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¿Por qué mi niño no duerme la siesta?

¿Por qué mi niño no duerme la siesta?

La siesta es muy recomendable, tanto para los niños como para los adultos, ya que ayuda a aguantar la jornada, a recuperar las fuerzas perdidas y a estar menos irritable y cansados al final del día. Si no consigues que tu hijo duerma después de comer, planifica una rutina que te lo ponga más fácil.

 

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Indice

 

¿Es necesaria la siesta?

Con 3 años, los niños son pequeños terremotos que no paran quietos un segundo. Quieren experimentar y verlo todo. Cualquier cosa les llama la atención. Para que esta curiosidad se pueda satisfacer, necesitan una gran cantidad de energía que básicamente obtienen mediante una alimentación equilibrada y un buen descanso. De ahí la importancia de la siesta.

Desgraciadamente, a partir de esta edad se empieza a suprimir este descanso por razones escolares, al menos los días laborales. Es una pena, porque numerosas investigaciones han demostrado que la necesidad de descansar entre las 13 y las 16 horas persiste toda la vida. A cualquier padre le resultará fácil comprobar que cuando no duermen la siesta, llegan a casa irritados y agotados. Y lo que es peor, se quedará dormido antes de cenar, y luego se despertará en mitad de la noche, alterando su ritmo de sueño.

Tampoco es bueno que duerma más de lo necesario. Más de una hora de siesta también puede ocasionar dificultad para conciliar el sueño por la noche. Por eso, si pasa de este tiempo hay que despertarlo con tacto, evitando que se levante llorón.

De todas formas, si no consigues que duerma siesta no te preocupes, mientras descanse suficiente de noche y durante el día esté activo y feliz, no pasa nada si no se echa una cabezadita después de comer.

Pero si se levanta con dolor de cabeza muchos días, le cuesta despertarse para ir al cole, está soñoliento e irritable y se queda dormido cuando no le toca, debes lograr que la siesta se convierta en un hábito porque éstos son síntomas de que no descansa lo suficiente.  

¿Y si el bebé no quiere dormir?

Muchas veces es una tarea imposible lograr que duerma, sobre todo si tiene hermanos mayores que ya no se echan la siesta; lo que le apetece es jugar. Lo más importante para lograrlo es establecer una rutina, ya que los niños son muy rítmicos. Hay que respetar un horario.

- Procura que la siesta no sea demasiado tarde para no interferir con el sueño nocturno. Lo mejor es al poco de comer, en torno a las 15 de la tarde. Además, en ese momento resultará más sencillo, ya que la comida da sopor.

- Organiza las actividades de la tarde de manera que ninguna interrumpa la siesta. Planifícalas antes o después.

- Utiliza elementos que el niño relacione con el sueño, como un peluche, leer un cuento… El niño asocia estas rutinas con irse a dormir y le entran ganas de echarse un ratito.

- No le pongas el pijama ni dejes la habitación a oscuras o le digas “¡Venga, a dormir la siesta!”, puede rebelarse ante la idea.

- Si no consigues de ninguna manera que se duerma, puede quedarse en la cama entretenido con un cuento o juguete. Basta con que vaya asociando ese rato con tiempo de descanso.

- No te enzarces en una lucha sin cuartel con él. De esta manera sólo lograrás que le coja aún más aversión a la hora de la siesta.
 

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Fuente:

Blog EnFamilia de la AEP: "Sueño entre los 2 y los 5 años", https://enfamilia.aeped.es/vida-sana/sueno-entre-2-5-anos

Fecha de actualización: 22-02-2020

Redacción: Irene García

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