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Cuentos graciosos para niños

Cuentos graciosos para niños

Los cuentos pueden enseñar muchos valores y moralejas diferentes, pero también, y sobre todo, entretener y divertir. Esos cuentos que te presentamos son algunos de los muchos que tenemos en nuestra sección de cuentos para niños. ¡No te la pierdas!

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1- El elefante Trombón y los traviesos ratoncitos


Elefante Trombón tenía el jardín más bonito de todo el pueblo. Cada día regaba las flores usando su enorme trompa.


- ¡Bien! –decía a su amigo el perrito Perry-, así me ahorro la mangueras, ¿ves?


Un día, Trombón, cansado de cuidar su jardín, entró en su casa para leer un libro de cuentos que le gustaba mucho. De repente vio con espanto como unos ratones se comían sus libros.


- ¡Fuera de aquí! –les gritó a los ratoncitos-¡Ahora no podré leer mi libro de cuentos!


Trombón, cansado de que los ratones se comieran todos sus libros, los atrapó y los ató a un enorme cohete rojo.


2- El secreto del arcoíris


Como cada día, Pablo llegó del colegio, soltó su mochila y caminó hacia su habitación.


A Pablo le encantaba jugar, dibujar, disfrazarse con cualquier cosa e inventarse historias de niños de 6 años. Su cuarto era su castillo y allí pasaba el mayor tiempo posible.

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Pero nunca le duraba demasiado la tranquilidad: "PAAAAAAAAAAAAABLO". Era su padre, José, y por el tono de voz parecía enfadado. Pablo corrió por el pasillo y tropezó con la mochila.


  -¿Ves?, ¿qué te he dicho de dejar todo tirado? Recoge ahora mismo tu mochila y ponla en su sitio – dijo malhumorado.


Tenía la merienda en la mesa, los deberes preparados, sonaba el agua en la bañera y su madre ya preparaba la cena. Su vida era un poco estresante, no entendía por qué todo el mundo le daba órdenes y planificaba su vida: "no hagas esto, no hagas lo otro...".


3- Una vida de oso


Esta es la historia de una osa con dos pequeños ositos. Vivian en un bosque verde donde el canto de los pajaritos era su diario despertar, donde su desayuno era la miel, tan dulce como los besos de mamá.


Pero no todo era bello como el arco iris, porque dos ojos, dos orejas y un hocico, no eran suficientes; el peligro siempre estaba cerca ya que había un cazador que no soportaba verlos felices.


Mamá osa trabajaba mucho para buscar comida y dársela a sus ositos, por lo tanto, tenía poco tiempo para jugar con ellos, llegaba cansada; pero jamás dejaba de reír, de mostrarle que siempre estaba feliz de estar junto a ellos. Un día, uno de los ositos, el más grande, preguntó:


 - ¿Por qué el cazador no nos deja ser feliz? ¿Para qué nos quiere atrapar? ¿No tiene amigos con quien jugar?


El más chiquitín, agregó:


- Quizás su mamá no le regala juguetes o no tiene un perro para jugar.

- ¡Bueno, pequeñitos! - dijo mamá osa. No os preocupéis, mientras mamá esté, nada les pasará. Pero... creo que tenéis razón, al cazador le falta amigos.


4- El jabato Garabato


El jabato garabato

Que no paraba ni un rato,

Era un cachorro travieso

Con un rabito muy tieso

Una mañana temprano

Que su madre fue al mercado,

Él prometió que esperaba

Hasta que ella regresara

Más por hacerse el valiente

A su promesa hizo frente

Nada malo va a pasarme

Por salir a desfogarme,

Muy pronto estaré de vuelta

Y nadie se dará cuenta


5- El pirata Alpargata


Había una vez, hace mucho tiempo, un barco que navegaba por los mares de sur. Era un galeón pirata y al mando estaba el Capitán Alpargata.


El Pirata Alpargata era un jefe pirata como todos los demás. Tenía un garfio en una mano, un parche en un ojo y una pata de palo, y es que era un poco despistado este pirata y todo lo perdía. Una tarde, mientras asaltaba un barco enemigo, entre el enorme lío de gente, perdió una pierna y nunca la volvió a encontrar y en su lugar tuvo que ponerse una de madera como hacían todos los piratas. Y lo mismo le ocurrió con la mano y con el ojo. Pero para colmo de sus desdichas en el pie que aún conservaba el pirata Alpargata tenía un juanete, que le hacía ver las estrellas cada vez que se calzaba sus lustrosas botas de pirata, por lo que nuestro amigo sólo podía usar alpargatas, mejor dicho, alpargata. Y es por eso que era conocido en el mundo entero como el Pirata Alpargata.


6- Pedro cuenta chistes


Pedro se pasaba el día jugando y contando chistes. Su madre muchas veces se preocupaba porque no le veía estudiar, pero la verdad es que Pedro siempre sacaba buenas notas. Es que nada más llegar del colegio hacía todos sus deberes para que le diera tiempo de jugar.


Pero el último día que Pedro fue al colegio su profesora se enfadó mucho porque algo dijo Pedro que sus compañeros no paraban de reír, y no la hacían caso.


- ¿Qué pasa aquí? - preguntó la profesora y un alumno contestó:

- ¡Pedro ya no pronuncia bien la “R”! Pregúntale cómo se llama.

- A ver hijo, ¿cómo te llamas?

- Me llamo ¡PEDO! - contestó Pedro.

- ¡Peeedoooooo! Digo ¡Pedro! - y los alumnos se partían de risa.


Fecha de actualización: 16-02-2018

Redacción: Irene García

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