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Útero en retroversión y embarazo

Útero en retroversión y embarazo

El útero en retroversión o invertido, conocido también como retroversión uterina, implica que el útero está colocado hacia atrás, hacia la espalda, en lugar de hacia el frente como ocurre en la mayoría de las mujeres. Esta alteración normalmente no impide que la mujer quede embarazada, aunque sí aumenta las posibilidades de desarrollar endometriosis, enfermedad que afecta a la fertilidad de la mujer.

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Índice

 

¿Qué es el útero en retroversión?

El útero es, sin duda, el órgano más importante en el embarazo ya que es en su interior donde se desarrolla el feto. Normalmente este útero, que mide unos 8 cm de largo cuando la mujer no está embarazada, está inclinado hacia delante. Sin embargo, 1 de cada 5 mujeres puede tenerlo situado hacia detrás, orientado hacia la columna en lugar de hacia el abdomen.

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La retrogresión uterina, el útero invertido o útero ladeado no es considerada una anomalía en ginecología y, en muchos casos, no causa complicaciones a la mujer ni molestias y tan solo se descubre al hacer una ecografía rutinaria o una vez embarazada. No obstante, hay dos tipos de útero en retroversión:


- Fijo: puede causar dolor en la cadera, fuertes cólicos en la menstruación, dolor antes y después del acto sexual, dolor al orinar y evacuar, incontinencia, infecciones del tracto urinario o problemas intestinales.


- Móvil: no suele causar síntomas, aunque sí puede notarse un poco más de dolor en la regla o de molestias al practicar sexo.

Según la Agrupación Ginecológica Española, aproximadamente un 20% de la población femenina presenta útero invertido o en retroversión.

Además, el útero invertido aumenta las posibilidades de desarrollar endometriosis, una enfermedad que se caracteriza por la presencia del tejido que reviste el interior de la matriz fuera de su lugar habitual y que tiene como consecuencia, entre otras, dolor pélvico, fatiga, calambres menstruales y en el 40% de los casos, infertilidad.

Otras veces, la endometriosis y otras enfermedades que causan la acumulación de adherencias pélvicas de tejido cicatricial (como la salpingitis o las inflamaciones pélvicas), son la causa del útero invertido.

También es posible que el embarazo sea la causa de esta inversión, pero lo normal es que este órgano vuelva a la normalidad después de las 10 o 12 semanas de gestación.

A veces, el útero en retroversión puede suceder durante el posparto si los ligamentos que sostienen el útero sufren una distensión o desgarro y el útero se retrotrae transitoriamente.
 

¿Cuál es el tratamiento para el útero en retroversión?


En cuanto al tratamiento, no suele ser necesario a no ser que aparezca la endometriosis, en cuyo caso sí que habría que tratar esta. También hay veces que es necesario colocar un pesario en la vagina para forzar al útero a colocarse hacia delante y así evitar problemas al orinar o mantener relaciones sexuales.

En algunos casos sí se recurre a la cirugía con el fin de corregir el desplazamiento en la anatomía del útero y fijarlo en la posición natural.

Lo que sí se recomienda es realizar ejercicios para fortalecer los músculos que rodean al útero y lograr así que éste vuelva a su posición vertical, además de evitar los dolores y la incontinencia, como los ejercicios de Kegel, los ejercicios de rodillas al pecho, las contracciones y relajaciones pélvicas o los giros oblicuos.


¿Puedo quedarme embarazada si tengo el útero en retroversión?


En la mayoría de los casos, las mujeres con este tipo de útero pueden quedarse embarazadas sin problemas y no tienen problemas para la fecundación. De hecho, muchas de ellas no descubrirán esta particularidad hasta el embarazo e incluso es posible que el embarazo sea la causa de la aparición de esta anomalía.

No obstante, aquellas que tengan el útero en retroversión fijo sí pueden notar más molestias al orinar y en el sexo durante estos meses a causa del crecimiento del útero. Incluso algunas pueden tener problemas para orinar entre el tercer y el cuarto mes de gestación.

Además, tener el útero así no produce mayores complicaciones en el embarazo como abortos o desprendimientos de placenta. No afecta ni influyen en el desarrollo normal del mismo ni en la fertilidad.

Si con el embarazo no se corrige por sí solo el útero inverso (como hemos dicho, esto suele suceder de manera natural durante el primer trimestre), el ginecólogo puede realizar una maniobra digital por vía vaginal para girar el útero hacia la posición anteversa y facilitar el desarrollo de la gestación.


¿Y en el parto? ¿Puedo tener más problemas?


Normalmente el parto puede ser vía vaginal sin problemas ya que en la mayoría de las veces el útero, hacia la semana 12, adopta una posición más cercana a la normal, orientado hacia delante, lo que permite un parto vaginal sin complicaciones.

En caso contrario, estaríamos ante un caso de útero en retroversión persistente y podría ser necesario que el ginecólogo manipulara el útero para verticalizarlo, mediante una maniobra bajo anestesia en el quirófano que evitara los problemas para orinar y defecar derivados del crecimiento del útero en esta posición. 


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Fuente:

Manrique Ruiz, Francisco (2012). «Utero incarcerado recidivante». Prog Obstet Ginecol 55: 334-336. Consultado el 17 de diciembre de 2016.

Fecha de actualización: 23-11-2020

Redacción: Irene García

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