¿Conoces la Teoría del Orden de Nacimiento?

¿Conoces la Teoría del Orden de Nacimiento?
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Durante años se ha investigado la influencia que el orden de nacimiento tiene en la inteligencia, personalidad y preferencias de los hijos. Muchos psicólogos señalan que, aunque se trata de algo que puede variar en cada caso, en general el orden de nacimiento sí tiene implicación en cómo somos.

Es cierto que cada caso es particular, pero los psicólogos señalan que el orden de nacimiento tiene una gran influencia en la formación de la personalidad, los gustos e incluso la elección futura de carrera profesional.

 

Seguro que lo has oído muchas veces. El estereotipo de que los hijos mayores suelen ser los mandones, los medianos los invisibles y los pequeños los mimados. Resulta extraño pensar que algo tan fuera de nuestro control como el orden de nacimiento pueda tener algún efecto en cómo somos, pero los psicólogos apuntan que así es.

 

Es conocida como la Birth Order Theory, la Teoría del Orden de Nacimiento. Y lleva siendo estudiada desde el siglo XIX, cuando un estudio entre más de 250.000 reclutas del ejército noruego realizado por la Universidad de Oslo determinó que los hijos mayores (los primogénitos) tenían por lo general un coeficiente intelectual 2,3 puntos por encima de su segundo hermano, y que el segundo tenía un coeficiente 1,1 puntos por encima del tercero.

 

Así se sentó el precedente de la Teoría del Orden de Nacimiento, que, como se ha ido viendo con los años, no se limita al coeficiente intelectual, sino que tiene efectos en aspectos como la personalidad o la elección de carrera profesional.

Orden de nacimiento

Orden de nacimiento

Beatriz y Fernando han nacido en la misma familia, tienen los mismos padres, han ido al mismo colegio, pero son muy diferentes. Beatriz es introvertida y responsable, Fernando es rebelde, comunicativo y sociable. En ocasiones asombra ver la extraordinaria distancia existente entre los caracteres de dos hermanos. Y es que ¿nunca te has planteado por qué tus hijos, educados de la misma forma son tan distintos?

 

Por ejemplo, el hijo mayor suele ser el que se da más prisa en encarrilar su vida y elegir una profesión o carrera. El mediano suele ser más dubitativo y tardar más tiempo en decidirse; y el pequeño suele ser el más bohemio e “irresponsable”.

 

Esto se debe, principalmente, a aspectos del contexto en cómo cada uno es criado. Los mayores, por ejemplo, suelen tener más recursos, ser más inteligentes y más responsables porque, en algún momento, la atención de sus padres pasa a centrarse en el hermano menor que llega. Entonces, suelen aprender antes a ser independientes y a participar en las labores de casa o a ayudar a cuidar de sus hermanos. Los medianos, en cambio, llegan con un hermano ya existente pero la atención que reciben pronto pasa al pequeño; se quedan en medio, entre los dos extremos de sus hermanos, por lo que suelen ser los más variados en cuanto a su personalidad. Los pequeños (sean de dos, tres o más hermanos) son los que reciben la atención de sus padres por más tiempo, al no tener un hermano menor que sustituya su posición. Son considerados “el pequeño” durante muchos años, lo que puede explicar que suelan ser los más débiles o vulnerables, pero también los más creativos e impulsivos. 

 

Y es que, educar a los hijos de igual manera es imposible.  Y la personalidad de las personas se forma tanto por aspectos genéticos como ambientales, en una relación cercana al 50%-50%. Así, la posición en el nacimiento, que influye en la forma de crianza, constituye un importante aspecto ambiental en la formación de la personalidad.  

 

Estos son los estereotipos más comunes sobre las características de los hijos en función de su orden de nacimiento:

 

Hijos mayores: responsables, iracundos, dominantes, inteligentes, ansiosos.

 

Hijos medianos: sociables, dubitativos, rebeldes, pacificadores.

 

Hijos menores: vulnerables, impulsivos, creativos, irresponsables/bohemios.

 

Hijos únicos: inteligentes, sociables, algo egoístas, individualistas.

 

¿Entráis tú y tus hijos en estos estereotipos, o no os asemejáis para nada?


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