Qué pasa si el niño no juega

Qué pasa si el niño no juega
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En la actualidad todos los órganos educativos reconocen y toman cada vez más conciencia de que el juego forma una parte esencial en el óptimo desarrollo de los niños. En otras palabras, es una actividad irreemplazable para fomentar el aprendizaje del niño y su posterior maduración.

Según el principio número 7 de la Declaración Universal de los Derechos del Niño establecidos por las Naciones Unidas, “el niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deberán estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación”.
 

El documento de la Asociación Española de Pediatría (AEP), por su parte, señala que a edades tempranas “los juegos implican aprendizaje, estimulación y experimentación para los más pequeños porque les ayudan a conocerse y desarrollar su personalidad en áreas como la afectividad, la motricidad, la inteligencia, la creatividad y la sociabilidad”.
 

Igualmente la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) define el juego como “la razón de ser de la infancia”, y el niño que no juega “es un niño enfermo, de cuerpo y de espíritu”.
 

El niño va a jugar por naturaleza, pero pueden existir casos en los que no le guste jugar. Para evitarlo, es necesario que los padres establezcan un vínculo de complicidad con sus hijos desde pequeños mediante juegos para potenciar su parte física e intelectual. Un claro ejemplo puede ser que comiences a realizar con él juegos de actividad física y de coordinación para el desarrollo de su cuerpo, concentración, memoria y relación.


 

Por otro lado, también podéis basar vuestro juego en interpretar diferentes roles o personajes para contribuir a su proceso de socialización primaria. Es decir, le ayuda a actuar en sociedad, defender su punto de vista y contar con los demás.
 

El pedagogo Jean Piaget creó tres estadios evolutivos en la infancia con respecto al juego. Aquí van:
 

1. Estadio sensoriomotor. Desde el momento del nacimiento hasta los dos años. Se caracteriza por los juegos de ejercicio o funcionales. Consisten en repetir constantemente una acción a cauda del placer del resultado inmediato que obtienen.
 

2. Estadio preoperacional. Entre los dos y los seis años de edad. En esta etapa entra el juego de ficción, el más común en la infancia.
 

3. Estadio de las operaciones concretas. Período de los 6 a los 12 años. En esta última etapa se introduce el juego de normas.
 

Por último, hay que alentar a nuestros hijos a jugar con sus amigos o familiares para tener un desarrollo pleno, especialmente en el ámbito social para reducir el tiempo que juegan solos. Para ello, hay que ayudarle a mejorar sus habilidades sociales y la timidez, principales causantes de que los niños jueguen solos. 

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