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Bebé rechaza los cereales

Bebé rechaza los cereales

No cabe duda de que todo lo que tenga que ver con la alimentación de los bebés va a ser siempre un motivo de preocupación para padres y madres. Para la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátricas (ESPGHAN) el rango de edad óptimo para iniciar la alimentación complementaria e introducir cualquier sólido o líquido en la dieta de los bebés será entre los seis y los veinticuatro meses porque antes de esa edad el intestino del bebé no presenta una madurez completa. Pero ¿por qué rechazan algunos y otros no?

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Es el caso de los cereales. Si seguimos las recomendaciones de ESPGHAN en realidad los cereales con gluten no deben introducirse hasta los cuatro meses de vida, aunque para la Asociación Española de Pediatría que estableció unas pautas distintas el pasado noviembre de 2018, hoy en día se desconoce en realidad cuál es la mejor forma de introducir el gluten con el objetivo de disminuir la incidencia de enfermedad celiaca. De hecho, hasta hace unos años se pensaba que la mejor forma de introducir el gluten en la dieta del bebé era junto a la lactancia materna entre los primeros cuatro y seis meses. Sin embargo, todavía no se ha demostrado evidencia de ello. No obstante, actualmente la recomendación que hay es que el gluten comience a introducirse entre los cuatro y los once meses de vida del pequeño, aunque lo ideal sería a los once meses aproximadamente y siempre en pequeñas cantidades sobre todo al principio.

 

Los cereales son un tipo de plantas que van a incluir cereales como la cebada, el trigo, el maíz o la avena, y otros cereales menores como el sorgo, el mijo o el alpiste. Y, además, estos contienen hidratos de carbono complejos que liberan la energía que el bebé va a necesitar para realizar sus actividades. Además, los cereales aportan también al bebé vitaminas del grupo B, fósforo, calcio, fibra y proteínas. Estos pueden ser con gluten y sin gluten. Al iniciar la alimentación complementaria (AC) al bebé se le pueden ofrecer cereales en diversos formatos, aunque es conveniente primero observar los gustos del bebé y sus necesidades, planteando también distintas alternativas y ofreciéndole al bebé harinas integrales. Estos, los cereales, pueden introducirse en polvo disueltos en leche, añadirse a purés, en forma de arroz hervido, etc. Esto, no obstante, dependerá siempre de la edad que tenga el bebé.

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Los cereales sin gluten será el mejor alimento que se le podrá ofrecer a los bebés a partir de los seis meses porque suelen ser los mejor aceptados por los bebés por su base láctea, dulzor y suavidad. Además, serán los que además deberemos ofrecer al bebé al menos hasta los primeros siete meses de vida. A partir de ahí, sería bueno comenzar a introducir también los cereales con gluten.

 

Y si, por ejemplo, la madre se extrae leche por algún motivo, los cereales se podrían añadir en polvo a la leche extraída y ofrecerlo al bebé en alguna de las tomas. Eso sí, hay que tener en cuenta también que sustituir una toma de leche materna por una de fórmula solo por introducir los cereales en la dieta del bebé es un auténtico error. Además, esto lo único que podría propiciar es un destete precoz totalmente innecesario. Además, los cereales no son un alimento obligatorio si encima la dieta es variada y equilibrada, y contiene también todos los nutrientes e ingredientes que el cuerpo y el organismo del bebé necesita para una correcto desarrollo y crecimiento. En la dieta de los lactantes lo que sí se recomienda evitar son los azúcares libres. Por ese motivo, si se utilizan cereales en polvo u otros productos que sean específicos para bebés lactantes hay que asegurarse de no comprar ni utilizar aquellos que contengan miel o azúcares añadidos en su composición.

 

Pero ¿por qué algunos bebés los rechazan?

 

Pues bien, en primer lugar, lo que los padres y las madres han de tener en cuenta es que es absolutamente normal que su bebé rechace los cereales y que tampoco quiera biberón si está tomando el pecho. Es bastante habitual además que los bebés rechacen las papillas y los triturados, y que estos prefieran tomar lo mismo que sus progenitores pues es lo que ven y en lo que se fijan. Quieren imitarles.

 

Normalmente será, además, el bebé lactante aquel que más tienda a rechazar los cereales que la madre o el padre va a comenzar a ofrecerle porque siempre los sabores de los alimentos que tome la madre serán los que lleguen al bebé a través de la leche materna. Por eso, resulta interesante que la madre tome los mismos cereales que posteriormente le va a ofrecer a su hijo. No obstante, la leche materna ha de ser siempre su base, es decir, que mejor que se alimente más de eso si tiene hambre a que se hinche con cereales y casi no tome leche materna. Lo mejor, por tanto, ofrecerle el pecho y después si tiene hambre, los cereales. Recordemos que tomar menos leche lo único que provocará es que el bebé esté peor alimentado.

 

 


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