Tratamiento y esperanza de vida de las enfermedades mitocondriales

Tratamiento y esperanza de vida de las enfermedades mitocondriales
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La enfermedad mitocondrial es un trastorno genético debilitante que roba la energía de las células del cuerpo, causando disfunción o fracaso de múltiples órganos y sistemas y que puede provocar la muerte. No tiene cura y hay pocos tratamientos eficaces, aunque se están llevando a cabo investigaciones relacionadas con estas enfermedades.

Una de cada 200 personas lleva la mutación genética que podría ponerle en riesgo de desarrollar una enfermedad mitocondrial, una enfermedad genética devastadora clasificada como enfermedad rara, poco frecuente o de baja prevalencia, es decir, con una incidencia en la población inferior a 5 de cada 10.000 habitantes.

Son enfermedades causadas por un defecto en la producción de energía dentro de las células del organismo. Concretamente, se originan por el fracaso en el funcionamiento de las mitocondrias, encargadas de generar dicha energía, necesaria para el desarrollo y correcta función de los órganos y sistemas. 

Todos los seres vivos necesitan energía para crecer, moverse, pensar y cualquier otra actividad. Cuando las mitocondrias fallan se produce una lesión o incluso la muerte celular, lo que origina que los órganos comienzan a fallar poniendo en grave peligro la vida. Estas enfermedades pueden expresarse de formas muy diversas, afectando a cualquier tejido u órgano en cualquier momento de la vida. No obstante, parece que los órganos más afectados son el cerebro, el corazón, el hígado, los músculos, los riñones y los sistemas endocrinos y respiratorios debido a que son los órganos con mayores necesidades energéticas.

Tipología de las enfermedades mitocondriales

Existen muchos tipos de enfermedades mitocondriales, aunque pueden clasificarse en dos tipos principales: encefalomiopatías mitocondriales, en las que el sistema nervioso central (SNC) se ve afectado, así como los músculos; y miopatías mitocondriales, en las que la afectación muscular es casi exclusiva, aunque también puede estar afectado el SNC. 

Algunos de los síndromes más frecuentes son:

1. Síndrome de Alpers. Se detecta entre el primer y el cuarto año de vida y causa poliodistrofia (degeneración progresiva de la sustancia gris) rápidamente progresiva con pérdida neuronal, astrocitosis (proliferación local de astrocitos), espongiosis (existencia de edema intercelular en la capa de células de la piel llamada capa de Malpigio o capa esponjosa), regresión psicomotora, microcefalia adquirida e insuficiencia hepatocelular.

2. Síndrome de Leigh. Se caracteriza por lesiones bilaterales y simétricas de espongiosis con proliferación vascular y astrocitosis. Causa regresión en las adquisiciones psicomotoras, alteraciones del tronco cerebral, vómitos y rechazo del alimento, parálisis oculomotoras, movimientos involuntarios y leucodistrofia. 

3. Síndrome de Pearson. Provoca anemia macrocítica y trombocitopenia. Aparece en el primer año de vida y provoca síntomas como disfunción pancreática exocrina y afectación de todos los órganos variable. 

4. Síndrome De Barth. Este tipo afecta solo a varones y acusa cardiopatía congénita severa, neutropenia (número anormalmente bajo de neutrófilos) y signos miopáticos. 

Cómo introducir los cereales al bebé

Cómo introducir los cereales al bebé

La Asociación Española de Pediatría, así como otros organismos oficiales, recomiendan la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses. Antes de esta edad, el bebé no necesita otro alimento. La leche de su madre le aporta todos los nutrientes que requiere para crecer sano.


5. Síndromes de Depleción del ADNmt. Puede presentarse en diversas formas, todas muy graves que causan la muerte precoz, cardiomiopatías, hipotonía generalizada con miopatía progresiva, distrofias progresivas, etc. 

6. Síndrome de Kearns-Sayre. Suele empezar antes de los 20 años y provoca oftalmoplejía progresiva, retinitis pigmentaria atípica, bloqueo cardíaco, síndrome cerebeloso. 

7. Forma miopática aislada. Causa debilidad muscular, mialgias, intolerancia al ejercicio, miopatía y mioglobinuria.

8. Oftalmoplejía externa progresiva (PEO). Afecta sobre todo a la vista causando oftalmoplejía, ptosis y debilidad muscular. 

