Técnica ICSI... ¿es mejor que la FIV convencional?

Técnica ICSI... ¿es mejor que la FIV convencional?
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¿Es conveniente usar tanto esta técnica? Recientes estudios muestran que, mal empleada, puede perjudicar a la hora de lograr un embarazo.

La revista Human Reproduction publica este mes un editorial, firmada por Hans Evers (editor de la revista), en el que comenta el análisis publicado sobre las estadísticas mundiales de tratamientos de reproducción asistida en los años 2008, 2009 y 2010. Esta recolección ingente de datos y su validación llevada a cabo por Silke Dier y sus colaboradores es digna de admiración, y constituye una fuente de información muy útil para los profesionales de la reproducción asistida y por ende, para los pacientes de dichos tratamientos.

 

En los 3 años que cubre el informe, se han comenzado casi 4,5 millones de ciclos de tratamientos de reproducción asistida (TRA) en los 61 países que aportaron datos. Estos tratamientos resultaron en más de 1 millón de bebés nacidos (tasa de nacimiento por ciclo iniciado del 25.7%). Aparte de dar ideas numéricas, el informe proporciona datos de referencia para los procedimientos de TRA. Uno de los datos resulta preocupante: a pesar de que se ha demostrado una y otra vez que la FIV (convencional) da mejores resultados que la ICSI en parejas con esterilidad sin factor masculino, realizamos demasiado ICSI.

Tu alimentación durante la lactancia

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Es incuestionable que la alimentación con leche materna durante los primeros seis meses de vida es la mejor solución para el bebé y así lo recomiendan médicos y autoridades. Además de contener la proporción precisa de nutrientes y agua que necesita el bebé, la leche materna aporta múltiples beneficios al niño. Los anticuerpos de la leche le protegerán contra infecciones comunes y alergias durante los primeros meses de vida

 

La ICSI o microinyección de un espermatozoide en cada ovocito, es una de las técnicas de inseminación utilizada para conseguir embriones en un tratamiento de Fecundación in vitro. Está indicada en parejas con esterilidad donde se ha diagnosticado un factor masculino, es decir, cuando la cantidad, movimiento o calidad de los espermatozoides es baja. La FIV (convencional), por el contrario, deja que los espermatozoides penetren de forma espontánea en los ovocitos para conseguir embriones, y precisa, por lo tanto, que la muestra de semen utilizada cumpla con unos parámetros adecuados de número y movilidad espermática.

 

El análisis global de los datos del 2008 al 2010 muestra que de promedio se realizan dos veces más ciclos de ICSI que de FIV. La incidencia de la infertilidad masculina severa no puede explicar esta discrepancia. Hans Evers, intrigado por este hallazgo, analiza las diferencias geográficas en la aplicación de ICSI y encuentra resultados sorprendentes. En Asia la ICSI se lleva a cabo 'sólo' 1.4 veces más que la FIV, en América del Norte 2.7 veces más, en América del sur 6 veces más y en el Medio Oriente 60 (sí, sesenta) veces más. En Europa, las cifras varían desde valores bajos como en los países nórdicos, donde se hacen 0.8 a 1.1 veces más ICSI que FIV, a paises como España, donde se hace 9 veces más ICSI que FIV, y al exceso en Polonia donde realizan 25 veces más ICSI que FIV. 
 

Hans Evers argumenta que el uso de ICSI en pacientes donde no es necesario no es inocuo, es decir, no sigue el principio de que si el paciente va a mejorar sin tratamiento también mejorará con tratamiento, ya que el ICSI puede perjudicar las posibilidades de la pareja. En los tres años objeto de examen, Evers calcula que el uso de ICSI en indicaciones no adecuadas ha podido impedir que al menos 25.000 parejas consiguieran un embarazo.

 

Dra. Sylvia Fernández-Shaw Zulueta,  Directora de URH García del Real

Foto: Diseñado por Photoduet - Freepik.com


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