¿Cómo ayudar a mi hijo en la concentración?

¿Cómo ayudar a mi hijo en la concentración?
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¿Vuestro hijo no logra concentrarse? ¿Se despista con gran facilidad? Tranquilos, tiene solución. Muchas veces los niños no logran concentrarse por completo en lo que están haciendo, pero existen algunas formas de lograr que centren su atención en algo durante mucho más tiempo.

Hoy, los móviles, las tabletas y los ordenadores consiguen que los niños se queden inmersos en todo lo que una pequeña y gran pantalla puede llegar a reproducir, y se les olvida que los libros están por y para algo y que, a pesar de que con estos nuevos aparatos electrónicos también sea posible aprender de una manera más dinámica, los libros de texto siguen siendo esenciales en nuestro día a día y, además, la herramienta fundamental para aprender y adquirir conocimientos.


Una vez adquiridos ya estos en el colegio, los niños deberán demostrárselo a sus profesores, aunque no solamente “aprendiendo de carrerilla” y soltando todo en un papel, sino aprendiéndolo realmente e incluso teniendo la capacidad de explicárselo al profesor y a los compañeros sin papeles de por medio, de manera oral y haciendo ver que entienden los conceptos y conocimientos aprendidos. Pero ¿cómo lo han logrado? La respuesta es muy sencilla: gracias a la concentración.


La concentración mental es, principalmente, un proceso psíquico que se realiza por medio del razonamiento y que consiste en centrar voluntariamente toda la atención de la mente sobre un objetivo, objeto o actividad que se realiza en ese momento o que se está pensando en realizar, pero siempre, por supuesto, dejando de lado cualquier hecho, objeto o persona que pueda interferir en ello. Concentrarse es fundamental para lograr lo que uno desea.

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Por norma general, cuando los niños son todavía algo pequeños es probable que logren poner toda su concentración, por ejemplo, en las actividades de ocio del colegio con sus compañeros o en los juegos con sus amigos en el parque, y es por este motivo por lo que ponen todo su empeño y se concentran totalmente en ello. Sin embargo, sucede todo lo contrario cuando se trata de niños ya mayores que tienen exámenes y, por tanto, que estudiar. Niños que deben concentrarse en sus estudios, aprobar sus exámenes e ir pasando los cursos, aunque en los últimos años sea mucho más difícil lograrlo pues los móviles se quedan prácticamente con toda su concentración.


Para el proceso de aprendizaje la concentración es fundamental. De hecho, resulta imprescindible potenciar la capacidad del aprendizaje para adquirir nuevos conocimientos. Y, sobre ello, la psicología educativa ha jugado un papel muy importante. Gracias a ella se han hecho importantes avances y observaciones. La psicología educativa es una rama de la psicología que estudia los procesos de cambio surgidos en la persona como fruto de su relación con instituciones educativas formales o no. Al contrario de lo que sucede, por tanto, con la psicopedagogía, que se dedica al estudio del aprendizaje y enseñanza humana dentro de los centros educativos.


Como decíamos, la concentración es fundamental para que el niño pueda ir aprendiendo cada vez más y más cosas, pero también obteniendo información completamente necesaria para su desarrollo y formación. Por eso, que se concentre es algo básico. El no hacerlo viene principalmente motivado por la dependencia que se tiene del móvil. Este aparato electrónico ya casi forma parte de la mayoría de los niños en su día a día y están muy familiarizados con Internet y todo lo que esta plataforma conlleva. De hecho, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), “el 88,4% de los niños de 10 años usa ordenadores y el 88,8% usa Internet”. Además, añadían que “a partir de los trece años es cuando el uso del móvil se extiende”.


En cuanto a los teléfonos móviles, “alrededor del 25% de niños a los diez años lo usa, aunque no es hasta los once años aproximadamente cuando el porcentaje aumenta en exceso pasando al 45,2%; el 75% de los niños lo usa ya a los doce años y, cuando llegan a la edad de quince años, el porcentaje llega incluso al 94%”. Con ello, por tanto, se deduce que, desde los catorce años 9 de cada 10 niños disponen de un teléfono móvil y, por supuesto, tiene acceso a Internet. Todas y cada una de estas edades son difíciles en general, pero lo son sobre todo en casa y en el colegio, donde miran constantemente el teléfono móvil, algo que no les ayuda a concentrarse en la explicación de los profesores.


