¡Tranquilo! Los padres perfectos no existen

¡Tranquilo! Los padres perfectos no existen
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Cuando nos imaginamos educando a nuestros hijos, todos nos vemos como los padres perfectos: siempre tranquilos, mesurados, sin enfadarse ni gritar y logrando a la primera que nuestros hijos obedezcan y se porten bien. Pero la realidad es que nadie es perfecto, todos cometemos errores y perdemos a veces la paciencia, y aceptarlo es importante para ser el mejor padre posible.

La mayoría de padres se siente mal cada vez que pierde la paciencia con sus hijos o piensan que no les están educando correctamente. Per preocuparse por la educación de los hijos e intentar hacerlo lo mejor posible es síntoma de ser un buen padre, ya que ser un padre perfecto es imposible.

 

Ser un mal padre sería no involucrarse en la educación el niño o no esforzarse para dar lo mejor de sí mismos, pero nunca equivocarse ya que eso es algo inherente al ser humano difícil de evitar.

 

Por eso no hay que martirizarse con la idea de ser perfecto ni compararse con lo que otros padres hacen o con lo que se supone que debemos hacer. En torno al cuidado de los niños y su educación hay muchas teorías y afirmaciones, pero no todas son válidas para todo el mundo. Lo que a otros les funciona, puede que no valga para nuestra familia. El sentido común debe ser nuestro guía a la hora de decidir.

 

Tampoco debemos obsesionarnos con la cantidad de tiempo que pasamos con ellos ya que si bien es importante dedicar el mayor tiempo posible a nuestros hijos, la vida no siempre lo permite. Es más importante lo que hacemos cuando estamos con ellos que estar mucho rato a su lado pero sin interactuar.

Complicaciones en los bebés engendrados mediante reproducción asistida

Complicaciones en los bebés engendrados mediante reproducción asistida

Hasta hace poco, se pensaba que el aumento de los partos prematuros y de los bebés con bajo peso al nacer estaba directamente relacionado con las técnicas de reproducción asistida –o al menos con el hecho de que la mayoría de estos tratamientos dan lugar a embarazos múltiples y se llevan a cabo en mujeres mayores de 40 años. Sin embargo, recientes investigaciones de un grupo de científicos noruegos apuntan a otra causa: la infertilidad de los padres y no las técnicas en sí

 

Y, por supuesto, olvídate de la idea de supermamá o superpapá. No se puede llegar a todo y estar en todas partes. Márcate unos objetivos reales.

 

La psicóloga Silvia Álava, en su libro Queremos que crezcan felices, nos da el decálogo para no desanimarse y no sentirse unos malos padres:

 

- Los padres perfectos no existen porque no existen las personas perfectas.

 

- Asumid vuestras limitaciones. Conociéndolas podréis pedir ayuda y trabajar para mejorarlas.

 

- No os fustiguéis por vuestros errores: reconocedlos y aprended sobre ellos.

 

- Informaos sobre la problemática de vuestro hijo: el conocimiento aporta seguridad.

 

- Confiad en vosotros. Madre y padre no hay más que uno y esos sois vosotros.

 

- Procurad pasar con vuestros hijos buenos momentos en los que no solo las obligaciones estén presentes.

Jugad con ellos y mimadlos. Los besos, las caricias, las cosquillas... ayudan a fomentar el vínculo emocional y el apego.

 

- Corregidles cuando no se porten bien. Es parte de vuestra labor como padres.

 

- Procurad no enfadaros y nos os gritéis. Cortar un comportamiento a tiempo con una mirada cargada de desaprobación ahorrará muchos malos ratos.

 

- Aprended a querer a vuestros hijos tal como son. La base de la educación estará en mitigar sus defectos y potenciar sus valores.


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