Los beneficios de comer en familia

Los beneficios de comer en familia
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Compartir las horas de las comidas con los más pequeños puede influir en su comportamiento, inculcándole unos buenos hábitos alimenticios, lo que conlleva una menor probabilidad de padecer obesidad, un mejor comportamiento en la escuela y una mayor seguridad en sí mismos. Además, está demostrado que los niños aprenden la mayor parte de su vocabulario mientras comen, por lo que compartir este momento en familia puede repercutir en que tengan una mayor fluidez verbal

Según diferentes estudiosla mitad de las palabras que aprenden los niños las escuchan en la mesa. Cada dos mil nuevas palabras que un niño agrega a su vocabulario, mil las escuchó por primera vez compartiendo la mesa familiar.

 

Pero además compartir las comidas de forma habitual tiene otras ventajas. Entre otras, promueve la autoestima y el bienestar debido a las conexiones emocionales que se forjan con el transcurso del tiempo. A la hora de comer, la gente se llama por el sobrenombre, se hacen chistes y comentarios intimistas que consolidan el vínculo familiar. Con el paso del tiempo, estas interacciones repetitivas crean un sentido de pertenencia personal y una identidad de grupo.

 

La calidad de la dieta mejora al comer en familia. Los niños que comen con sus padres consumen más verduras y frutas, ingieren menos alimentos fritos, grasas saturadas y grasas trans que los niños que nunca comparten mesa familiar.

 

Los niños aprenden por imitación de sus padres y de otros miembros de la familia, en consecuencia, el modo en que los progenitores interactúan con los alimentos, los preparan, cocinan e ingieren, les brinda una orientación para su vida en el futuro.
 

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¿Cómo lograr que se siente a la mesa?

 

- Intentad respetar unos horarios más o menos fijos para crear un hábito.

 

- Pídele que te ayude a poner la mesa o en la elaboración de algún plato. Se sentirá implicado y estos sucesos le anunciarán que la hora de comer se acerca.

 

- El momento de la comida o la cena debe ser una oportunidad para el diálogo, la conversación y la relación afectiva entre los miembros de la familia. Propicia momentos agradables que favorezcan la charla. Apaga la televisión y aparta los juegos para otro momento.

 

- Del mismo modo procurad no llegar cansados o enfadados a la comida. Si no hay buen ambiente el niño difícilmente querrá participar.

 

- Asígnale un sitio en la mesa y un servilletero sólo para él, si tiene motivos infantiles o de su personaje de dibujos preferido mucho mejor.

 

- Aunque conviene toamarse un tiempo para comer y masticar tranquilamente, tampoco dilates las comidas en exceso o el niño se cansará.

 

- En el transcurso de la comida, háblale de lo que estáis comiendo, explícale qué es, por qué es saludable…

 

- Si tiene hermanos mayores, será más sencillo que se siente junto a todos en la mesa, ya que querrá imitarle.

 

- No le exijas muchas normas en la comida desde el primer momento. Las reglas tienen que ser secuenciadas y priorizadas: primero que coma; después ya puedes introducir normas como utilizar la cuchara, no meter las manos en la comida, sentarse correctamente, no ensuciar la mesa, cerrar la boca, recoger su plato...


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Fuentes:

Estivill, Eduard (2008), ¡A comer! El Método Estivill para enseñar a comer a los niños, Ed. Ploaza y Janés.

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