×
  • Buscar
Publicidad

¿Puede una embarazada entrar a una sauna?

¿Puede una embarazada entrar a una sauna?

Cuando estás embarazada debes tener precaución y evitar entrar en saunas y baños termales a temperaturas de más de 37 ºC porque pueden provocarte una bajada de tensión y mareos muy peligrosos para tu estado. Existen otras técnicas de relajación beneficiosas para tu futuro bebé que impiden que haya riesgo para él. 

Publicidad

Índice

 

¿Puedo ir a un spa estando embarazada?

Estar embarazada a veces puede resultar un poco estresante, sobre todo para las madres primerizas, debido a los cambios hormonales. Si has pensado visitar un spa para relajarte, debes tener en cuenta que hay que tener cautela a la hora de elegir el tratamiento si se refiere a estar expuesta a altas temperaturas. Estos métodos de relajación podrían provocar deshidratación, sobrecalentamiento y desmayos.

Es importante que informes siempre al personal del spa de que estás embarazada, por si alguno de los tratamientos estuviera desaconsejado.

También debes tener en cuenta las actividades que sí están permitidas:

- nadar en las piscinas de agua templada (ni muy calientes, ni muy frías)

No te puedes perder ...

Y tambien:

- recibir tratamientos de belleza en la piel

- darse masajes en las piernas o los pies

- usar sales o productos efervescentes

Estos tratamientos no solo no son perjudiciales, sino que incluso pueden aliviar algunas molestias de esta etapa como hinchazón de pies, cansancio, dolor de espalda, calambres, dolor de articulaciones…

Aquellas que puedes realizar, pero con cuidado:

- baños en la piscina de agua termal, pero no estés más de 10 minutos para evitar una vasodilatación que podría provocar problemas circulatorios y bajadas de tensión.

- no te acerques mucho a las burbujas del hidromasaje, puesto que el chorro del agua podría resultar muy fuerte y provocar la rotura de los capilares de las piernas. Y no lo acerques nunca a la tripa, ya que puede estimular las contracciones.

Y aquellas que no debes realizar bajo ningún concepto:

- las saunas

- los baños de vapor

- la reflexología plantar, puesto que, al tocarse los puntos reflejos situados en la planta del pie, se podrían favorecer las contracciones uterinas o tocar sin querer zonas potencialmente peligrosas

Lo mejor es que te decantes por tratamientos o spas destinados a embarazadas. Cada vez existen más y, además de garantizarte su seguridad, se acomodarán a las necesidades específicas de tu estado.

Asimismo, es mejor que vayas a partir del cuarto mes, ya que las primeras semanas son más peligrosas. Tampoco se aconseja en las últimas semanas, ya que puedes perder el tapón mucoso, lo que aumentaría el riesgo de una infección en el útero. Consulta antes a tu profesional de ginecología.


¿Por qué no puedo ir a la sauna embarazada?


- Las altas temperaturas pueden afectar al crecimiento del bebé porque al ocasionar una bajada en presión arterial, el feto recibe menos oxígeno y nutrientes de la madre.

- Igualmente, las temperaturas altas pueden desencadenar mareos muy peligrosos para las gestantes.

- La sudoración que origina la sauna hace que los vasos sanguíneos se dilaten desmedidamente y, por ello, el corazón de la madre aumenta su trabajo. Una de las consecuencias es el gran riesgo de aborto espontáneo.

- Aparte del riesgo de aborto, el bebé puede nacer con defectos congénitos. Además, la Asociación de Espina Bífida en Estados Unidos confirmó que la exposición a temperaturas elevadas aumenta la posibilidad de que el bebé nazca con espina bífida.

Por último, no olvides que existen otros medios de relajación adecuados y saludables para evitar el estrés, como el yoga, los masajes, escuchar música, pintar, leer o tai-chi. Lo primordial es la salud de tu bebé y disfrutar de tu embarazo de la mejor forma posible porque en un futuro lo agradecerás. 


Fuente:

American Pregnancy: https://americanpregnancy.org/es/is-it-safe/saunas-and-pregnancy-1148

Fecha de actualización: 16-10-2020

Redacción: Esperanza Pavón

Publicidad

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso. Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.