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¿Ha cambiado la maternidad en los últimos años?

¿Ha cambiado la maternidad en los últimos años?
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Con motivo de la celebración de su 25 Aniversario, Philips Avent ha puesto en marcha, a través de la Consultora independiente ASAP, el estudio “La Mujer Española ante la Maternidad”, un amplio informe dirigido a reflejar la evolución de los usos y costumbres entre las madres de hoy y las de hace un cuarto de siglo. Cuestiones tan importantes como el cuidado del bebé, el permiso de paternidad, la implicación del padre, la conciliación laboral…

El cuidado del bebé

En estos últimos 25 años la forma de ver la maternidad y el cuidado del bebé se ha transformado considerablemente. Lo que no supone que las mujeres de hoy se preocupen menos de los temas que ya preocupaban a sus madres (alimentación del bebé, lactancia materna, etc.), sino que, además, han añadido otros nuevos (vuelta al trabajo, recuperar la línea, etc.). Por ejemplo, uno de los principales cambios es que la madre de ayer estaba centrada en el trabajo dentro del hogar. Su única misión era “atender” a su familia, ya fuera a sus hijos o a su marido. La escasez de medios se suplía con más trabajo y más cuidado de las cosas porque “tenían que valer para el siguiente más veces”.

Sin embargo, la madre hoy compagina dos trabajos, uno fuera de casa y otro dentro, y se apoya en medios tecnológicos (móvil, Internet...) así como humanos (abuelos-canguros, personal de servicio, etc.) para poder llegar al mismo objetivo que su madre: salud, higiene y educación.

Ambos grupos coinciden en que las fuentes de información han cambiado: antes era una sociedad con poco conocimiento y muchos tabúes, donde los expertos “se guardaban la información”; hoy sin embargo tenemos información, educación y apoyo de los facultativos.
Disfruta de la televisión en familia

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Los niños pasan cada vez más tiempo delante de la televisión y, a pesar de que existen leyes que regulan los contenidos de las cadenas en horario infantil para proteger a los menores de imágenes inadecuadas, lo cierto es que la mayoría se saltan las normas. Como solución a este problema, en los últimos años han surgido canales especializados sólo con programación para los más pequeños de la casa



Lo que no ha cambiado es la experiencia de la abuela, que sigue siendo una guía importante en temas de embarazo, parto, posparto y cuidado del bebé… aunque ya no sea la fuente única ni la principal; es más un soporte moral y una “confidente” para la joven madre que el origen de la información.

¿Ha afectado la crisis a la maternidad?

De acuerdo con el estudio, la crisis sí ha afectado a los gastos relacionados con el bebé:

- El 17% ha cambiado la comida del bebé.

- El 27% ha recortado gastos de guardería y el 33% de cuidadora (cifra más importante entre las menores de 36 años).

- El 36% reconoce que hace menos regalos a otros bebés del entorno.

La mayoría de las madres ven lógico aplazar el tener un hijo por la crisis… pero no por mucho tiempo. Si hay voluntad de tenerlo, se tiene, porque la edad es un tema prioritario a la hora de decidirse. Pero hasta que no nace el primero, se desconoce el coste real de la maternidad.

Las marcas blancas son una realidad también en el mundo del bebé, y más en momentos de dificultades económicas, siempre que no sea a costa de la calidad del producto o de producir problemas de salud al niño. En el peor de los casos, prefieren quitárselo de otras cosas o incluso de compras destinadas a ellas mismas.
 

La implicación del padre

- El 86% de las entrevistadas convive con su pareja y prácticamente todas (94%) consideran que el hombre de hoy colabora más que el de hace 25 años… pero casi la mitad (48%) cree que deberían ayudar aún más.

- En general, las madres de ayer reconocen que los padres de hoy se implican mucho más que sus maridos. Antes, ellos se dedicaban a trabajar fuera y “traer el dinero a casa”, mientras que ellas debían “atender la casa y la familia”. En el mejor de los casos, los padres de entonces bañaban, vestían y jugaban o sacaban a pasear a los niños. Pero no se responsabilizaban de asuntos como la alimentación o la limpieza.

- Una parte de las mujeres se reconoce “machista”, es decir, confía más en su madre (la abuela) que en su pareja y reconoce que no siempre deja a ésta que le ayude.

