10 formas de decir “no" sin decir “no”

10 formas de decir “no
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Decir “no” a nuestros hijos cuando no queremos que hagan algo es la forma más rápida, pero no siempre es la más efectiva. Te mostramos otras maneras de prohibir algo sin tener que recurrir siempre a la misma palabra.

Seguro que estás harto de pasarte el día diciendo “no” a tus hijos, y ellos de oírte decir lo mismo una y otra vez. Se usa tanto esta palabra, que muchas veces pierde su significado y su valor y ya no se consigue el efecto que se busca con ella. Asimismo, cuanto más nos dicen “no” a algo, más ganas tenemos de hacerlo.


Y es que la palabra “no” produce cierto rechazo hacia la persona que nos lo dice sin parar, incluso nos hace sentir inferiores o nos crea desconfianza.


Nuestra mente traduce todos los mensajes que le llegan en imágenes, pero si pensamos “no quiero ver más la tele”, el cerebro se enfoca en “quiero ver más la tele”. Lo mismo les pasa a los niños cuando les decimos “no” a algo.


Por supuesto, no hay que eliminar esta palabra de nuestro vocabulario ya que muchas veces es la mejor pero, para no abusar de ella, te proponemos otras ideas para conseguir que el niño deje de hacer algo. Verás cómo resultan más efectivas la mayoría de las veces. Procura, además, que sean siempre frases cortas, sencillas, concisas y claras.


1- ¡No comas más patatas fritas!


A todos los niños les encantan los alimentos poco sanos, como bollos, chucherías, chips… Pero no debemos permitir que sean la base de la alimentación de nuestros hijos, sino solo algo que tomen de manera ocasional.


La mejor manera de evitar que los consuman es no teniéndolos en casa, pero si te gusta tener algo de esto para ocasiones especiales, en vez de decirle “no” cuanto te pida para merendar unos gusanitos, ofrécele una alternativa sana y dile que los gusanitos solo se pueden tomar en fiestas o cumpleaños ya que le pueden hacer daño al estómago si los toma a menudo. Por ejemplo: “Ya sé que te gustan mucho las patatas fritas, pero si comes muchas te pueden sentar mal”.


2- ¡No puedes seguir despierto! ¡A la cama!


Si tu hijo no quiere irse a dormir y le dices eso, seguro que ya no hay manera de moverlo del salón. En vez de eso, proponle una alternativa interesante en la cama para irle atrayendo hacia ella. Por ejemplo: “¿Quieres que te lea un cuento o que te cante una canción antes de dormir?”.


3- ¡No tires los juguetes al suelo!


Todos los niños pasan por una época en la que, en lugar de jugar con sus juguetes, se dedican a tirarlos al suelo o a darlos golpes. En lugar de decirle que no lo haga, prueba a enseñarle a usarlos correctamente, jugando con él. Probablemente es solo lo que busca.


4- ¡No pegues/muerdas!


Otro de los grandes problemas en la educación de nuestros hijos, conseguir que no peguen o muerdan. Una frase mejor es “Usamos las palabras, no las manos”. Además, debes separar a los niños que se están pegando y tratar de averiguar la causa ya que en niños pequeños pegar o morder es una manera de expresar una frustración o de llamar la atención. Tienes que enseñar a tu hijo a expresar sus sentimientos sin recurrir a las manos.


5- ¡No grites o no corras!


Cuando estéis en casa o en el parque y tu hijo no pare de hacer el gamberro y de portarse mal, busca una distracción o juego ya que está gritando o correteando sin parar porque se aburre. En vez de decirle “no”, proponle jugar a la pelota o al escondite inglés, etc. También puedes decirle que no se entiende bien a la gente cuando grita, que es mucho mejor usar un tono de voz normal.


6- Busca frases en positivo en lugar de en negativo


Por ejemplo, en vez de decirle “No interrumpas” o “No cortes esa flor”, piensa la frase en positivo: “Deja que termine esto y ahora te hago caso” o “Hay que tratar a las plantas y animales con respeto”.


7- Usar el humor como arma de distracción


A los niños lo que más les gusta es reírse, y si es con sus padres, mucho mejor. Cuando se esté portando mal y no seas capaz de lograr que te haga caso, en lugar de gritar más y más, distráele con un truco, broma, chiste, mueca graciosa… y, una vez más tranquilos los dos, dile lo que quieres que haga y por qué con voz calmada. Verás como lo hace al momento.


8- ¡No cojas el mando de la tele!


Los niños tienen obsesión por los mandos y los teléfonos. Pero si le dices que no lo coja, probablemente despiertes su deseo de tenerlo más tiempo aún. Y es que a los niños les cuesta mucho menos cambiar un comportamiento que pararlo. Por eso, en lugar de decirle que no coja algo, dale un juguete a cambio.


9- ¡No sigas haciendo eso o romperás algo!


Los niños no suelen entender que todos los actos tienen consecuencias. Si ves que está haciendo algo que va a acabar motivando que un objeto se rompa o estropee, quítaselo y explícale por qué y qué puede pasar si continúa tratándolo de ese modo. Es importante que entienda las consecuencias y las interiorice para que no vuelva a hacerlo o, en cuanto te des la vuelta, volverá a las andadas.


10- ¡Para! ¡Peligro!


La palabra “no” muchas veces es insuficiente para reflejar que alguna acción es muy peligrosa. Si ves que a va a meter los dedos en el enchufe o a tocar la plancha, no basta con que grites “no”, hazle entender con una palabra más clara lo que va a pasar si no se detiene a tiempo.


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