Cómo actuar ante una reacción anafiláctica

Cómo actuar ante una reacción anafiláctica
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Afortunadamente los procesos alérgicos leves son mucho más frecuentes que los graves. Lo que no significa que deba subestimarse el riesgo de una reacción alérgica, ya que en ocasiones puede amenazar seriamente la salud e incluso la vida de quien la padece.

Las alergias pueden manifestarse en forma de diferentes síntomas, la mayoría de ellos afectan a la parte del cuerpo que ha estado en contacto con el alérgeno (boca, nariz, vías respiratorias, ojos, piel, aparato digestivo, etc.), y su gravedad, aunque varía en función de la persona aquejada, no suele ser muy alta, pudiendo controlarse, por lo general, con prevención y/o medicamentos.

 

Ahora bien, el principal peligro de los procesos alérgicos reside en la aparición de una reacción muy seria y potencialmente mortal: la anafilaxia.

 

Los datos epidemiológicos indican que los casos de anafilaxia, así como los de alergia, están aumentando en nuestro país. La mayoría de estas situaciones ocurren lejos de un medio sanitario, donde se puede aplicar un tratamiento médico rápido y adecuado, por lo que saber detectar y actuar de manera precoz y eficaz ante un shock anafiláctico es clave para salvar la vida de quien lo sufre. El éxito del tratamiento depende, en gran medida, de la celeridad con la que se actúe.

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Cómo detectar la anafilaxia

 

La mayor parte de los episodios anafilácticos tienen unas características comunes que lo hacen reconocible: Aparece de manera repentina, aguda y rápida (en pocos minutos o pocas horas), afecta progresivamente a las mucosas y a la piel y compromete el sistema respiratorio, cardiovascular, gastrointestinal y/o neurológico. Además, concurre con la exposición previa a un alérgeno potencial o conocido.

 

Lo más significativo es que tanto la aparición de los síntomas como la intensidad de éstos aumentan gradual y velozmente.

 

Los signos que evidencian una situación de anafilaxia dependen de la edad de la persona y de la gravedad del cuadro, pero en términos generales comprenden:

 

Ø  En la piel: (Alrededor del 80% de los casos cursan con síntomas cutáneos) Urticaria, angioedema (inflamación debajo de la piel), eritema, prurito generalizado.

 

Ø  En otros órganos: Sibilancias (sonido agudo al respirar), dificultad para respirar, pulso rápido, hipotonía, síncope, opresión en el pecho, tos, ronquera, dolor abdominal, cólico, náuseas, vómitos, diarrea, mareos, sudoración

 

Los casos más graves pueden presentar cianosis (coloración azulada de piel, mucosas o uñas), disminución de la tensión arterial, pérdida de consciencia, confusión o desorientación, incontinencia

 

En lactantes o niños menores de 24 meses también es habitual el sollozo y el decaimiento, especialmente tras los espasmos del llanto.

 

Problemas a la hora de detectar una anafilaxia

 

La identificación de un choque anafiláctico parece sencilla cuando los signos se manifiestan en la piel, ya que son muy llamativos, pero no siempre sucede así. La dificultad está cuando los síntomas cutáneos no se producen, o cuando se trata de niños, por razones obvias de limitación en la comunicación.

 

Por lo tanto, más que al tipo de síntoma, conviene prestar especial atención a la rápida progresión en la gravedad de los mismos. La mayor parte de ellos aparecen en la primera hora tras la exposición al alérgeno, y normalmente, cuanto más tiempo tardan en aparecer menos grave suele ser la reacción.

 

En el caso de los niños, si hay urticaria e hinchazón de la piel, no hay duda de que hay anafilaxia. Además se considera grave la situación cuando presenta fiebre, exantema y palidez.

 

Cómo actuar en un medio no sanitario

 

Ante un caso de anafilaxia reconocible no debe dudarse en aplicar el tratamiento inmediatamente.La adrenalina intramuscular será el tratamiento de elecciónen cualquier ámbito, ya que es capaz de revertir el broncoespasmo y el colapso cardiovascular. No existen contraindicaciones absolutas en el uso de ésta, por lo que ante la duda de no saber si estamos o no ante un shock anafiláctico siempre es preferible administrar el auto-inyector de adrenalina que no hacerlo.

 

Estos son los pasos a seguir ante un episodio de anafilaxia:

 

1. Administrar adrenalina intramuscular auto-inyectable en el muslo (a través de la ropa si fuera necesario). En adultos la primera dosis recomendada de adrenalina es de 0,3 a 0,5 mg en dosis única. En lactantes y niños, la dosis aconsejada es 0,01 mg por kilogramo, con un máximo 0,3 mg.

 

2. Llamar al servicio de Emergencias y solicitar ayuda.

 

3. Eliminar la exposición al alérgeno (fármaco, alimento, picadura…). Si la reacción ha sido causada por un alimento, no debe provocarse el vómito, pero sí han de quitarse los restos de la boca.

 

4. Adoptar la postura Trendelenburg: postura cómoda, tumbado boca arriba con las piernas elevadas, para favorecer el flujo sanguíneo. Esta postura no es aconsejable si hay vómitos, dificultad respiratoria o el paciente está inconsciente.

 

5. Si en 5 o 15 minutos no se observa mejoría, repetir la dosis de adrenalina.   

 

Más consejos

 

Toda persona que padezca una alergia con riesgo de sufrir anafilaxia debería llevar siempre consigo adrenalina intramuscular auto-inyectable.

 

Los familiares, educadores, acompañantes o allegados del niño alérgico deben conocer la situación y haber recibido entrenamiento o al menos saber cómo actuar ante un caso de anafilaxia, así como saber usar el dispositivo de la adrenalina correctamente.

 

Después de la aplicación de adrenalina por un shock anafiláctico debe acudirse a Urgencias.

 

Tras un caso de anafilaxia, el paciente debería ser valorado por un alergólogo.

 

Se aconseja que toda aquella persona afectada de una alergia, en especial los niños y los que han sufrido un shock anafiláctico, lleven consigo una distinción (etiqueta, pulsera, placa…) que lo indique.

 

Fuentes: Guía de Actuación en Anafilaxia. Libro de las Enfermedades Alérgicas de la Fundación BBVA.


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Fecha de actualización: 14-05-2014

Redacción: Irene García

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