Recetas infantiles sanas para el verano

Recetas infantiles sanas para el verano
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Los niños tienen que hacer cinco comidas al día, y lo que ingieran a media mañana y en la merienda es tan importante como el resto de tomas. Olvídate de la bollería y de las chucherías y opta por alimentos sanos, nutritivos y refrescantes

Helados

 

Los helados son una fuente importante de calcio, y por lo tanto un alimento muy recomendable para los niños y las embarazadas, que necesitan un extra de este mineral. Las proteínas presentes en los helados de base láctea poseen un alto valor biológico y nutricional, puesto que contienen todos los aminoácidos esenciales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. De hecho, su aporte de proteínas es equiparable al de la leche y su consumo cubriría entre un 5 y un 10% de las necesidades proteicas diarias.

 

Los helados también contienen vitaminas del tipo A y B, y otros minerales aparte del calcio, como el fósforo, el magnesio y el potasio. Además, si se incluyen ingredientes como las frutas, el cacao o los frutos secos, el helado se enriquece de otros nutrientes, con lo que se convierte en un alimento muy completo.

 

Según un equipo investigador de la Universidad Complutense de Madrid, tres helados a la semana puede ser suficiente para mejorar una dieta inadecuada. Al realizar el estudio los expertos evidenciaron un consumo muy bajo de helados entre la población escolar (sólo un 15,4% manifestaron consumir helados habitualmente) por lo que se plantearon la posibilidad de aumentar la presencia de este alimento en la dieta de los niños, añadiendo 3 helados por semana en el menú de aquellos que no los consumían.

 

El experimento dio un resultado positivo. Así, al incluir tres helados semanales se observaba, además de una mejora global del perfil nutricional, un aumento notable de las cantidades de riboflavina (vitamina B2), vitamina B12, vitamina A y especialmente de calcio, cuyo aporte, gracias a las tres raciones semanales, se situaba en el 102,7% de lo recomendado.

 

Esto es así también gracias a que los helados son cada vez más sanos. El informe I+D del helado y su influencia en el bienestar muestra que los helados han disminuido su contenido graso aproximadamente en un 30%, reduciendo también sus calorías; además, las grasas de los helados que se elaboran hoy en día también se han mejorado.

 

Y, por supuesto, los helados caseros siempre son los más sanos. Aunque te parezca difícil, lo cierto es que hacer helado es muy fácil. Solo necesitas leche, azúcar y huevos, además del potenciador de sabor que desees: chocolates, frutos secos, frutas, yogur… Las frutas más adecuadas para los helados son las de aroma y sabor acusado como las naranjas, limones, manzanas verdes, fresas, moras, frambuesas, piña, melocotones, albaricoques… y, por supuesto, siempre son más sanas que otros potenciadores.

 

Para prepararlo, primero tienes que hacer la crema base, que es una crema inglesa. Pon en un cazo la leche con dos terceras partes de azúcar, añade el sabor deseado (la fresa, naranja, etc.) y lleva a ebullición a fuego medio. Mientras tanto bate las yemas con el resto del azúcar hasta que blanqueen.

 

Cuando la leche empiece a hervir, viértela sobre las yemas, mezcla bien con las varillas y vuelve a verter la mezcla en el cazo. Cuece unos minutos a fuego lento mientras remueves con una cuchara de madera; cuando haya espesado un poco y veas que al pasar el dedo por la parte posterior de la cuchara queda rastro, retira la crema del fuego.

 

Vierte la crema en un cuenco a través de un colador y pósala sobre un cuenco más grande lleno de cubitos de hielo para acelerar el proceso de enfriado. Introduce la crema en el congelador. Después, retira cada media hora el helado para moverlo y evitar la cristalización.

 

Para apreciar mejor el sabor del helado, debemos sacarlo del congelador unos minutos antes de llevarlo a la mesa o pasarlo a la nevera entre 10 y 15 minutos antes de tomarlo.

 

Fruta

 

Las frutas son alimentos que ofrecen muchas ventajas para los niños: tienen un alto contenido de agua, estimulan el funcionamiento de los riñones, la mayoría contiene fibra –que estimula el tráfico intestinal- y es una forma deliciosa de refrescarse con bajas calorías y muchas vitaminas. Además, son fáciles de comer, pueden prepararse de diversas maneras, tienen un sabor dulzón agradable y pueden encontrarse todo el año.

 

En alguna de ellas, destaca el contenido en vitamina C (sobre todo en los cítricos, las frutas tropicales, melón, fresas y grosellas) y en provitamina A (en albaricoques, cerezas, melón y melocotón), ambas de acción antioxidante.

 

En las frutas abunda el potasio (necesario para la transmisión del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, contribuye al equilibrio de agua dentro y fuera de la célula) y también aportan magnesio (relacionado con el funcionamiento del intestino, nervios y músculos, forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y la resistencia a enfermedades degenerativas y posee un suave efecto laxante).


 

Algunas ideas divertidas…

 

A muchos niños no les gusta la fruta o les resulta aburrida y pesada de comer. Por eso, antes de ceder a sus caprichos y darle todos los días un bollo, prueba a presentarle las frutas de diversas maneras:

 

- Barquillo con fruta: Compra barquillos con forma de cono (como los de los helados) y llénalos de pequeños trozos de frutas: fresas, plátano, melocotón…

 

- Gelatina de fruta: La receta es muy sencilla: pon a calentar zumo de naranja con jugo de piña en almíbar, zumo de limón y azúcar. Cuando empiece a hervir incorpora la gelatina en polvo y remueve durante dos minutos. Deja que se enfríe un poco. Corta toda la fruta en trozos pequeños y extiéndela en un molde hasta que quede lleno. Vierte el líquido para que lo cubra y pon a enfriar al frigorífico durante 30 minutos.

 

- Batidos: Mezcla en la batidora las frutas que desees con leche. Puedes también servirlos muy fríos.

 

Cereales

 

Aproximadamente el 50% de la energía diaria que necesitamos debe proceder de alimentos ricos en hidratos de carbono, el combustible que requiere nuestro cuerpo. Y los cereales son una fuente importante de hidratos de carbono. Además de proporcionar energía, los hidratos de carbono contribuyen también al mantenimiento de la actividad muscular, e influyen en la temperatura corporal, en la tensión arterial y en el buen funcionamiento del intestino.

 

También es fuente de vitaminas. Aporta vitaminas hidrosolubles del grupo B, en concreto, vitamina B1 o tiamina, vitamina B2 o riboflavina, vitamina B3 o niacina, vitamina B6 o piridoxina y vitamina B9 o ácido fólico.

 

Además, contiene numerosos minerales como fósforo, magnesio, calcio y potasio necesarios para que nuestro organismo desarrolle correctamente diversas funciones fundamentales.

 

Si vais a la playa, por ejemplo, puedes hacer una mezcla de cereales: copos de avena, arroz inflado, trigo, maíz, etc. y añadirle frutos secos (nueces, almendras, avellanas...) y frutas desecadas o deshidratadas (pasas, manzana, plátano, coco, fresas, etc.). Después, los pones en una cubitera como si fueran palomitas, ¡veras como le gusta a tu hijo a la vez le da la energía necesaria para un día de playa!

 

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Fuente:

Parellada, Ada (2007), ¡Es fácil que coman de todo!, Barcelona, Sigma.

Fecha de actualización: 09-08-2010

Redacción: Irene García

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