le ha dado alergia si tiene diarrea, vómitos, cara hinchada, le aparece algún sarpullido, o incluso si tiene dificultad para respirar. Si esto ocurre deja pasar una semana hasta darle a probar otra fruta, o consulta con el pediatra para ver si tiene alergia a otros alimentos.

 

¿Cuándo puede un bebé comer galletas?

¿Cuándo puede un bebé comer galletas?

A partir de los 7 meses se introducen los cereales con gluten en la dieta del bebé. Una vez que hemos comprobado que no tiene alergia al gluten, se le pueden empezar a dar galletas, un alimento perfecto para que se acostumbre a masticar y tragar.

 


Fuentes:

Preguntas frecuentes sobre la lactancia materna- Por AEPED. https://www.aeped.es/comite-lactancia-materna/preguntas-frecuentes-sobre-lactancia-materna#t48n145

 

Redacción: Cristina Rodríguez

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