¿En qué se diferencia el sueño de un niño y de un adulto?

¿En qué se diferencia el sueño de un niño y de un adulto?
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Cuando tenemos un niño, el sueño es una de las áreas que más se suelen resentir. Y es que los ciclos de un niño y un adulto se desarrollan de manera distinta ¿Cómo se explica esta diferencia de sueño?

Es de sobra sabido que los niños y los adultos duermen de maneras distintas. Por un lado, las necesidades de sueño de un niño cuyo organismo está en pleno desarrollo son mayores que las de un adulto. Por otro, su propio organismo cumple unos ciclos de sueño distintos. Vamos a ver estas diferencias.

 

Como os explicábamos en este artículo, de media, a partir de los 3 años se recomienda un mínimo horas de sueño de 10, algo que suele verse reducido (a veces demasiado) a partir de la adolescencia y adultez, cuando a menudo no se respeta la recomendación de 8 horas de sueño.

 

Pero hay más diferencias además de la cantidad de horas. También somos diferentes en cómo dormimos.  

 

La fase REM es la quinta fase del sueño, en la que se producen los sueños y una de las fases en las que el cuerpo está más relajado. En los bebés, ocupa el 50% del total del sueño mientras que en los adultos ronda el 20%. La razón de esta diferencia reside en que, biológicamente, esta fase tiene una función de maduración y está vinculado al desarrollo cerebral, por lo que resulta decisiva para los bebés y niños. Es común que los bebés se sobresalten en esta fase, en este artículo os explicamos por qué sucede. 

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Tampoco la proporción de ondas lentas en el sueño profundo es igual. El sueño profundo compone la tercera y cuarta fase del ciclo de sueño. En él se da la mayor reparación orgánica. No se producen sueños y las ondas cerebrales se hacen más lentas y suaves. Respecto a estas ondas, se ha observado que los niños producen muchas más de estas reparadoras ondas que los adultos.

 

Además, el ciclo completo de sueño -que se va repitiendo mientras dormimos- de los bebés es de unos 47 minutos, subiendo a los 50 entre los 3 y los 8 meses. En los adultos, por otro lado, el ciclo llega a los 90 minutos.

 

Estos dos puntos (la proporción de sueño ligero y profundo y la duración de un ciclo completo) explican por qué los bebés y niños se despiertan mucho más que los adultos por la noche.


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