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¿Qué hacer si mi hijo tiene alergia a ciertas vacunas?

¿Qué hacer si mi hijo tiene alergia a ciertas vacunas?

Algunos niños sufren una reacción alérgica ante los componentes de ciertas vacunas, como el sarampión o la parotiditis. Hasta hace poco, los niños con este tipo de problema no podían ser vacunados, con el riesgo que esto conllevaba para su salud. Los últimos descubrimientos médicos apuestan por la vacunación a pesar de todo, ya que en la mayoría de los casos no se produce la anafilaxis

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Indice

 

¿Qué es la anafilaxis?

La anafilaxis es una reacción alérgica severa que ocurre cuando el cuerpo entra en contacto con algo que le da alergia (un alergénico). Los síntomas de la reacción en general aparecen entre pocos minutos y una o dos horas después del contacto con el alergénico.

Cuando se tiene alergia a una sustancia, el contacto con ella hace que los vasos sanguíneos drenen líquido al área de su alrededor. Como resultado, la presión de la sangre puede bajar repentinamente, llegando menos oxígeno al cerebro y a otros órganos vitales. Como no pueden funcionar adecuadamente, el cuerpo entra en shock, liberando además químicos como las histaminas, que provocan hinchazón de la piel, un sarpullido rojo y picazón intensa.

La anafilaxis se puede producir como reacción a muchas sustancias, entre ellas las vacunas. Ser alérgico a los componentes de ciertas vacunas es un problema para los niños pequeños, que no pueden completar su calendario de vacunación y quedan expuestos a ciertas enfermedades contagiosas.

Los síntomas de una reacción alérgica son:

• sarpullido con comezón, manchas y con protuberancias llamado urticaria

• desmayos

• dificultades para respirar, incluyendo sibilancia

• problemas para tragar

• opresión en la garganta o el pecho

• náuseas, vómitos o diarrea

• cólicos estomacales

• inflamación de los labios, lengua, garganta u otra parte del cuerpo

• ojos enrojecidos y llorosos

• sensación de que todo va mal

• cambio de voz

Estos síntomas pueden durar desde unos minutos hasta varias horas, dependiendo de la rapidez con que se traten y de la gravedad.
 

Diferencia entre reacción y alergia

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La mayoría de las veces, cuando se inyecta una vacuna, se produce una reacción contra ella, una serie de efectos secundarios parecidos a los síntomas de la alergia. Pero no hay que confundir una cosa con la otra, ya que estos efectos son normales, le pasan a casi todo el mundo y no son peligrosos; mientras que la anafilaxis sí puede llegar a ser peligrosa si no se trata a tiempo.

Una reacción alérgica puede provocar una erupción, dificultad para respirar o la hinchazón de la cara. Puede ocurrir casi inmediatamente o una hora después de la inyección. Como un ejemplo, la triple vírica (sarampión, paperas, rubéola) puede causar una erupción que ocurre 7-10 días después.

En general, las vacunas en la actualidad son muy seguras y siempre que se administren correctamente, no ocasionan efectos secundarios importantes. De forma simple, en algunas vacunas orales pueden aparecer náuseas, vómitos o diarrea, aunque su intensidad es escasa y ceden en pocas horas. Las vacunas inyectadas pueden ocasionar efectos locales (dolor en el lugar de administración, enrojecimiento, etc.) y, en algunos casos, discreta elevación de la temperatura (entre 37,5º C y 38º C) tras la administración. Estos efectos son poco importantes y no contraindican la administración de nuevas dosis de la misma vacuna.


¿A qué vacunas se puede ser alérgico?

Para el Dr. Manuel Merino Moína, pediatra y miembro de la Asociación Española de Vacunología, “las alergias a las vacunas son excepcionales. Se puede tener alergia a prácticamente cualquier sustancia no propia del organismo, especialmente si tiene algún componente proteínico. Todas las vacunas pueden desencadenar reacciones alérgicas, pero no sólo por el componente propio vacunal, sino también por otras sustancias que en algunos casos contienen, como potenciadores, antibióticos, estabilizantes, conservantes, etc.

Siendo raros, los casos más frecuentes se producen en vacunas desarrolladas en huevos de gallina, como la de la gripe y la de la fiebre amarilla, pues la alergia al huevo es relativamente frecuente en la población general. Sin embargo, las reacciones graves son muy raras. La vacuna triple vírica (TV) no está fabricada con huevo, por lo que no presenta los problemas de la de la gripe y las reacciones que en alguna ocasión se han dado tras su administración parecen estar relacionadas con la gelatina que contiene como componente”.

