Contagio de la enfermedad de Whipple

Contagio de la enfermedad de Whipple
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La enfermedad de Whipple es un tipo de infección causada por la bacteria Tropheryma whippelii que impide que el intestino delgado permita el paso de nutrientes hacia el resto del cuerpo, por lo que no se absorben ciertos nutrientes.

Esta enfermedad afecta a la digestión, deteriorando la degradación de algunos alimentos, como las grasas y los hidratos de carbono, lo que dificulta la capacidad que tiene el organismo de absorber nutrientes. También puede infectar otros órganos, como el cerebro, el corazón, las articulaciones y los ojos.

 

No se sabe de dónde proviene la bacteria ni cómo se transmite a los seres humanos. No todos los portadores de la bacteria padecen la enfermedad, por lo que se piensa que las personas que desarrollan la enfermedad pueden tener un defecto genético en la respuesta del sistema inmunitario.

 

No obstante, la enfermedad de Whipple es muy poco frecuente y los factores de riesgo se desconocen, aunque afecta más a hombres de mediana edad de raza blanca que viven en el campo.


Entre los síntomas principales que provoca encontramos:


- Dolor articular en los tobillos, las rodillas, los codos, los dedos de la mano u otras áreas

- Dolor abdominal

- Diarreas

- Fiebre

- Color de piel marrón grisácea

- Pérdida de memoria

- Cambios mentales y confusión

- Pérdida de peso

- Fatiga y debilidad

-  Anemia

- Tos

- Agrandamiento de los ganglios linfáticos

- Agrandamiento del bazo

- Dificultad para caminar

- Deterioro de la visión y falta de control de los movimientos oculares


Para diagnosticar la enfermedad, además de hacer una valoración física y de los síntomas, se puede hacer un análisis de sangre, una prueba de reacción en cadena de la polimerasa (RCP) para buscar la bacteria que causa la enfermedad, biopsia del intestino delgado o una endoscopia.


Tratamiento de la enfermedad de Whipple


El tratamiento principal son los antibióticos, que se deben tomar durante bastante tiempo para acabar con la bacteria causante de la enfermedad. Se administra un antibiótico llamado ceftriaxona por vía, seguido de otro que se toma por vía oral hasta por un año.


Es necesario hacer revisiones periódicas para valorar cómo funciona el tratamiento y cambiar los medicamentos si no funcionan.


En la mayoría de las ocasiones es necesario tomar suplementos vitamínicos para aportar los nutrientes que no se absorben, especialmente vitamina D, ácido fólico, calcio, hierro y magnesio.


Sin tratamiento, es una enfermedad mortal ya que causa complicaciones como daños cerebrales, endocarditis, deficiencias nutricionales y pérdida de peso. Con tratamiento se puede curar totalmente. Casi todas las personas que no tienen complicaciones cerebrales ni del sistema nervioso se recuperan por completo después de un ciclo de antibióticos.


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