- Las madres de hoy consideran que actualmente los padres se involucran más de lo que lo hicieron sus progenitores. Participan prácticamente en todas las tareas y en general lo hacen correctamente. Incluso a algunas les ha sorprendido lo bien que lo hacían. Si bien “los padres ayudan, pero la carga principal del bebé la llevan las madres”. La madre sigue asumiendo la mayoría de las tareas. El porcentaje de padres que colaboran a menudo nunca alcanza el 50% en ninguna de las tareas, aunque tampoco es frecuente que los padres no ayuden nada.

- Las colaboraciones más frecuentes se producen en el aseo y vestido (baño, cambio de pañales, vestido), en los paseos al parque, en la comida, y llevando al niño al pediatra o a la guardería.

- Según el estudio, cuando los padres de hoy empiezan a dar el biberón, se muestran nerviosos y un poco asustados, pero rápidamente le cogen el truco y al final disfrutan con esa sensación. A pesar de todo, las madres todavía piensan que ellas son más diligentes, sobre todo a la hora de vestir a los niños (para ellas, en lo que más se equivocan los padres es en la elección de la ropa adecuada).

- Las madres de ayer señalan que los maridos de antes “se sentían torpes o les convenía serlo”. Tenían miedo de hacer labores que correspondían a una madre “profesional” como alimentar al bebé, bañarlo, etc. Era una intrusión en el ámbito de la mujer y algo que no se veía como “propio del hombre”.

- Ellas eran las que tenían que despertarse por la noche cuando lloraba el niño: “mi marido tenía que ir a trabajar y no podía pasar la noche en vela”. En cambio, en el caso de las madres de hoy, se suele compartir más el tema: se levanta “el que primero lo oye” o se turnan en esa labor. Cuando la madre tiene que dar el pecho, es ella la que atiende al niño cuando llora de noche.


El permiso de paternidad

- La sociedad está cambiando mucho: 2 de cada 3 abuelas entrevistadas admite que les hubiera encantado que su pareja hubiera solicitado el permiso de paternidad, algo que, hace 25 años, hubiera sido impensable por el diferente enfoque de los padres de entonces. Sin embargo, muchas aún lo miran con desconfianza: “los hijos deben de estar sobre todo con sus madres y el padre trabajando y trayendo el dinero a casa”.

- Prácticamente todas conocen el hecho de que los padres pueden solicitar permisos de paternidad. De hecho, casi la mitad de ellos ha solicitado algún tipo de permiso con el nacimiento de sus hijos, mientras que en el otro extremo, uno de cada cuatro ni lo solicitó ni se planteó hacerlo.

- Asimismo, piensan que no hay trabas importantes para pedir el permiso de paternidad (sólo un 15% de ellas opina que podría repercutir negativamente en la carrera de su pareja).

- Más allá de los problemas culturales, la mitad  señala que los hombres siguen esperando que sea la mujer la que sacrifique su profesión cuando se hace madre.
 

¿Quién se encarga de los niños?

- Poder recurrir a las guarderías era un recurso del que no disponían tiempo atrás. Actualmente, se confía más en las guarderías (ya que son educadores profesionales, tienen instalaciones específicas, etc.) que en las cuidadoras en el hogar.

- A la hora de ocuparse de los niños recurren a: los abuelos, en un 37% (que se eleva al 43% en las menores de 30 años); otros familiares (una de cada 10).

- Igualmente, la mayor parte de las madres que tienen señora de la limpieza en casa les piden que se impliquen en el cuidado de los niños al mismo tiempo que se encargan de la casa.


La lactancia

La lactancia ha experimentado también notables cambios en los últimos años y el debate de dar el pecho sigue abierto. La visión de las madres de ayer resulta más homogénea y favorable a la lactancia materna, mientras que el de las madres de hoy muestra una mayor división de opiniones.

- Para las madres de ayer, al estar centradas en el cuidado de sus hijos, dar el pecho no era una opción, era casi una obligación, y se consideraba “lo normal”. Dar el pecho no era sólo la alternativa más sana, sino también la más barata. Por eso, todas prefieren la leche materna: les fue bien y consideran que los están expuestos a menos enfermedades. A algunas abuelas les preocupa ver a los niños “inflados”, “cosa que dándoles el pecho no ocurría”, y eso lo achacan a la leche artificial utilizada en los biberones.

