Teratogénesis: La prevención, la clave contra las malformaciones

Teratogénesis: La prevención, la clave contra las malformaciones
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Actualmente, el control de los trastornos que puede presentar un recién nacido es muy eficaz, siempre y cuando inicie de forma inmediata. Sin embargo, las malformaciones congénitas ocurren muchos meses antes del nacimiento, algunas incluso antes de que la futura madre sepa o sospeche que esta embarazada.

La embriología es la rama de la biología que se encarga de estudiar el proceso de formación de los seres vivos, abarcando el estudio de la formación celular de los tejidos, órganos y en sí de todo el organismo. La formación y desarrollo de un embrión es conocido como embriogénesis. Se trata de una disciplina ligada a la anatomía e histología.


El desarrollo de un embrión se inicia con la fecundación, que origina la formación de un cigoto generado por la unión del óvulo y el espermatozoide. Cuando finaliza el proceso embrionario, durante el cual se generan todas las principales estructuras y órganos del ser humano, el embrión se convierte en lo que se conoce con el nombre de feto.

Durante el proceso embrionario y fetal, pueden existir diferentes factores que pueden alterar el desarrollo normal, provocando alteraciones congénitas como abraquia (ausencia de brazos). 

 

¿Qué es la teratología?



La teratología es la división de la embriología y la anatomía patológica que trata del desarrollo anormal, principalmente de las alteraciones congénitas.

Desde los años treinta hasta la fecha, la morbilidad y la mortalidad perinatal ha descendido considerablemente especialmente en los países desarrollados. La disminución es el resultado de diferentes factores, entre otros, el desarrollo de un mejor conocimiento de los cuidados prenatales y perinatales, así como la disposición de mejores técnicas de diagnóstico y mejores opciones de tratamiento para el recién nacido. Actualmente, el manejo de los trastornos que puede presentar un recién nacido es muy eficaz, siempre y cuando inicie de forma inmediata. Sin embargo, las malformaciones congénitas ocurren muchos meses antes del nacimiento, algunas incluso antes de que la futura madre sepa o sospeche que esta embarazada.


La importancia de la prevención

Internet para niños

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Los riesgos de la Red son numerosos y preocupan a la mayoría de los padres. Sin embargo, prohibir a nuestros hijos el acceso a Internet y criminalizar su uso no es la solución. Internet es una poderosa herramienta de información y comunicación que los niños tienen que aprender a manejar. La prevención, la protección y la seguridad son fundamentales para evitar estos peligros


Una vez iniciada una alteración en el desarrollo, los procesos son irreversibles y ello implica consecuentemente el que no podamos disminuir el índice de malformaciones, por lo que debemos enfocar todos nuestros esfuerzos a la prevención, la cual se puede realizar de varias maneras.

En primer lugar, es preciso conocer el desarrollo normal y los mecanismos que alterados conducen a un desarrollo anormal. El control prenatal periódico vigilará el desarrollo normal del embrión y el feto, por lo que es de fundamental importancia mantenerlo de modo constante.

En segundo lugar, es necesario identificar e individualizar los agentes y condiciones de exposición que pueden ser teratógenos para la futura mamá. Llevar a cabo estas dos medidas facilitará estructurar las medidas preventivas y terapéuticas que aplicadas a la madre sean capaces de disminuir el índice de malformaciones.

En la actualidad existen algunas medidas establecidas para la prevención de las malformaciones congénitas más comunes y dentro de ellas se encuentran:

-  La vacunación contra la rubéola en las jóvenes adolescentes prácticamente ha erradicado esta enfermedad, una causa infecciosa frecuente de malformación congénita.

-  Una dieta equilibrada, así como el aporte de ácido fólico, ha disminuido la aparición de defectos de tubo neural.

-  Embriólogos, epidemiólogos y médicos han podido detectar agentes físicos, químicos, ambientales y farmacológicos que son teratogénicos en el ser humano, lo que permite limitar al máximo la exposición a ellos.

Por ello, aunque la vigilancia epidemiológica y el screening preclínico son factores básicos en la lucha contra esta patología, no es menos cierto que sólo lograremos avances cuando descubramos los principios básicos que controlan el desarrollo normal y los mecanismos que utilizan los agentes exógenos para perturbarlos.


Principios básicos de la teratología


En la actualidad, se llevan a cabo diferentes estudios de laboratorio en animales, que buscan determinar el comportamiento de diferentes factores en el desarrollo embrionario. Dentro de los principios básicos de la teratología publicados por Wilson en el tratado clásico Environment and Birth Defects se encuentran:

Primeramente, "la susceptibilidad a un agente teratógeno depende del genotipo del embrión y de la manera en que éste interacciona con los factores ambientales". Al estudiarse sustancias teratógenas similares en diferentes especies, se ha identificado que hay diferencias entre ellas. Esto depende de las características genéticas de la especie y el metabolismo de la sustancia estudiada.

El segundo principio menciona que "la susceptibilidad de los agentes teratógenos varia con el estadio del desarrollo y el tiempo de exposición a ellos". Es conocido que cada órgano o estructura tiene un periodo de formación genética crítico, lo cual puede determinar que éste sea alterado por la acción de un agente teratógeno. Los periodos críticos del desarrollo de un órgano son aquellos en los que un teratógeno provoca las denominadas malformaciones congénitas o anomalías mayores mientras que la actuación fuera de ellos daría lugar a las anomalías menores. A mayor tiempo de exposición con la sustancia agresora mayor riesgo de generarse alteraciones.

El tercer principio puede ser enunciado como sigue "los agentes teratógenos actúan en puntos específicos (mecanismo) de las células y tejidos en desarrollo y provocan una embriogénesis anormal (patogenia)". El termino mecanismo debe considerarse como la causa más precoz capaz de producir el inicio de una serie de procesos que pueden conducir a una malformación.

El cuarto principio enuncia que "las manifestaciones finales de una embriogénesis anormal pueden ser: muerte, malformación, crecimiento retardado y desórdenes funcionales".

El último principio básico de la teratología es "La vía de acceso de los factores ambientales a los tejidos en desarrollo depende de la naturaleza del factor". Básicamente, sólo hay dos rutas de acceso por las que los factores ambientales pueden llegar al embrión: directamente atravesando el cuerpo de la madre, o bien indirectamente transmitiéndose a través de él.

El médico debe tener el conocimiento mínimo de una serie de agentes teratógenos tanto infecciosos, como químicos y físicos para el hombre, y debe identificar oportuna y certeramente los factores de riesgo, así como la correcta evolución del embarazo y la realización de las pruebas de detección aplicando siempre las medidas necesarias disponibles para la prevención de estos trastornos.
 


Fuente:

Wilson, Environment and Birth Defects

Redacción: Lola García-Amado

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