-Alergia a la levadura: Aquellas personas alérgicas a esta sustancia no deben recibir la vacuna de la hepatitis B.

-Alergia a la gelatina: No deben vacunarse de la triple vírica (sarampión, rubéola, paperas). 

-Anafilaxis a la neomicina o polimixina B: Problemas con la triple vírica, la vacuna de la gripe y la de la poliomelitis.

-Alergia al huevo: No pueden recibir la antigripal, ni la fiebre amarilla y a veces, tampoco la triple vírica.

-Anafilaxis a la estreptomicina: Problemas con la poliomelitis activada.


Reacción grave a la DTP (Difteria, Tétanos, Tos ferina)

 Aunque en este caso no se trata de ser alérgico a alguno de sus componentes, sino de una reacción, es una de las excepciones en cuanto a los efectos secundarios. Si se sufre, es muy posible que no se puedan administrar las dosis siguientes.

La reacción a una dosis previa se manifiesta de la siguiente manera: hipotonía / hiporreactividad en las 48 horas siguientes, llanto inconsolable de más de 3 horas en las primeras 48 horas tras la administración, convulsiones en los 3 días siguientes o fiebre superior a 40,5º C en las 48 horas, supone una precaución para administrar dosis posteriores. En estos casos, el médico valorará la conveniencia o no de continuar con las dosis de DTP. Un cuadro de encefalopatía (trastorno agudo y grave del sistema nervioso, con alteraciones importantes de la conciencia, falta de respuesta a estímulos y convulsiones focales o generalizadas, que no remite en 24 horas) tras una dosis de DTP es una contraindicación absoluta para recibir dosis subsiguientes de vacuna anti-tosferinosa.


¿Qué hacer en estos casos?

Para el Dr. Merino, la solución más fácil es “en el caso de sospecha de alergia a una vacuna o a un componente incluido en ella, se contraindica la vacunación y si no hay alternativa con un producto diferente, no debe administrarse. En cualquier caso si hubiera sospecha, deberán realizarse los estudios de alergia correspondientes, para determinar el alérgeno causante”.

Hace años, ante la mayoría de estas alergias, la única solución era no administrar la vacuna. Pero el descubrimiento de los tests cutáneos para evaluar a qué componente exacto se le tiene alergia, permitió realizar pruebas y ver si la reacción que se tenía ante ciertas sustancias (levadura, huevo) se sufriría también con las vacunas compuestas por esas mismas sustancias.

Por ejemplo, si un niño tenía alergia al huevo no se le administraba ni la antigripal, ni la triple vírica ni la de la fiebre amarilla, ya que las tres se hacen usando el huevo de pollo o sustancias relacionadas. En teoría, si uno es alérgico al huevo, puede ser alérgico a vacunas a base de huevo. Esto es lo que los médicos pensaban hace años y por consiguiente, muchos niños alérgicos al huevo automáticamente no recibieron las vacunas.

Pero con los tests se puede comprobar si un niño alérgico al huevo es o no alérgico a la vacuna, en cuyo caso la puede recibir sin problema. Después de realizar durante años estas pruebas, se constató que muy pocos niños alérgicos al huevo eran en realidad alérgicos a la vacuna TV.

Por eso, la tendencia en los últimos años es seguir adelante con la vacuna sin realizar las pruebas de alergia específica. Los datos actuales sugieren que las reacciones anafilácticas por vacunas de parotiditis y/o sarampión no se asocian a la hipersensibilidad a antígenos del huevo, sino a otros componentes de la vacuna (como gelatina). El riesgo de reacción alérgica grave tras inyectar la triple vírica es extremadamente bajo. Sin embargo, esto no se aplica a otras vacunas a base de huevo como la vacuna de gripe. En este caso, si un niño es alérgico al huevo, no debería recibir la vacuna a no ser que se le realicen las pruebas específicas de alergia a la vacuna de la gripe.

Por lo tanto, en el caso de niños alérgicos al huevo y en relación a la TV, se recomienda que se le vacune en su centro con la vacuna triple vírica habitual, debiendo permanecer allí 60 minutos tras la vacunación para descartar cualquier reacción alérgica.

Y si se realiza la prueba cutánea con esta vacuna y da positiva, hay dos opciones:

-A) Administrar una vacuna que sólo contenga virus del sarampión y de la rubéola.

-B) Administración fraccionada de la vacuna triple vírica (cultivada en embrión de pollo) a intervalos de 20 minutos.
 


Fuente: Dr. Manuel Merino Moína, pediatra y miembro de la Asociación Española de Vacunología (AEV). Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergia Pediátrica.

Fecha de actualización: 19-05-2020

Redacción: Irene García

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