¿Qué son los bebés a la carta?

¿Qué son los bebés a la carta?
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Bebés diseñados a gusto del consumidor, es decir, que los padres puedan elegir el color de ojos, el sexo o el color de pelo. Ético o no, lo cierto es que es una realidad que algunas clínicas de fertilidad estadounidenses han empezado a ofrecer a sus clientes, afirmando que será posible en poco tiempo. Esta posibilidad, además de dar un poco de miedo, podría conducir a un mundo solo de rubios o con mayoría de niñas, por ejemplo, lo que seguro que no es conveniente para la supervivencia de la raza humana.

Un bebé a la carta no es lo mismo que un bebé seleccionado mediante diagnóstico genético preimplantacional (PGD) o la elección de donantes en el caso de las donaciones de óvulos o espermatozoides.


Si hablamos de esta última posibilidad, nos referimos a que los futuros padres, que por motivos de infertilidad o en parejas del mismo sexo, necesitan recurrir a donantes de óvulos o espermatozoides, “eligen” entre los donantes a aquellos que se parezcan más físicamente a ellos o que tengan las condiciones educativas y laborales que prefieran para sus bebés (algo que solo se hace en algunos países, en otros, son los médicos los que eligen entre los donantes al más apropiado).


Sin embargo, no se modifican los genes ni se manipula el ADN en busca de ciertos atributos, solo se elige a donantes físicamente parecidos, lo que no asegura el aspecto físico del niño.


Otro tema distinto es el diagnóstico genético preimplantacional (conocido también como PGD por sus siglas en inglés), una técnica que permite estudiar el ADN de un embrión para evitar que padezca ciertas enfermedades genéticas graves y mortales.


Esta técnica se lleva a cabo en el embrión en su tercer día de desarrollo, antes de su transferencia e implantación en el útero. Se extrae una célula del preembrión y se hace un estudio génico y cromosómico, para analizar la presencia numérica de cromosomas o alteraciones en los genes y transferir a la mujer solo aquellos embriones que estén libres de la enfermedad transmisible genéticamente.

En el PGD no hay modificación de la secuencia del ADN o reparación de ciertos genes, solo una selección de embriones.


Sin embargo, si hablamos de la técnica de edición genética (conocida como CRISPR por sus siglas en inglés), estamos hablando realmente de un bebé a la carta ya que esta técnica permite identificar el defecto en un gen, y corregir ese error. Es una "reparación genética" de una mutación, alterar el ADN.


Por el momento, esta técnica está en fase experimental en animales y bacterias ya que hay que evaluar bien los posibles efectos secundarios o consecuencias que puede comportar manipular el ADN de un embrión.


En embriones humanos, se ha llevado a cabo recientemente con éxito para modificar el gen MYBPC3, responsable de una cardiopatía congénita, lo que ha hecho saltar las alarmas sobre que, en un futuro, esta práctica sea viable no solo para evitar enfermedades graves, sino también para elegir diversos atributos físicos y mentales como la altura, el color de ojos, la fuerza o la resistencia.


Sin embargo, hay buenas razones para pensar que esos temores se acercan más a la ciencia ficción que a la realidad. Por ahora, los investigadores no pueden afirmar si los embriones manipulados genéticamente sobrevivirán o cuál será la expectativa de vida de estas personas. O si tendrán efectos secundarios peores.


Pero antes de que esta posibilidad se haga real, muchos ya se preguntan si sería una posibilidad que realmente los futuros padres tuvieran en cuenta. ¿Queremos bebés a la carta?


Una encuesta realizada por la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard demostró que la mayoría de la gente está en contra de esta técnica. El 83% de los encuestados afirmó que manipular los genes para mejorar las características físicas o la inteligencia de una persona debería de ser ilegal. Y hasta un 65% declaró que también debía ser ilegal si servía para evitar enfermedades graves.


Otra encuesta publicada en julio de 2016, realizada por el Centro de Investigación Pew, demostró que el 68% de los entrevistados está preocupado con el tema. En cuanto qué les parece usar esta técnica para evitar que un bebé sufra una enfermedad grave, las opiniones están divididas: 50% en contra, y 48% a favor.


No obstante, a pesar de que desde el mundo científico dicen que esta posibilidad aún no es real, la clínica estadounidense de fertilidad LA Fertility Institutes ofrecerá en breve la opción de elegir el embrión no solo para evitar enfermedades, sino también para elegir los rasgos estéticos preferidos por los progenitores.


La clínica anunció que este servicio estaría disponible "en breve" en sus centros de Los Ángeles y Nueva York. El procedimiento se basa en analizar que embriones desarrollarán rasgos genéticos como pelo rubio u ojos azules y seleccionarlos, aunque reconocen que "no garantizan una predicción perfecta en características como el color de pelo o de ojos". Y, por el momento, esta técnica solo será posible para aquellos padres que vayan a someter sus embriones a test genéticos para detectar anormalidades.


Una iniciativa muy polémica


Esta posibilidad genera una gran controversia porque jugar a ser Dios puede ser muy peligroso. Evitar ciertas enfermedades graves a un bebé puede ser algo que la mayoría aceptemos, pero ¿qué pasa con la selección de atributos y cualidades si se hace posible? ¿Llevaría eso a realizar una mejoría genética en los humanos? ¿Y si solo está al alcance de unos pocos debido a su alto coste? ¿Habría “cuidadnos de primera”, mejores en muchos aspectos y superiores a los “ciudadanos de segunda”? ¿Acabaríamos siendo todos rubios y de ojos azules, rasgos que pueden aumentar la posibilidad de sufrir ciertas enfermedades, como cáncer de piel, sobre todo si estas personas vivieran en países con mucho sol?


Aunque por el momento no sea una posibilidad real, es posible que lo sea en unos años, así que debemos ir pensando hasta dónde estamos dispuestos a llegar.


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