¿Cómo cuidar a un niño con sarampión?

¿Cómo cuidar a un niño con sarampión?
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Esta enfermedad está afectando cada vez a más niños y niñas a causa de la disminución de la administración de las vacunas. Este padecimiento se puede prevenir completamente, pero estar adecuadamente informados es básico para conocer los riesgos y las consecuencias de sufrir esta enfermedad contagiosa.

 

El sarampión es una afección infantil producida por un virus que puede ser muy grave para los pequeños, incluso, pudiendo causar la muerte en el peor de los casos. Los síntomas de esta afección surgen entre 8 y 12 días después de haber sido contagiado por el virus y, por lo general, son los siguientes:

 

-Tos seca.

-Subida de la fiebre.

-Resfrío.

-Obstrucción nasal.

-Ojos inflamados debido a la conjuntivitis.

-Molestias a la luz.

-Hinchazón de los párpados.

-Dolor y molestia de garganta.

-Malestar generalizado.

-Aparición de un sarpullido formado por unas manchas planas y grandes que se unen entre sí y se va extendiendo por todo el cuerpo comenzando por la cara.

-Pequeñas manchas de color rojo intenso con un punto blanco en su centro, conocidas como manchas Koplik, que aparecen dentro de la boca y por la cara interna de las mejillas.

 

Esta enfermedad vírica se transmite a través de las partículas que se expulsan procedentes de la boca, la nariz y la faringe de las personas contagiadas. Es un trastorno bastante duro y no existe un tratamiento específico para combatirlo, lo normal es que las personas infectadas se recuperen por completo en unas 2 o 3 semanas.

 

Es un padecimiento completamente prevenible mediante la vacunación. Además, los pacientes que tengan otros problemas como malnutrición o inmunodeficiencia son más propensos a padecer complicaciones derivadas de esta enfermedad, tales como sufrir ceguera, diarrea intensa, neumonía, infecciones de oído o encefalitis.

 

Aunque parezca que es una de esas enfermedades que se controlaron hace muchos años y que ya no son un problema esto no es así. La decisión de algunos padres y madres a la hora de no vacunar a sus hijos ha causado un aumento del brote en Europa. En el caso de España la Organización Mundial de la Salud (OMS) notificó la victoria contra este padecimiento en el año 2017, cuando se consideró eliminada del país.

 

Esta infección concurre en varias etapas desde que se contagia a la persona hasta que esta se recupera del todo.

Etapa 1: infección e incubación. Entre los 10 y 14 días tras haber sido infectado por el virus este se incuba y se fortalece sin síntomas aparentes.

Etapa 2: signos y síntomas específicos. Comienza con una subida de la fiebre acompañada de tos, dolor de garganta, resfrío y conjuntivitis. Esto suele durar entre 2 o 3 días.

Etapa 3: enfermedad aguda y erupción cutánea. Surgen las manchas rojas y con relieve a lo largo del cuerpo empezando por el rostro y, a continuación, se irá esparciendo por los brazos, el torso, los muslos, las piernas y los pies. La fiebre en esta etapa es más elevada pudiendo llegar a los 40º. Las manchas en la piel desaparecen de manera progresiva como mismo surgieron, primero se van de la cara y, finalmente, de los muslos, piernas y pies.

Etapa 4: periodo de contagio. La fase donde más probabilidad de contagiar a otras personas existe dura unos 8 días, 4 días antes de que aparezca el sarpullido y los 4 días siguientes a su aparición.

 

Los factores que aumentan las probabilidades de padecer esta infección son no estar vacunado, viajar a diferentes países en desarrollo donde la enfermedad no está erradicada y es más frecuente y padecer deficiencia de vitamina A, lo cual puede conducir a tener más complicaciones.

 

En el caso de que algún miembro de la unidad familiar haya sido contagiado hay que tomar una serie de medidas de prevención para el resto de la familia. Hay que asegurarse que las personas mayores estén completamente vacunadas, sobre todo las nacidas antes de los años 60, así como aquellos niños que no están en edad todavía para que se les administre la vacuna, la cual suele darse entre los 12 y los 15 meses. Por otro lado, el aislamiento se convierte en algo necesario debido al alto nivel de contagio de esta infección.

 

Como ya se ha mencionado no existe un tratamiento concreto para combatir el sarampión. En los casos comunes los esfuerzos se centran en tratar los síntomas desde casa. Se suelen administrar antitérmicos para controlar la fiebre, hacer uso de luz tenue y lavar con frecuencia los ojos, además de beber mucha agua para no sufrir deshidratación. Aun así, lo más importante es la vacunación de los más pequeños para evitar que sufran esta enfermedad. Asimismo, la vacuna del sarampión se administra junto con la de la rubeola y las paperas, comúnmente es llamada la vacuna “triple vírica”.

 


Fuentes:

Asociación Española de Pediatría

https://enfamilia.aeped.es/temas-salud/sarampion

Clínica Mayo

https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/measles/symptoms-causes/syc-20374857

Redacción: Ana Ruiz

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