Complicaciones del embarazo: embarazo molar

Complicaciones del embarazo: embarazo molar
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Tras la alegría inicial de saber que estás embarazada, en muy raras ocasiones hay que enfrentarse al hecho de que el óvulo no se ha fecundado correctamente, con lo que en vez de desarrollarse un embrión sano, nos encontramos con una mole de quistes que debe ser extraída mediante un aborto terapéutico

Un embarazo molar es una rara anomalía que se da en 1 de cada 1.500 gestaciones aproximadamente. Las primeras semanas parece un embarazo normal: el test de embarazo da positivo, los análisis de sangre también, y la mujer puede sentir cualquiera de los síntomas comunes de una gestación (náuseas, malestar, dolores pélvicos, etc.).

 

Sin embargo, al realizar la primera ecografía (o incluso antes), se comprueba que realmente no es un embrión que esté desarrollándose y creciendo, sino que el óvulo se fecundó mal o sufre alguna anomalía que da como consecuencia que la placenta inicial se convierta en una masa de quistes denominada “masa o mole hidatidiforme” que se asemeja a un racimo de uvas blancas, en cuyo interior no hay embrión ni tejido placentario normal si se trata de un embarazo molar completo; o existe embrión pero éste sufre multitud de anomalías cromosómicas y no puede crecer ni desarrollarse si se trata de una mole parcial (en este caso, el embrión cuenta con dos grupos de cromosomas del padre, por lo tiene 69 cromosomas en lugar de los 46 normales).

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Todos tus planes y tu alegría por tu embarazo se han visto chafados ante las palabras de tu ginecólogo: “Lo siento, tendrás que guardar reposo absoluto durante bastante tiempo”. Desde ese momento, a la angustia de que le pase algo a tu bebé, se une el aburrimiento y la pesadez de estar encerrada en casa sin poder moverte días y días y días.

 

Otras veces, se descubre antes porque la embarazada presenta una serie de síntomas indicativos de que algo va mal en la gestación:

 

- Hemorragia vaginal (normalmente de color marrón oscuro) en torno a la 10ª semana de embarazo.

 

- Náuseas y vómitos frecuentes y graves, que imposibilitan comer.

 

- Calambres abdominales.

 

- Hipertensión arterial.

 

- Sialorrea (aumento de la salivación).

 

- Crecimiento demasiado veloz del útero.

 

- Incremento en los niveles de hCG.

 

Causas del embarazo molar

 

La causa exacta es una anomalía cromosómica del óvulo fecundado, aunque el porqué de esta anomalía se desconoce. En ocasiones, el embarazo molar parcial se produce como consecuencia de la fecundación del óvulo por dos espermatozoides.

 

También se ha demostrado que las mujeres mayores de 40 años tienen más posibilidades de sufrir un embarazo molar, así como aquellas que ya lo han padecido en el pasado.

 

Algunos estudios añaden que los defectos en la fecundación podrían estar causados por una deficiencia en el organismo de ciertas proteínas. Por eso, para evitar que se produzca un embarazo molar, se recomienda en los meses antes a la concepción y una vez embarazada tomar una alimentación rica en proteínas de origen animal (pescados, carnes, huevos, leche y derivados…) y vitamina A (hígado, lácteos y derivados, zanahorias, brócoli, espinacas, calabaza, melón, albaricoques…).

 

¿Se debe interrumpir siempre el embarazo?

 

Lamentablemente, este tipo de gestación nunca puede llegar a buen término, ya que el feto o no existe, o presenta múltiples malformaciones cromosómicas que hacen imposible su supervivencia. Por eso el único tratamiento posible es efectuar un aborto terapéutico.

 

La interrupción se puede llevar a cabo de varias maneras según la semana de gestación en la que se halle la paciente cuando se descubre el embarazo molar, aunque lo normal es mediante un legrado, para limpiar totalmente el útero y asegurarse de que no quedan restos de la mole, ya que en ocasiones, estos restos de tejido anormal pueden seguir creciendo dando lugar a una masa cancerígena. Esta condición se denomina trastorno trofoblástico gestacional persistente (GTD), que en raras ocasiones desemboca en un coriocarcinoma (tumor maligno de la placenta). 

 

Es una condición muy extraña, que afortunadamente tiene un buen pronóstico de cura con fármacos anticancerígenos.

 

¿Podré volver a quedarme embarazada?

 

Por supuesto, al igual que después de cualquier aborto espontáneo. Tan solo hace falta esperar entre 6 y 12 meses, el tiempo mínimo necesario para comprobar que las concentraciones de hCG son las normales y que no se está formando un GTD.

 

Una vez pasado este tiempo, se realiza una última revisión ginecológica, y si todo está normal, ya puedes volver a intentar quedarte embarazada.

 

En cuanto a la posibilidad de que vuelva a ocurrir un embarazo molar, es muy baja, tan solo del 1-2%. El otro 98-99% de mujeres que pasa por esta situación, logra tener un bebé sano.

 

 


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La calculadora de parto y semanas de embarazo es una útil herramienta que facilita el seguimiento del embarazo y la preparación de la bienvenida del bebé.


Fuente:

Goetzl, Laura (2006), Concepción y embarazo a partir de los 35, Pearson Educación.

Redacción: Irene García

1 Comentarios

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  1. Anónimo

    "Muy buena pagina".

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