Altas temperaturas y embarazo, problemas y consejos

Altas temperaturas y embarazo, problemas y consejos
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Estar embarazada en verano o en la época de más calor del año puede llegar a ser bastante molesto ya que durante la gestación la temperatura corporal es mayor, a lo que se unen las altas temperaturas externas, lo que puede causar sofocos, edema e incluso adelantar el parto. Por eso, si estás embarazada y hace mucho calor, debes tener una serie de cuidados extra.

Consecuencias del calor en la embarazada


Las altas temperaturas (hablando de temperaturas extremas por encima de los 35º C) pueden hacer que los vasos sanguíneos se contraigan para enfriar el cuerpo y evitar un golpe de calor, lo que puede causar que las extremidades, especialmente los pies, se hinchen ya que el retorno venoso no funciona adecuadamente. Y esto, que puede ocurrirle a cualquier persona en verano, es mucho más habitual en las embarazadas por dos motivos: su temperatura corporal es mayor debido a los cambios hormonales y tienen un 50% más de volumen sanguíneo. Por eso es normal, sobre todo en el último trimestre de embarazo, que los pies y las manos se hinchen cuando hace calor.


También es normal que te sientas más cansada y fatigada ya que el calor agota.


Además, este aumento de sangre circulando y unos mayores niveles de la hormona progesterona hacen que se genere calor extra y el cuerpo pida más oxígeno para el bebé. Esto puede hacer que sientas sofocos, problemas para respirar, sensación de que te falta el aire…

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Por otra parte, el calor puede causar estrés en la embarazada, lo que puede inducir la aparición de contracciones uterinas, haciendo que se produzcan las hormonas que desencadenan el parto (oxitocina y prostaglandina). Eso puede conducir a un parto prematuro, mucho más habitual en los meses de calor.


Asimismo, el calor excesivo puede provocar un golpe de calor o hipertermia, es decir, que tu temperatura corporal ascienda por encima de los 40º C, lo que puede provocarte náuseas, vómitos, pulso acelerado, delirios, mareo, vértigo, dolor de cabeza, piel enrojecida y seca y convulsiones. Esta condición es más grave en la embarazada ya que puede afectar al feto, por lo que si notas estos síntomas debes acudir al médico de inmediato.


Consejos para evitar estos problemas


Como no está en tu mano cambiar la temperatura ambiente y hacer que haga más fresco hasta que des a luz, debes tener cuidado para evitar sufrir los problemas antes descritos:


1- Evita salir en las horas centrales del día de casa, aquellas en las que más calor haga. Y, cuando salgas, busca siempre la sombra y protégete del sol con crema, gafas de sol y sombreros de ala ancha.


2- Usa ropa de algodón o lino transpirable y holgada. El calzado debe ser también cómodo, que no oprima ni dificulte la circulación, y abierto. Elige para tu ropa colores claros y neutros que reflejen la luz del sol y evita los colores muy oscuros hasta que haga menos calor.


3- Mantén la casa fresca. Si tienes aire acondicionado, ponlo siempre que notes calor a unos 24º C (no hace falta que tu casa sea un congelador, lo cual también puede ser malo para ti). Si no, recurre a los ventiladores, cierra las ventanas y las persianas cuando haga más calor y ábrelas de noche.


4- Bebe mucha agua. Siempre que salgas de casa deberás llevar una botella contigo para evitar la deshidratación y las bajadas de tensión. Si sudas mucho, procura beber además bebidas isotónicas o zumos para recuperar el azúcar y las sales minerales perdidas a través de sudor.


5- Lleva contigo cuando salgas a la calle un abanico y un espray refrescante para poder usarlo si notas mucho calor. Así evitarás en parte los sofocos y los mareos.


6- Modifica tu dieta para adaptarla a las altas temperaturas. Nada de guisos contundentes o muy calientes, opta por las ensaladas, las frutas, las verduras y los lácteos frescos. Además, las comidas copiosas obligan al organismo a trabajar más y durante más tiempo, lo que generará más calor, por lo que es mejor hacer comidas livianas cada 3 horas. Minimiza las cantidades de sal ya que hacen que retengas líquidos.


7- Para evitar la hinchazón de manos y pies debes caminar mucho para que la circulación sanguínea mejore. Eso sí, como hemos dicho no salgas a pasear en las horas centrales del día, elige la primera hora de la mañana o la última. Nadar también es muy beneficioso y te permitirá refrescarte. Recuerda que puedes hacer baños de inmersión hasta que expulses el tapón mucoso.


8- Aprende a respirar. La respiración en un factor esencial en la refrigeración del cuerpo, por lo tanto, debes respirar correctamente, ni demasiado despacio ni muy deprisa.


9- Ponte a la sombra o en un lugar ventilado ante los primeros signos de debilidad, fatiga, cansancio, mareos, o sed excesiva. Túmbate y bebe agua fresca o una bebida isotónica.

 

 


Fuente: Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia

Foto: Freepik.com

Redacción: Irene García

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