Jugar con los niños

Jugar con los niños
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Jugar con vuestros niños, y no solamente vigilar que no se hagan daño o que se peleen, es importante para su desarrollo físico y mental y para estimular una buena relación. Jugar juntos es la mejor forma de conoceros mutuamente, ya que el juego para los niños es una forma de expresión y comunicación, de aumentar su autoestima y estrechar vuestros vínculos afectivos.

Jugar es una excelente posibilidad, una excelente “técnica” al servicio de los padres, para fomentar en los niños las actitudes necesarias y para que administren su tiempo de ocio de un modo positivo. Además de ser un juego en sí, es una perfecta acción familiar:
 

Jugar es una acción divertida y placentera que favorece el desarrollo de actitudes lúdicas ante la vida.

• Jugar es la puerta de entrada y salida de la realidad. Permite a la persona ser libre, decidir ante situaciones ficticias sin que pase nada.

• Jugar es hacer un ensayo de la realidad siendo consciente de lo ficticio de la situación, aunque la situación se viva de un modo muy real. Permite voluntariamente ser otro o ser uno mismo actuando de un modo diferente o en otras circunstancias.

Jugar supone estar activo, tomar decisiones, implicarse y estar motivado.

• Jugar es mostrarse cada uno tal y como es, desde el interior de cada persona, desde su propio origen.

• Jugar facilita el encuentro con los otros y con el entorno. Es uno de los actos sociales y socializadores por excelencia.

Jugar refuerza la capacidad empática de ponerse en el lugar del otro. Capacidad que por excelencia tiene la madre al percibir las necesidades y sentimientos de los hijos, y la capacidad de los hijos de percibir las preocupaciones, alegrías o inquietudes de sus padres.

• Jugar evita momentos de aburrimiento, renueva energía, repone del cansancio y proporciona momentos de distensión y relajación.

 

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La llegada de la estación estival trae consigo cambios de hábitos alimenticios, actividades nuevas, calor, sol… pero también enfermedades como gastroenteritis, deshidratación, otitis, quemaduras solares, etc. En esta época la prevención y el control paterno son fundamentales para no tener que pasarse todo el verano de hospital en hospital con los niños y las maletas. Vigila las rutinas de tus hijos y presta atención a lo que comen, beben, a las horas de exposición al sol…
 

 


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Fuente:

Fodor, Elizabeth; Morán, Montserrat (2009), Todo un mundo de sonrisas, Madrid, Ed. Pirámide.

Fecha de actualización: 23-09-2010

Redacción: Irene García

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