Aprendiendo a hacer los deberes

Aprendiendo a hacer los deberes
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Aunque te parezca que aún es pronto para que tu niño empiece a tener deberes, cada vez es más común mandarles ciertas tareas sencillas desde pequeñitos para que vayan cogiendo el hábito de estudiar todas las tardes. Ayúdalo en todo lo posible para que no le cueste dedicar un rato al estudio
 

A partir de los 4-5 años es recomendable que tu hijo empiece a acostumbrarse a dedicar un ratito de la tarde a “hacer los deberes”. Como aún está aprendiendo a leer y escribir, estos deberes pueden ser simplemente sentarse a dibujar o escribir las letras y números aprendidos ese día en el cole. No hace falta que tenga grandes tareas que realizar, lo importante es que vaya cogiendo el hábito para cuando realmente tenga mucho que estudiar.

Si desde pequeño ve como algo normal dedicar todas las tardes un rato al estudio, le costará menos cuando tenga tareas reales y la hora de los deberes no tendrá que ser una lucha diaria.

Los deberes son una obligación, un compromiso del niño que le enseñará a administrarse y organizarse a sí mismo, haciéndole más responsable. Los deberes hacen que los niños desarrollen habilidades como la organización, la precisión, la disciplina y el compromiso.


¿Cuándo y cómo hacer los deberes?

La zona de estudio debe ser un lugar cómodo, tranquilo y bien iluminado. Si es en su habitación, evita que tenga una televisión o la consola con las que pueda distraerse.

Si no tiene deberes, que dedique el rato a leer un cuento, dibujar… cualquier tarea que le obligue a estar sentado todos los días al menos 15 minutos, más o menos a la misma hora para que se convierta en una rutina. Para que los niños puedan ir más relajados a la cama, lo mejor es reservar una media hora libre de deberes antes de dormir. Pueden hacer los deberes antes o después de merendar, para que luego haya también tiempo de jugar un rato.

La postura firme y convincente de los padres también es muy importante para llevar a cabo esta difícil tarea. Primero, siéntate con tu hijo y explícale qué esperas de él. Deja muy claro que lo primero es el compromiso y después la diversión. Al principio es difícil, pero con persistencia y mucho apoyo, los niños se adaptarán fácilmente a sus deberes y, poco a poco, aprenderán a administrar mejor su tiempo.

Si tienes más hijos, lo mejor es programar períodos de tiempo de estudios simultáneos. Así evitarás que ellos se distraigan entre sí, y reducirá tu nivel de supervisión.


Consejos para los padres

1- Es importante que los padres reconozcan el valor de los deberes y tengan paciencia para ayudar a sus hijos.

2- Nunca le restes importancia a sus deberes, aunque para ti sea algo tan nimio como colorear un dibujo.

3- Ayuda a tu hijo a que disponga de materiales como papel, lápices y pregúntale si necesita algo especial.

4- Establece un tiempo fijo cada día para los deberes.

5- Demuestra lo importante que es cumplir con ellos, pero de una forma positiva.

6- Cuando tu hijo esté haciendo los deberes, busca alguna tarea también para ti. Esto le ayudará a centrarse.

7- Si tu hijo te pide ayuda, oriéntalo para encontrar la respuesta, pero no le des todo hecho.

8- Mantén contacto con el profesor de tu hijo, así podrás saber cómo va en clase y qué tal se porta.

9- Si notas que está cansado, proponle un descanso de diez minutos. Eso le estimulará a volver con más concentración a los deberes.

10- Premia a tu hijo por su esfuerzo, dedicación y por el cumplimiento de sus deberes semanales, con un evento especial los fines de semana. Por ejemplo, ir al cine, al teatro, de excursión, etc. 

11- Busca siempre lo positivo y evita las críticas a tu hijo. Si el niño se siente frustrado e incapaz, su dificultad aumentará y perderá el interés de superarse. Los deberes se convertirán en una pesadilla.

12- Si tu hijo te pide que revises sus deberes, hazlo. Es una forma sencilla de demostrar que estás interesado en saber cómo marchan las cosas.

 

Mi hijo no quiere hacer los deberes

Mi hijo no quiere hacer los deberes

Es muy frecuente que los niños se nieguen a hacer las tareas del colegio, bien por costumbre o bien puntualmente, ya que después de todo el día de colegio y de actividades extraescolares, lo último que les apetece hacer al llegar a casa es hacer los deberes

 


Fuente:

Álava, Silvia (2016), Queremos que crezcan felices, Madrid, Actitud de Comunicación.

Redacción: Irene García

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