Miedo infantil a los cuentos

Miedo infantil a los cuentos
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Todos los niños de cualquier país o cultura tienen miedos. El miedo es un escudo protector que ha desarrollado la especie para evitar accidentes o aquellas cosas que se creen peligrosas. A medida que uno va creciendo esos miedos se van disipando, pero pueden aparecer otros. Cuando se es pequeño es normal tener miedo y ser cauteloso ya que, al menos, en sus primeros años de vida, la mayoría de las cosas de su entorno son desconocidas.

Los temores más comunes en los menores suelen ser los relacionados con la oscuridad, los animales, la soledad, es decir, estar sin sus padres o con desconocidos, pero también existen otros menos comunes. Cada niño es un mundo y por ello no todos tienen miedo a lo mismo, como tampoco les tienen que gustar las mismas cosas, y aunque haya miedos más habituales siempre hay excepciones.

 

El miedo se manifiesta de varias maneras, pero es cierto que existen señales fisiológicas que todas las personas sufren. Estos síntomas son la aceleración del ritmo cardíaco, la tensión muscular, la sudoración en exceso, las náuseas, los temblores, la sequedad bucal y de garganta, las dificultades para respirar, el aumento de la presión arterial, el erizamiento del cabello y la dilatación de las pupilas. No se tienen que presentar todos los síntomas a la vez, pero si lo hacen es que realmente se está sintiendo mucho miedo. De igual manera, si esta sensación se prolonga en el tiempo provoca otros síntomas peores como insomnio o pérdida del apetito.

 

Los primeros miedos pueden aparecer a partir de los 6 meses de vida de un bebé. Por lo general, estos miedos están relacionados a su vez con su propio desarrollo, por ejemplo, comienzan a tener miedo a los extraños, lo que indica su capacidad de distinguir entre lo desconocido y lo cercano. Y cuando llegan a los 6 años los miedos evolucionan y se vuelven más realistas, como el miedo al médico. Y, cuando llega la preadolescencia, tienden a estar más relacionados ya con las críticas o el rechazo. 

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A partir de los 12 meses, tu hijo puede acostumbrarse a dormir solo en su propia habitación. Algunos padres temen el momento de la separación nocturna y lo alargan. Pero esto es una costumbre que hay que evitar ya que puede perjudicar el desarrollo intelectual del niño y sobre todo el descanso de los progenitores, ocasionando una dependencia excesiva del niño hacia sus padres. Cuanto antes se haga a dormir solo, mejor descansaréis todos.

 

Hay algunos cuentos o historias infantiles que han sido creadas para que los pequeños sientan respeto hacia ciertas cosas, y conozcan en cierta medida parte de la realidad. Es una manera de enseñarles los peligros y de que aprendan en qué ocasiones deben ser cuidadosos. Quizás para muchos padres aplicar el miedo como método de enseñanza no sea la mejor manera de enseñar, pero como todo, cada familia decide su manera de educar a sus hijos.

 

Los cuentos son narraciones de hechos ocurridos o, al menos, surgieron con esa intención. Su finalidad surge de la necesidad de contar historias para divertirse y fantasear. Desde hace muchos años todas las culturas tienen sus propias historias que tenían como propósito contar algunos acontecimientos que habían sucedido de los cuales debían dejar constancia.

 

Por lo general, los cuentos tienen un mensaje que transmitir y este se transmite a través de los sentimientos y sensaciones que se experimentan al escuchar o leer la historia. En el caso de los cuentos infantiles, se tratan las enseñanzas que quieren transmitir con el uso de metáforas. Cuando un niño siente miedo hacia un cuento realmente está sintiendo miedo a la historia que trae dentro.

 

Algunas historias que se encuentran en los cuentos infantiles tratan los miedos más comunes con la intención de que los niños y las niñas comprendan algunas cosas. Tratan de la oscuridad, de la noche, de los monstruos, de soledad y dormir solos, o de que alguien venga y se los lleve, y siempre a través de un personaje animado no real que representa estos elementos.

 

Los cuentos se utilizan como recurso con la intención de que los niños pierdan sus miedos, desde los más complejos hasta los más simples. En un mundo de fantasía los menores podrán encontrarse con personajes que pasan por el mismo miedo que ellos y aprenderán como poder superarlos. A través de lo que le sucede al protagonista aprenderán a cómo reaccionar y a cómo actuar también ante determinadas situaciones que, por lo general, les causarían temor y, sobre todo, irán superando ese miedo poco a poco.

 

Muchos niños ven este tipo de historias como una fuente de escape con la que se sienten identificados y comprendidos, además de que les ayudan a transmitir aquellos sentimientos que no saben o no pueden expresar con simples palabras. Los cuentos son un recurso bastante positivo para conseguir que los más pequeños superen sus miedos desde edades tempranas.

 

Las historias proporcionan la posibilidad de ponerse en el mismo lugar que el personaje principal, sentirse identificado con lo que está viviendo y asumir los retos que supera a lo largo del cuento como propios. Por otro lado, el lenguaje que se utiliza en estos relatos es cotidiano y fácil de comprender por el infante y, además, el uso de los colores y las imágenes ayudan a identificar el miedo y los sentimientos que desencadena. A lo largo de la historia, el niño conseguirá comprender qué es lo que le produce miedo de manera concreta y le será más sencillo adquirir confianza, autonomía y seguridad para afrontarlo y, finalmente, superarlo.


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Fuentes:

Clínica Moreno

“Los cuentos y el miedo en educación infantil” Estibaliz del Caso Dochado, Escuela Universitaria de Magisterio de Segovia.  

Fecha de actualización: 04-07-2019

Redacción: Andrea Rivero

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