¡Conviértete en un papá diez!

¡Conviértete en un papá diez!
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El simple hecho de coger al bebé en sus brazos, puede ser motivo de preocupación para muchos futuros papás. Miedo a hacerlo mal y a lastimar a esa frágil personita que se pasa el día durmiendo. Aunque las primeras veces estés intranquilo, es cuestión de tiempo; piensa que el contacto con tu niño es fundamental. Así que no dudes en mecerle, acunarle o tenerle en tus brazos tantas veces como puedas… para convertirte en un padre 10

Según los resultados de una encuesta publicada en www.todopapas.com los padres de hoy en día están mucho más implicados en el cuidado y la educación de sus hijos. O al menos, eso opina el 72% de los participantes.

Sin embargo a pesar de que la equiparación de los derechos y obligaciones domésticos entre hombres y mujeres son ya una realidad las estadísticas indican que en el reparto de las tareas concernientes al cuidado del bebé, las madres siguen realizando las principales ocupaciones.

A muchos padres, especialmente a los primerizos, les parece una tarea complicada y sienten que ella está mucho más implicada en la vida de su hijo. Desde el momento en que se queda embaraza, los 9 meses que lo lleva dentro de sí, el parto y la lactancia van formando un fuerte vínculo afectivo entre madre e hijo que puede hacer que el padre se sienta algo desplazado y por lo tanto con menos posibilidades de implicarse en el cuidado del niño, su vida y su educación. Sin embargo, tú puedes crear los mismos lazos con tu hijo y convertirte en un auténtico papi 10, siguiendo estos sencillos consejos:


¡Fuera miedos!

Cuando miras a la madre de tu hijo, muchas veces te preguntas cómo y cuándo ha aprendido a hacerlo tan bien… ¡es la mamá perfecta! Pues, efectivamente, nadie nace sabiendo, así que ella también lo ha tenido que aprender poco a poco, como tienes que hacer tú. Así que, quítate los miedos, remángate la camisa y empieza por cambiar unos pañales… pronto irás cogiendo confianza en ti mismo y tu pareja también.


Implícate en sus cuidados desde recién nacido

Si ya has superado la prueba de cambiar unos pañales sucios, ahora te toca…

- Darle el biberón a tu hijo, esterilizarlo, prepararlo, comprobar su temperatura…

- Báñale, es una de las experiencias más gratificantes: a los bebés les encanta el agua.

- Levántate por las noches cuando el niño se despierta o llora.


Juega con tu hijo

Jugar con los bebés no es exclusivo de la madre y no pierdes ni una pizca de tu virilidad por tirarte al suelo, hacer el avión, gatear, cantar… Además, el juego es un aspecto fundamental en la vida del niño a través del cual éste expresa lo que piensa, quiere, necesita y siente en relación con el mundo que le rodea.


Caricias, besos y abrazos

El contacto físico es fundamental para establecer vínculos emocionales con tu hijo desde su más tierna infancia. Con él no tienes que jugar el rol de hombre serio y fuerte: fúndele en abrazos cada día, mécelo, arrúllalo. Necesita tu cariño para desarrollarse con plenitud.
  Un padre disponible

No sólo los fines de semana o en vacaciones, también eres padre de lunes a viernes aunque tu trabajo no te deje demasiado tiempo para recordarlo. Es fundamental que te impliques en el día a día de tu hijo; establece una tarde a la semana para pasarla juntos, ¡mano a mano con tu hijo! Llévatelo de paseo, al parque, de visita a casa de los abuelos, de los tíos… o quedaos en casa dedicando un tiempo considerable simplemente a jugar. Seguro que mamá agradecerá tener una tarde libre para dedicarse a ella misma y a sus cosas.

Cuando el niño esté malito, ante una reunión de padres en su guardería o centro de educación infantil, cuando tenga cita con el pediatra o ante posibles imprevistos… que no sólo vaya su madre; acompáñala o turnaos… ¡Ya estás mucho más cerca de ser un papá 10!


Comunicación

Habla y dialoga con tu hijo, escúchale cuando te cuente sus cosas. Aunque a ti te parezcan nimias o una tontería, para él son lo más importante, lo que más le inquieta, le sorprende o le preocupa. No pretendas que de adolescente te cuente sus cosas con confianza si no te la has ido ganando desde que es pequeñito. Además, hablando con él ya en sus primeros años fomentas su desarrollo del lenguaje mientras le demuestras cuánto te importa.

Igualmente, la comunicación es también necesaria con la madre de tu hijo, para ser unos padres 10 debéis tomar las decisiones sobre la vida del niño en común.


Disciplina y Autoridad

Encuentra un equilibrio entre la libertad de decisión de tu hijo, siempre en función de su edad y madurez, y tu autoridad como padre. Una disciplina positiva pasa por educar desde el amor y el cariño, enseñando unas normas básicas de disciplina y obediencia desde pequeñitos. Establece límites y mantén un mismo criterio educativo con tu pareja.

Una actitud firme por parte del padre es positiva para la seguridad del niño, pero dale opciones y reserva el “no” para lo realmente necesario; el exceso de negativas no es educativo, simplemente coarta y limita al pequeño. Y, sobre todo, ármate de paciencia y serenidad.


Haced cosas juntos

En todas las etapas de tu hijo puedes encontrar alguna actividad que os guste a los dos para pasar más tiempo juntos. Ya sean clases de matronatación, escuchar música o, cuando sea un poquito mayor, enseñarle tu deporte favorito.

También podéis aprovechar el tiempo que estéis juntos para que el pequeño aprenda normas básicas como lavarse los dientes, comer con cubiertos, ir al baño solito o a peinarse por las mañanas…​

 

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También con tu pareja

No olvides que no sólo eres padre; cuida y mima la relación con tu pareja, estableced una tarde o una noche a la semana exclusivamente para vosotros dos, salid a cenar, a pasear, hablad de cualquier cosa… ¡regálale flores! Piensa que en un hogar donde los padres son felices, los hijos también lo son.
 

 


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TodoPapás ha desarrollado una herramienta que permite calcular el color de ojos del bebé que arroja como resultado qué porcentaje de probabilidades existen, sobre la base de las leyes mendelianas, de que un niño tenga un color de ojos determinado. En términos generales, el color de ojos de los bebés se hereda de una manera similar al color de pelo: los genes para los colores más oscuros son dominantes.


Fuente: www.todopapas.com

Fecha de actualización: 02-09-2008

Redacción: Lola García-Amado

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