Cómo prevenir a los niños de abusos

Cómo prevenir a los niños de abusos
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Nadie puede hacerse a la idea de que hagan daño a sus hijos. Se rechaza el pensamiento por completo e incluso, en muchas ocasiones, se descarta la opción de hablar con ellos sobre esa posibilidad. Pero ¿es adecuado mantener a los hijos en la ignorancia?

La respuesta está clara y es no. No hace falta decir que desde que son bien pequeños no hay que decirles todo lo que pasa en el mundo y mucho menos “meterles miedo”, pero sí que es cierto que deben ir siendo conscientes poco a poco de todos los peligros a los que se pueden ver sometidos, y mucho más hoy en día, con el gran avance de la tecnología. 


Internet ha traído consigo multitud de ventajas, desde miles de oportunidades de aprendizaje hasta un entretenimiento y comunicación que no se pueden comparar con otros. Sin embargo, esta herramienta también conlleva ciertos peligros si no protegemos a los niños de manera adecuada.  


Los niños de ahora han nacido con Internet y eso no podemos cambiarlo. Sabemos que es una herramienta muy útil, tanto para aprender como para entretener y comunicar, pero ¿hasta qué punto realmente? Cuando un niño o una niña utiliza un determinado equipo sin supervisión de los padres hay que ser consciente de que estos pueden tener acceso a juegos violentos, a páginas web de contenido sexual, a recibir imágenes o información impropia de su edad o incluso a conocer personas con malas intenciones a través de chats cuyo único fin es abusar de ellos.

¿Cómo regañar a los hijos de otros?

¿Cómo regañar a los hijos de otros?

Regañar a nuestros hijos nunca es agradable y a menudo pueden causar problemas la forma en que se hace, la intensidad de la reprimenda o la reacción del niño. Para bien o para mal existe un vínculo emocional que afecta irremediablemente a la relación. Sin embargo, si se trata de los hijos de otros, la cosa cambia. No existe ese nexo y corregir las conductas de los niños puede resultar más fácil. O quizás más difícil


Según algunos especialistas, “los niños por debajo de los seis o siete años no deberían navegar por Internet a no ser que estén acompañados de sus padres en las visitas y consultas que realicen”. No obstante, recomiendan además que, “aunque se haga bajo su supervisión, es recomendable prepararlos antes”. Esta preparación a la que se hace referencia consiste en proporcionar a los niños la información básica sobre el uso y funcionamiento de esta gran herramienta que es Internet y que encierra a su vez muchos peligros, sobre todo para los más pequeños. Es a ellos a quienes hay que enseñarles desde el primer momento las ventajas y desventajas que Internet posee fomentando su uso responsable, una tarea imprescindible para evitar correr riesgos.


Es cierto que Internet ha cambiado el mundo, ha mejorado las comunicaciones y ha facilitado las relaciones sociales y la información, por lo que se ha convertido en la herramienta casi más indispensable de nuestras vidas. A pesar de que resulta muy útil si se utiliza adecuadamente, Internet también puede llegar a ser muy perjudicial para uno de los grupos más vulnerables que existen en nuestra sociedad: los niños. 


Cuando hablamos de abuso, según declaraba hace unos meses Neil J. Walsh, jefe del programa de cibercrimen de la Oficina de la Organización de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), es fundamental que los niños estén educados sobre los abusos en Internet desde los tres años. “Si esperas hasta que puedan utilizar el móvil, llegas tarde”; “si lo dejas hasta que vayan al colegio, llegas demasiado tarde”.


El engaño pederasta, conocido también como grooming, hace referencia al conjunto de conductas y acciones deliberadamente emprendidas por un adulto con el objetivo de ganarse la amistad de un menor de edad, creando una conexión especial con él y pudiendo abusar sexualmente de él. El grooming es una forma de pederastia, o abuso sexual a menores por parte de adultos, pero a través de Internet, que se ve favorecido por la accesibilidad y el anonimato que proporciona la red.


El pederasta crea un perfil falso y se hace pasar por un menor para entablar amistad con el niño. Además, este depredador sexual convence a sus víctimas para que le envíen datos personales, imágenes o videos que se convertirán en las armas que utilizará después para intimidar o amenazar.


En España, la reforma del Código Penal que entró en vigor en diciembre de 2010 pretende castigar la captación de menores con fines sexuales a través de Internet, así como considerar agresión sexual (aunque no exista violencia e intimidación) aquellos actos que atenten contra la libertad e indemnidad sexual, cuando la víctima sea menor de edad, con trece años, edad que se vio modificada a los dieciséis a partir de la reforma de 2015.


Es cierto que se debe denunciar inmediatamente cualquier conducta que indique un posible intento de coacción o intimidación. Sin embargo, lo que sucede realmente es que las víctimas de estos depredadores sexuales son muy vulnerables porque se encuentran en una etapa de la vida en la que sus personalidades se están formando. Son niños que no denuncian por miedo o vergüenza.


Por tanto, es fundamental que los padres permanezcan alertas para detectar este tipo de violencia contra los menores, que conozcan las redes y enseñen a sus hijos a establecer los límites. Además, es importante cuidar al máximo la privacidad y no difundir información personal o imágenes que no queremos que se hagan públicas. También se deben proteger los equipos informáticos y contraseñas de manera regular para evitar que los datos personales puedan ser robados.


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