Estoy embarazada y odio a mi bebé

Estoy embarazada y odio a mi bebé
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Durante el embarazo es normal sentirse asustada, estresada, preocupada o agobiada, pero seguro que lo no esperabas era sentir odio hacia ese pequeño que crece dentro de ti. Aunque esta es una sensación poco frecuente, es importante que averigües la causa y busques una solución para que, cuando nazca, este sentimiento haya desaparecido.

Lo normal desde el primer momento que sabes que estás embarazada es sentir una corriente de amor y preocupación hacia el bebé que está dentro de ti. Desde ese momento te inquietarás cada vez que pienses que algo va mal y te alegrarás a medida que los meses pasan y todo transcurre con normalidad. Cuando lo sientas moverse por primera vez sentirás algo maravilloso y cada día con tu bebé será especial.


Esto, como decíamos, es lo normal, pero, desgraciadamente, no es lo que sienten algunas mujeres a veces durante el embarazo. En ocasiones las mamás desarrollan una especie de sentimiento de odio hacia ese bebé, como si fuera el culpable de todos sus males. Si esta sensación es intensa y no se pasa con el tiempo, debes analizar la causa y buscar una solución antes de que tu hijo nazca y sientas rechazo al verlo, ya que eso imposibilitaría su cuidado.


Casi todas las madres adoran a sus bebés desde el primer momento de la gestación, lo cual no significa que a veces no estemos cansadas o molestas y “echemos la culpa” al bebé que crece dentro. Pero esa sensación no es, ni mucho menos, odio. El odio, es decir, ese sentimiento de profunda antipatía, disgusto, aversión o repulsión hacia una persona es un sentimiento mucho más fuerte que seguro que te asusta experimentar hacia tu bebé cuando se supone que debes quererlo más que a nada en el mundo. Y seguro que también te asusta seguir sintiéndolo cuando nazca y no llegar nunca a quererlo.

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¿Por qué odio a mi bebé?


1- Embarazo no planificado


Si te has quedado embarazada sin quererlo, pero has decidido seguir adelante con la gestación es posible que te arrepientas en algunos momentos si tu situación económica o personal no es la más adecuada para tener un bebé. Puede que seas muy joven o que no tengas pareja y que el embarazo esté suponiendo una carga extra para ti por todos los problemas que se te plantean cuando nazca el pequeño. Esto hará que sientas “odio” hacia el bebé ya que es el responsable de esta situación en la que te encuentras, pero realmente debes ser sincera contigo misma y valorar que la responsabilidad es tuya ya que fuiste tú, y tu pareja, la que no pusisteis medios para evitar el embarazo.


Si es tu caso y te sientes abrumada por todo lo que se te viene encima, debes pararte a reflexionar, tranquilizarte y ver las cosas buenas de la decisión que has tomado. Busca ayuda en tu pareja si la tienes y puedes contar con ella y en tus familiares más cercanos, especialmente tus padres. Haz una lista de los problemas que crees que puedes tener cuando nazca el bebé para buscarles solución y piensa en todas las alegrías y el amor incondicional que te dará tu bebé cuando nazca. Tienes 9 meses para prepararte, así que aprovecha y empieza a ver el vaso medio lleno.


2- Depresión prenatal


La depresión no solo aparece en el posparto, sino que también es bastante habitual durante el embarazo y, sin duda, una de las principales causas de que una gestante sienta odio hacia su pequeño. Afecta aproximadamente al 15% de embarazadas y muchas veces es difícil de diagnosticar ya que algunos de sus síntomas pueden confundirse con los propios de embarazo (fatiga, cansancio, pérdida de apetito, problemas para dormir…). Por eso, hay que fijarse en si la mujer está feliz o no por el embarazo, si se siente desconectada del feto y no desea seguir embarazada o si siente odio hacia él, signos claros de una depresión.


La depresión prenatal puede aparecer en cualquier mujer, aunque hay ciertos factores de riesgo, como episodios previos de depresión u otros problemas mentales; antecedentes familiares; embarazo complicado; haber tenido un aborto espontáneo previo o una muerte fetal intrauterina; o tener problemas económicos, de pareja o falta de apoyo familiar.


Es importante diagnosticar y tratar cuanto antes la depresión prenatal ya que diversos estudios afirman que puede causar diversos problemas como parto prematuro, bebé de bajo peso al nacer, diabetes gestacional, preeclampsia… Todo ello motivado porque la depresión hace que la mujer no se cuide correctamente, lo que puede derivar en complicaciones.


La depresión se puede tratar con grupos de apoyo y psicoterapia, pero si es muy grave y estas técnicas solas no sirven se puede recurrir a los antidepresivos ya que, aunque se asocian con un mayor riesgo de cardiopatías congénitas, hipertensión pulmonar crónica o autismo, no hay estudios concluyentes al respecto y sus beneficios son mayores a sus posibles riesgos. Será el médico el que decida cuál es mejor fármaco a tomar y la dosis necesaria para evitar los efectos nocivos de la depresión antes descritos, así como otros daños a largo plazo que puede ocasionar en el desarrollo del niño (hay estudios que afirman que la depresión durante el embarazo aumenta las posibilidades de que el niño sea violento de mayor).


Además, hay muchas otras actividades que pueden ayudarte a combatir la depresión, como dormir y descansar bien, hacer ejercicio regular y moderado, practicar yoga… Llevar una dieta sana y rica en ácidos grasos omega también es bueno ya que pueden disminuir los síntomas de depresión.


En resumen, tómate las cosas con calma, habla con tu pareja y allegados de lo que te pasa, controla y reduce las situaciones estresantes y, ante cualquier síntoma de depresión, coméntalo con tu médico cuanto antes.


3- Otros trastornos emocionales


Si experimentas durante estos meses determinados problemas laborales o económicos que puedan estar causados por el bebé, es posible que sientas odio y rechazo hacia él ya que sientes que es la causa de todos tus problemas. Por ejemplo, si te han echado del trabajo por estar embarazada o si tu pareja te ha dejado porque no quería tener un hijo. En ambos casos lo primero que debes hacer es darte cuenta de que el culpable no es, ni mucho menos, el bebé, sino el jefe que te ha despedido o tu pareja por no aceptar su responsabilidad.


En el primer caso es conveniente que pongas el caso en manos de un abogado ya que es improcedente e ilegal despedir a una mujer solo por estar embarazada, así que puedes denunciar a tus exjefes y pedir que te readmitan o una mayor indemnización, lo cual seguro que te ayuda y te hace sentir mejor.


En el segundo caso debes alegrarte de no depender de una persona que se ha portado tan mal contigo. En realidad, el bebé te ha salvado de seguir con una persona tan irresponsable ya que el amor se puede acabar o pueden surgir otros problemas en una relación, pero dejar a una persona porque se queda embarazada y no hacerse responsable es muy rastrero. Debes superar el dolor por la ruptura, seguir adelante y centrarte en tu bebé, que seguro que te aporta mucho más amor y alegría que esa expareja.


Y, sobre todo, si sientes odio hacia tu bebé, te preocupa y no sabes por qué, acude a un psicólogo que pueda ayudarte a averiguar la acusa y cambiar esos sentimientos.  

 

 

 


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Fuente:

Huggins-Cooper, Lynn (2005), Maravillosamente embarazada, Madrid, Ed, Nowtilus.

Fecha de actualización: 19-09-2018

Redacción: Irene García

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