Alimentación en bebés prematuros

Alimentación en bebés prematuros
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Un nacimiento prematuro o pretérmino es cuando un bebé nace antes de completar las 37 semanas de embarazo. Un embarazo a término es de 37 a 40 semanas.

 

El crecimiento y desarrollo importante del bebé ocurre durante el embarazo, sobre todo en los últimos meses y semanas. Debido a que nacen antes de término, los bebés prematuros pesan mucho menos que los bebés que completaron su gestación. Por lo anterior es común que puedan tener problemas de salud ya que sus órganos no tuvieron el tiempo suficiente para desarrollarse. Entre los problemas más comunes encontramos problemas respiratorios, dificultades para alimentarse, parálisis cerebral, atraso del desarrollo, problemas de la visión, problemas de audición.



Los bebés prematuros necesitan atención médica especial en una unidad de cuidados intensivos neonatal y deben permanecer ahí hasta que sus sistemas y órganos puedan funcionar sin ayuda. En esta unidad se les hará un control cuidadoso para garantizar que estén recibiendo el equilibrio correcto de líquidos y nutrición.

Daños cerebrales en bebés prematuros

Daños cerebrales en bebés prematuros

Según el “Global Action Report” de 2012 de la Organización Mundial de la Salud, se producen 15 millones de nacimientos prematuros cada año, cifra que sigue aumentando. Y alrededor de 1,1 millón de bebés mueren por complicaciones de en este tipo de partos prematuros. Por eso es fundamental seguir investigando para mejorar las expectativas de estos pequeños que vienen al mundo antes de tiempo.


Los bebés prematuros necesitan recibir una buena nutrición para poder crecer a un ritmo cercano al de los bebés que siguen su crecimiento dentro del útero.


Los bebés nacidos de menos de 37 semanas de gestación tienen necesidades nutricionales diferentes a la de los bebés nacidos a término.


Los bebés nacidos antes de la semana 34 con frecuencia tienen problemas para alimentarse de un biberón o del pecho de la madre, debido a que tienen problemas para coordinar la succión, la respiración y la deglución y es posible que los neonatos necesiten obtener su nutrición y líquidos por vía intravenosa.


Los bebés que son menos prematuros (nacidos después de la semana 34) a menudo pueden ser alimentados de un biberón o del seno de la madre. Al principio, puede ser más fácil para los bebés prematuros manejar la leche materna que la alimentación con biberón, debido a que el flujo de leche de un biberón es más difícil de controlar para ellos y pueden ahogarse o dejar de respirar. Sin embargo, también pueden tener problemas para mantener la succión apropiada en la mama para obtener suficiente leche para satisfacer sus necesidades. Por esta razón, incluso los bebés prematuros mayores pueden necesitar alimentación por sonda en algunos casos.


Los bebés prematuros tienen dificultad para mantener el equilibrio apropiado de agua en el cuerpo y pueden resultar deshidratados o sobrehidratados ya que pueden perder más agua a través de la piel o la vía respiratoria que los bebés nacidos a término, debido a que los riñones en un bebé prematuro no han crecido lo suficiente para controlar los niveles de agua en el cuerpo. Para lo anterior el equipo de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales le hace un seguimiento a la cantidad que orinan los bebés prematuros (pesando sus pañales) para verificar que haya un balance entre la ingesta de líquido y la producción de orina. También se les hacen exámenes de sangre para vigilar los niveles de electrólitos.


La alimentación con leche materna es parte del protocolo de cuidados y nutrición que debe recibir el bebé prematuro ya que la leche de la madre es la mejor para bebés nacidos prematuros y con muy bajo peso al nacer pues protege a los bebés contra infecciones y el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), al igual que la enterocolitis necrosante. Sin embargo, es importante que los bebés también reciban suplementos como proteína, calorías, hierro, calcio y vitaminas adicionales.


También se pueden usar leches de fórmula especiales para bebés prematuros. Estas leches tienen una cantidad más alta de calcio y proteína para satisfacer las necesidades de crecimiento especial de los bebés prematuros. Los bebés que reciben fórmula puede necesitar suplementos de ciertos nutrientes, incluyendo vitaminas A, C, y D, y ácido fólico.


El aumento de peso deseado depende de la talla, la edad gestacional y la salud del bebé. En cualquier caso, un bebé debe aumentar aproximadamente 30 gramos cada día por cada 1/2 kg que pese. (Esto es igual a 15 gramos por kilogramo al día. Es el ritmo promedio al cual el feto crece durante el tercer trimestre).


Los bebés prematuros no salen del hospital hasta que estén subiendo de peso en forma permanente en una cuna abierta en lugar de una incubadora. Algunos hospitales tienen una regla de cuánto debe pesar el bebé antes de ir a casa. En general, los bebés tienen que pesar al menos casi 2 kg antes de estar listos para salir de la incubadora.


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