Quizás, una de las grandes soluciones sería seguir los pasos de nuestro país vecino. Francia ya comenzó a prohibir los teléfonos móviles y smartphones en clase. Una iniciativa que venía de parte de Emmanuel Macron, el actual presidente de Francia, motivada por las elevadas cifras en las que se aseguraba que más del 90% de los niños entre doce y diecisiete años tenía teléfono móvil y acudía con él al colegio. Además, desde este año 2018 la prohibición se quiere aplicar a las escuelas primarias e intermedias hasta los quince años, y no incluye el liceo, o instituto secundario, dejando un margen a cada establecimiento para regular la aplicación de la norma: dónde guardar los teléfonos (en taquillas o mochilas) o cómo castigar a quienes desobedezcan. Como excepción, se permitirá el uso de los teléfonos móviles para uso pedagógico.


Pero ¿por qué mi hijo no logra concentrarse?


En algunas ocasiones, la concentración puede verse mermada o bloqueada por completo debido a trastornos, enfermedades o conductas de diverso tipo. De hecho, existe un síndrome que bloquea específicamente la capacidad de atención-concentración, y que se conoce como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Este trastorno de carácter neurobiológico originado en la infancia implica un patrón de déficit de atención, hiperactividad e impulsividad y es, además, un trastorno crónico del desarrollo que, aunque diagnosticado en la infancia, podrá persistir en la edad adulta.


Dicho trastorno es mucho más frecuente en niños que en niñas, y suele acompañarse de problemas de lectura o aprendizaje, y aunque pueden llegar incluso a la edad adulta, en la mayoría de los casos se produce una mejoría gradual de la hiperactividad y del déficit de atención al crecer.


¿Existe alguna técnica para que mi hijo logre concentrarse?


Lo cierto es que no existe una única técnica como tal que pueda servir a vuestro hijo a concentrarse por completo en algo. Sin embargo, sí que existen una serie de consejos que pueden hacer que el pequeño se motive y logre concentrarse mucho mejor que antes.


1. Es importante que el niño descanse lo suficiente. El sueño es fundamental y por eso es necesario que duerma las horas adecuadas para poder afrontar mejor cada día. Si duerme y descansa bien se concentrará mucho mejor.


2. También es fundamental que siga escribiendo con papel y bolígrafo. No se puede obviar que esta práctica tan antigua ya la han olvidado incluso muchos adultos, pues tanto ellos como los niños se han acostumbrado a escribir por el móvil y en el ordenador, pero lo que no sabemos es que al escribir a mano el cerebro hará un esfuerzo mucho mayor para concentrarse.


3. ¿Sabe jugar al ajedrez? El ajedrez es un juego que exige una gran capacidad de concentración para analizar cada situación que se produce en el tablero, tomar decisiones acertadas y anticiparse a los movimientos del contrario, su rival. Una actividad perfecta, además, para desarrollar la habilidad para el razonamiento lógico y estratégico.


4. Finalmente, debéis encontrar el lugar adecuado para él o ella. Para evitar distracciones es importante que encuentre el lugar adecuado para estudiar. Se ha demostrado que el ruido ambiental afecta al rendimiento cuando se está realizando una tarea que requiere mucha concentración. Y, por ello, cuanto menos ruidoso sea el entorno, mayor capacidad para desarrollar las habilidades cognitivas.


No obstante, una de las cosas que hay que tener clara es que la atención durante la infancia y la adolescencia es más dispersa y, por ello, es fundamental ir habituando a los niños desde que son pequeños a adquirir la buena costumbre de atender, escuchar y pensar, pero también a estimularles con ciertas tareas sugerentes que puedan ir adaptándose a exigencias relacionadas con el aprendizaje y el estudio.

 


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Fuentes:

“Necesidades educativas especiales asociadas a problemas de atención y concentración”. Ministerio de Chile. http://especial.mineduc.cl/wp-content/uploads/sites/31/2016/08/GuiaAtencion.pdf

Blasco-Fontecilla. H; Gonzalez-Perez. M; Garcia-Lopez. R; Poza-Cano. B; Perez-Moreno. M. Rosario; De León-Martínez. V; Otero-Perez. Jose. “Eficacia del ajedrez en el tratamiento del trastorno por déficit de atención e hiperactividad: un estudio prospectivo abierto”. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1888989115000488

Fecha de actualización: 02-10-2018

Redacción: Ana Ruiz

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