- Las madres de hoy siguen reconociendo el valor en nutrientes y defensas asociados a la leche materna. Dar el pecho es una opción “deseable”… pero no siempre fácil de llevar a la práctica: compaginar horarios de trabajo y tomas de los niños a menudo es muy difícil y aunque exista la posibilidad de extraer la leche materna y dársela con un biberón, sigue siendo una opción trabajosa. En algunos casos (minoritarios) entra en juego el deseo de recuperar la línea (y el debate sobre si la lactancia afecta negativamente a la estética de los pechos). Todas ellas reconocen las ventajas de la leche materna, pero creen que no es menos sano un niño criado con biberón (lo sitúan prácticamente en nivel de igualdad).

- Los motivos por los que tuvieron que interrumpir la lactancia materna son: la falta de leche, la necesidad de volver al trabajo, el consejo del médico, y el deseo de hacer participar a la pareja en la alimentación del bebé.

- La edad también es un condicionante: las madres más jóvenes (menores de 30 años) son quienes abandonan más rápidamente la lactancia (33%) y sólo un 15% da de mamar 6 meses o más (frente a un 23% en mayores de 30 años).

- Una parte de las madres admite que no da el pecho al bebé por estética o por comodidad; al menos el 7% de las entrevistadas consideran que los sacrificios que les exige la lactancia materna no se ven compensados con las ventajas para el bebé (son prácticamente iguales que las de la leche preparada en laboratorio). Aunque más de la mitad de las mujeres hubiera deseado dar de mamar a sus hijos más tiempo.
 

Cambios en los artículos de puericultura

Aparte de los cambios que se han producido en la mentalidad, cuidado del bebé e implicación del padre, no son menos importantes los relacionados con la evolución y desarrollo de nuevos productos de puericultura que facilitan la vida de las madres. Entre los más valorados por las madres se encuentran:

 - El extractor, ¡ese gran invento! Todas las entrevistadas conocen este producto, que no entra en la imaginación de los ajenos a la maternidad. Del 52% de las mujeres que ha utilizado alguna vez el extractor, el 26% lo ha hecho porque la lactancia materna le parecía incómoda y la otra mitad porque tenía impedimentos físicos para continuarla.

- A las madres de hoy, el extractor sí les proporciona un grado de libertad, sobre todo para las que trabajan fuera de casa, ya que les permite dejar leche materna a la persona que se queda al cuidado del niño, sin renunciar a alimentarle con su leche. Sin embargo, sus madres lo usaron en menor medida que las actuales y lo utilizaron más para aliviar el pecho del exceso de leche que para preparar un biberón.

- Respecto a los tipos de modelo de extractores, la experiencia del sistema eléctrico es muy positiva (el 40% lo usó a menudo). El extractor eléctrico no requiere esfuerzo físico, lo que permite hacer otra actividad al mismo tiempo para que se haga más llevadero (para algunas es un proceso muy lento). Sin embargo, el sistema manual se asocia a dolor y a proceso demasiado duradero.

- Los biberones. En opinión de las madres de ayer, éstos son unos de los objetos que más han cambiado: ahora son de plástico, hay más variedad, más formas y más cantidad; las tetinas de silicona son mejores y están adaptadas a las distintas edades de los niños. Por otro lado, consideran que los esterilizadores son sólo más “trastos” y no los ven necesarios. Creen que el sistema del baño María era perfectamente válido y de igual resultado.

- En cambio las madres de hoy inciden más en las formas y los modelos anticólicos, los grados de succión, tetinas que no produzcan gases, biberones fáciles de limpiar… es decir, todo aquello que permita agilizar la alimentación y los momentos posteriores a ella. A diferencia de sus madres, la escasez de tiempo les obliga a planificar la alimentación eliminando posibles problemas, anticipándose a ellos lo más posible.

- El vigilabebés, un buen regalo. Antes no existían, por lo que las madres tenían que vigilar a los bebés mientras atendían la casa. Para ello, se inventaban todo tipo de trucos, como el de la sabanita cogida con un imperdible grande para que el niño no cogiera el embozo de la cuna y no se ahogara. Sin embargo, ahora sí los usan cuando cuidan de sus nietos.

- Un 52% de las entrevistadas utilizó en el pasado, o utiliza actualmente, un vigilabebés o al menos se ha planteado utilizarlo (10%). El motivo principal para no usarlo es económico. Casi la mitad de las entrevistadas se queja de su precio, especialmente las de clases sociales medias o bajas. De hecho, la mayoría (68%) lo recibió como regalo. Además, otra de las razones planteadas para justificar la ausencia de este aparato es el miedo a dejar solo al bebé (35%).



Fuente: “La Mujer Española ante la Maternidad”, estudio de Philips Avent a través de la Consultora independiente ASAP.
Redacción: Irene García.

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