Jugar con los niños

Jugar con los niños
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Jugar con vuestros niños, y no solamente vigilar que no se hagan daño o que se peleen, es importante para su desarrollo físico y mental y para estimular una buena relación. Jugar juntos es la mejor forma de conoceros mutuamente, ya que el juego para los niños es una forma de expresión y comunicación, de aumentar su autoestima y estrechar vuestros vínculos afectivos.

Jugar es una excelente posibilidad, una excelente “técnica” al servicio de los padres, para fomentar en los niños las actitudes necesarias y para que administren su tiempo de ocio de un modo positivo. Además de ser un juego en sí, es una perfecta acción familiar:
 

Jugar es una acción divertida y placentera que favorece el desarrollo de actitudes lúdicas ante la vida.

• Jugar es la puerta de entrada y salida de la realidad. Permite a la persona ser libre, decidir ante situaciones ficticias sin que pase nada.

• Jugar es hacer un ensayo de la realidad siendo consciente de lo ficticio de la situación, aunque la situación se viva de un modo muy real. Permite voluntariamente ser otro o ser uno mismo actuando de un modo diferente o en otras circunstancias.

Jugar supone estar activo, tomar decisiones, implicarse y estar motivado.

• Jugar es mostrarse cada uno tal y como es, desde el interior de cada persona, desde su propio origen.

• Jugar facilita el encuentro con los otros y con el entorno. Es uno de los actos sociales y socializadores por excelencia.

Jugar refuerza la capacidad empática de ponerse en el lugar del otro. Capacidad que por excelencia tiene la madre al percibir las necesidades y sentimientos de los hijos, y la capacidad de los hijos de percibir las preocupaciones, alegrías o inquietudes de sus padres.

• Jugar evita momentos de aburrimiento, renueva energía, repone del cansancio y proporciona momentos de distensión y relajación.

 

¿Qué hacemos con los niños durante las fiestas?

¿Qué hacemos con los niños durante las fiestas?

Llegan las vacaciones navideñas y cada vez es más difícil saber qué hacer con los niños, ya que ellos tienen dos semanas sin colegio, pero la mayoría de los padres apenas si tienen un par de días de vacaciones, por lo que es imposible cuidarlos. Las nuevas necesidades, tras la incorporación de la mujer al trabajo, han hecho que cada vez sean más los colegios que abren en las fiestas y los centros que organizan campamentos y talleres infantiles para cuidar de los niños durante la jornada de trabajo

 


Fuente:

Fodor, Elizabeth; Morán, Montserrat (2009), Todo un mundo de sonrisas, Madrid, Ed. Pirámide.

Redacción: Irene García

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