9. Encefalopatía mitocondrial, acidosis láctica y episodios “stroke-like” (MELAS). Causa crisis epilépticas, demencia, cefaleas recurrentes, vómitos, sordera, baja estatura, polineuropatía, etc.

10. Epilepsia Mioclónica y RRF (MERRF). Provoca demencia, sordera neurosensorial, neuropatía sensitiva, atrofia óptica. 

11. Neuropatía, Ataxia y Retinitis Pigmentaria (NARP). Causa retraso desarrollo psicomotor, demencia, epilepsia, debilidad muscular, retraso mental.

12. Neuropatía óptica hereditaria Leber (LHON). Afecta a la visión causando pérdida de visión aguda o subaguda, neuropatía retrobulbar, síndrome piramidal, síndrome cerebeloso y neuropatía periférica.

13. Síndrome de MNGIE. Encefalopatía Mioneurogastrointestinal. En este caso se ve afectado sobre todo el sistema digestivo causando diarreas intermitentes alternadas con episodios de pseudobstrucción intestinal, miopatía, neuropatía, leucodistrofia y caquexia (desnutrición, deterioro orgánico y gran debilitamiento físico). 

14. Síndrome DIDMOAD. Provoca diabetes mellitus o insípida, atrofia óptica y sordera neurosensorial. 

Tratamiento e investigaciones de las enfermedades mitocondriales

Las enfermedades mitocondriales son genéticas, crónicas, degenerativas y altamente discapacitantes, y hasta el momento no tienen cura. Todos los afectados por estas enfermedades dependen de los avances médicos y farmacológicos, que están completamente ligados a la investigación.

El principal problema de estas enfermedades es que pueden afectar a cualquier tejido en cualquier momento de la vida, por lo que es complicado conseguir una cura. Además, no existen muchos pacientes con el mismo defecto molecular y la misma manifestación clínica que permitan realizar estudios concluyentes sobre la efectividad de los diversos fármacos aplicados, por lo que la mayoría de los tratamientos que se emplean van encaminados a aliviar los síntomas que surgen y retardar la progresión de la enfermedad, por lo que el diagnóstico precoz es fundamental.

- Tratamiento farmacológico y nutricional

Se emplean fármacos para mejorar la síntesis de ATP (trifosfato de adenosina), reducir el acúmulo de metabolitos tóxicos (carnitina) y reducir el estrés oxidativo.
En cuanto a la terapia nutricional, la ingesta de determinados macronutrientes (proteínas, carbohidratos y grasas) y micronutrientes (vitaminas y oligoelementos) puede ayudar a evitar síntomas o mejorar la calidad de vida. Es importante controlar el aporte de agua y evitar ayunos prolongados. 

Tratamiento de mantenimiento

La mayoría de los afectados presenta retraso mental o psicomotor, por lo que necesitan rehabilitación, fisioterapia, logopedia… para mejorar su calidad de vida. 

Tratamiento psicológico

Encaminado sobre todo a apoyar a las familias ya que estas enfermedades son devastadoras. 

Por último, hay que saber que algunos medicamentos pueden ser potencialmente dañinos para los pacientes con trastornos mitocondriales. Por ejemplo, algunos medicamentos pueden causar una disminución de la actividad del complejo I o V de la cadena respiratoria. Si tu hijo padece una enfermedad mitocondrial, debes conocer el listado de medicamentos tóxicos en el enlace http://www.aepmi.org/mm/file/tabla%20farmacos%20toxicos.pdf

 

En cuanto a las investigaciones que se están llevando a cabo, destacan sobre todo dos:

1. Identificación de la causa genético-molecular en pacientes con fenotipos clínicos, bioquímicos y moleculares de enfermedad mitocondrial del sistema de fosforilación oxidativa. Un proyecto para lograr un diagnóstico genético de los pacientes enfermos mitocondriales, identificar nuevas mutaciones, generar conocimiento sobre las distintas causas de la enfermedad... en definitiva, avanzar en la parte genética de la enfermedad. Se está llevando a cabo en el Hospital 12 de Octubre Madrid.

2. Creación de un Registro Español de enfermedades mitocondriales, con ello se podría saber más exactamente el número de afectados, tipologías dentro de las mitocondriales, lo que servirá para traer más ensayos clínicos a España, pues los laboratorios siempre preguntan por el número de afectados y sin una base certera es imposible avanzar.

 


Fuente:

María Careaga Parejo, trabajadora social AEPMI. http://www.aepmi.org/es/

Redacción: Irene García

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